Cochabamba, domingo 27 de mayo de 2018

El legado histórico del Félix Capriles

El arquitecto. José Manuel Villavicencio, uno de los profesionales visionarios de su época, diseñó cuatro estadios departamentales de Bolivia, siendo el de Cochabamba uno de los más grandes en cuanto a estructura.
TEXTOS. jimena núñez larraín/// FOTOs. , ARCHIVO OPINION, SEDGES, www.VILLAVICENCIO.de, revista Dimensi | | 22 abr 2018



Miles de personas pasan diariamente por su lado, muchas ni quisiera se inmutan ante su paso, están acostumbrados a su presencia, forma parte del imaginario urbano cochabambino. Pero, para los habitantes del siglo pasado, ver cómo se fue construyendo, sin duda, debió ser una experiencia inolvidable.

El estadio Félix Capriles, construido sobre 2582 metros sobre el nivel del mar tiene una gran historia de creación que contempla varias décadas de trabajo de varios profesionales y de personas que empezaron a soñar con un campo deportivo para esta ciudad.

Esta infraestructura comenzó a construirse tras la promulgación de la Ley Peñaranda del 7 de noviembre de 1923 y el gobierno de Bautista Saavedra autorizó la compra de terrenos en la campiña de Cala Cala.

Tuvieron que pasar siete décadas para ver el final de la obra en 1997, con su remodelación final. Dentro de una semana, esta infraestructura deportiva volverá a abrir sus puertas para acoger a los competidores de los Juegos Suramericanos - Odesur 2018.

Se trata de uno de los escenarios más significativos e importantes para los habitantes de Cochabamba; pero, que no tiene una historia oficial, puesto que no existen documentos que precisen los hechos de su construcción. Los datos que se reflejarán en esta nota se basan en algunas publicaciones de la época.

Pero en ese mix de datos y fechas, lo que queda claro es que el creador del diseño de esta grandiosa estructura, fue el renombrado arquitecto José Manuel Villavicencio, quien originalmente pensó en una estructura multipropósito que se mantenga firme en el tiempo para ser parte de una identidad colectiva.

A pesar de que esta obra demoró en su ejecución el estadio es un mega proyecto, que se fue desarrollando y edificando para quedarse en el tiempo y convertirse en parte de la historia local.



El arquitecto 

¿Quién fue José Manuel Villavicencio Linares? Solo algunos de sus colegas y las nuevas generaciones de arquitectos saben quién fue este gran profesional, quien se desarrolló brillantemente en la década de los 40 del siglo pasado.

Para presentar a este profesional bastaría mencionar que Villavicencio fue el arquitecto que realizó los planos para los estadios de La Paz, Oruro, Sucre y Cochabamba; además llevó adelante el Proyecto de la Escuela de Agronomía, del Tenis Club Cochabamba, edificó los hoteles Bolívar, Colón y Ambassador en esta ciudad.

También construyó viviendas particulares, entre las que destacan la de Luis Bazoberry en la calle Baptista esquina Mayor Rocha y la de Joaquín Aguirre, en la calle Perú, hoy conocida como Heroínas, solo por enumerar algunas de las más de 16 construcciones ejecutadas.

pero, no solo se trata de trabajo a nivel local, sino también de resaltar a nivel nacional como el Palacio Municipal y el Country Club de Oruro, el manicomio en Sucre. En La Paz también se encargó de la construcción de viviendas y la

empresa Handal y Cia. En fin, la lista

es más larga.

Lógica de espacio

La historia profesional de este personaje comienza en Norteamérica, en la universidad de Michigan, Ann Arbor, y sus estudios en el instituto de Bellas Artes y en la universidad de Columbia, Nueva York, donde obtiene el título de ingeniero-arquitecto, en 1927.

Tras unos años de trabajo en el norte, como jefe de diseño en las oficinas de Kenneth L. Murchison, Chas Gilbert & Gilbert, Thomas F. Mellzer, Blum & Blum. El flamante arquitecto decidió retornar a Bolivia, para fijar su residencia en La Paz, donde comenzó a crear un nombre y un prestigio, que pronto llegaría al resto de Bolivia.

En 1939, por cuestiones de salud, Villavicencio traslada su hogar y estudio a Cochabamba. Su primer taller estaba ubicado en la calle Ayacucho, a unos pasos de la calle General Achá.

En aquella época, los cochabambinos ya se habían organizado en un Comité “Pro estadio”, que le dio la tarea de dibujar los planos. A partir de ese momento, el arquitecto inicia los estudios preliminares para el futuro campo deportivo, con el deseo anhelante de crear una obra monumental.

El arquitecto Ricardo Sánchez Claros, en la revista Dimensiones del Colegio de Arquitectos, distribuida en noviembre de 1998, resaltó que “el trazado es inconfundible por lo fundamental, para las dimensiones de la ‘arena’. El tamaño oficial del campo de fútbol, las pistas de carreras y la forma de la superficie de juego son elípticas, muy próximas al óvalo, sin descuidar la visibilidad. Las circulaciones forman un conjunto de una grandiosidad comparable a un circo romano de la antigüedad”,

En el artículo también menciona que José Manuel Villavicencio fue el encargado de elaborar unos planos complementarios para este principal campo deportivo. Se trataría de la piscina departamental, que se encuentra a poco más de 100 metros.

Junto a ese plano, el arquitecto proyectó un plano conjunto de la piscina y la construcción de un parque puente que cruzaría sobre el río Rocha, con una vinculación directa de la avenida Ballivián y la avenida Libertador Bolívar, que no se llegó a ejecutar.

En la década de 1940 a 1950, el arquitecto comenzó a destacar del resto, logrando notoriedad. En un fragmento de la publicación de Euleterio Javier Béltran manifestó “... sus obras se caracterizan por tener plantas funcionales en las que en una libre composición, armoniza las líneas rectas con las curvas, de los edificios”.

ESTRUCTURA DEPORTIVA

La creación del estadio departamental es un logro para los cochabambinos. Un deseo que nació con la promulgación de la ley del 7 de diciembre de 1923, cuando el gobierno de Bautista Saavedra autorizó a la Prefectura de Cochabamba gestionar recursos para su construcción.

Fue el senador de la República, Félix Capriles Sainz, quien promovió la compra de la laguna Cuéllar, propiedad de la familia del mismo nombre, ubicada en la campiña de Cala Cala.

En 1927, la Prefectura adquiere seis hectáreas de terreno destinadas a la construcción del estadio; posteriormente, se realizan los planos, a cargo de José Manuel Villavicencio.

Entre 1932 y 1935 tuvo lugar la Guerra del Chaco, conflicto bélico entre Bolivia y Paraguay y, de acuerdo al historiador Manuel Vergara Céspedes, en este escenario deportivo comenzó a edificarse los cimientos en noviembre 1935, con la mano de obra de los prisioneros paraguayos de la contienda bélica.

Asimismo, señala que a finales de 1940 el estadio ya había formado su fisonomía. Casi 11 meses después, el 17 de septiembre de 1941, el gobierno, presidido por Enrique Peñaranda promulga una ley que canaliza los fondos económicos para la edificación del edificio principal, que ya contaba con planos para el diseño final. En 1944, las empresas Brosovich y Musevich Constructores se encargaron de la obra.

De acuerdo a la publicación del pe-riódico El Mundo, en agosto de 1959, la Prefectura del departamento, a la cabeza del general Gualberto Olmos se ocupó de la conclusión de las graderías populares, aquellas que actualmente se conoce como General. La empresa que trabajó en la construcción fue Chiarella -Drpic, cuyos socios el arquitecto Antonio Drpic K. y Juan Chiarella, trabajaron arduamente para entregar su obra en un año.

La empresa Ingensoc se encargó de la iluminación nocturna y el colocado de la malla olímpica, que aún rodea la cancha de fútbol. Desde que se promulgó la ley en 1923, que da luz verde a la construcción del estadio, hasta su conclusión en 1997, con sus cuatro tribunas y torres de iluminación, se demoró alrededor de 70 años. Sin embargo, durante este periodo, el escenario albergó diferentes eventos, que quedaron grabados en la memoria de los cochabambinos.

EVENTOS importantes

Este estadio fue escenario del campeonato sudamericano de fútbol de 1963, en el que Bolivia tuvo la oportunidad de dar la vuelta olímpica, tras derrotar a Brasil 5-4, en un vibrante compromiso lleno de espectadores.

En aquel entonces esta estructura deportiva no contaba con las tribunas de curvas, pero los organizadores instalaron graderías de adobes.

Con motivo de los Juegos Bolivarianos de 1978, autoridades deportivas se dieron cuenta de que se debía ampliar la capacidad del estadio y, por ello, encararon la construcción de las tribunas en las curvas norte y sur; esto permitió una mayor afluencia de aficionados.

Para los Juegos Bolivarianos de 1993 y la Copa América de 1997 se mejoró la iluminación con cuatro torres de 40 reflectores cada una y 26 luminarias ubicadas por encima de las cabinas de transmisión de General y Preferencia.

En 2016, se decidió remozar el estadio con miras a los XI Juegos Sudamericanos Cochabamba 2018.





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