Cochabamba, domingo 9 de diciembre de 2018

Edith Paz Zamora, la reina de la noche chapaca

Pasión. Criada bajo estrictas normas católicas, temerosa de Dios. Desde muy chica aprendió a fortalecer sus alas para descollar entre la multitud. Se desempeñó óptimamente en los roles que le tocó interpretar: política, empresaria, pintora, madre y bailarina.
TEXTOS. JIMENA NÚÑEZ LARRAÍN/// FOTOs. NOÉ portugal y familia PAZ ZAMORA// | | 15 abr 2018



ESENCIA DE VITALIDAD

Los aplausos piden de forma insistente la presencia de La Negra, quien cada viernes por la noche, se sube a una de las mesas, y al compás de la música, pone ritmo

y da vida al salón.

Desde hace 10 años, Edith Paz Zamora es el punto culminante de la peña en viernes de bohemia. Sus pasos de baile y contoneo logran desencadenar vida, pasión y energía.

La Negra, como le gusta que la llamen sus familiares y amigos, es la hermana menor del expresidente Jaime Paz Zamora. Este año cumplirá 59 años y, según ella, aún está lejos de jubilarse.

Actualmente tiene una sociedad con su hijo Héctor Felipe, ambos manejan su empresa familiar Macondo de Pizza Pazza, que funciona en el tradicional Club Social de la Plaza Principal de la ciudad de Tarija, donde administran un hostal y un restaurante.

La Negra confiesa ser una mujer que tuvo de todo en su vida, experiencias buenas y malas, y que su temperamento la llevó a superar muchas adversidades que le tocó vivir.

Con la vida en una maleta

Edith es la última hija de Edith Zamora y del general Néstor Paz. Por gracia del destino, nació en la chura tierra chapaca. “Tuve mucha suerte, porque al ser hija de militar mi familia ya había residido en diferentes ciudades del territorio boliviano”, asegura.

Al ser la menor fue la consentida

de sus hermanos mayores: Rebeca, Mario, Jaime, Néstor (+) y Rosario.

Su niñez y juventud transcurrieron plácidamente entre Tarija y Sucre.

“Siempre fui amiguera y muy alegre, tuve la suerte de concluir mis estudios en el colegio Santa Teresa de Sucre en 1977”, dice con una sonrisa.

Apenas con 17 años -tras obtener su título de bachiller en Humanidades- hizo sus maletas y se marchó a Montreal, Canadá, con la idea de estudiar seis meses el idioma inglés; pero, repentinamente, sus planes cambiaron cuando se casó por primera vez.

Junto a su esposo viajó a Europa, donde se quedó siete años. Un periodo en el que se dedicó a la maternidad, al mismo tiempo que se animó a ingresar a la carrera de Comunicación Social en la universidad Libre de Bruselas. Antes de culminar sus estudios tuvo que retornar a Bolivia.

Tras varios años de vinculo marital, en el que nacieron sus primeros cuatro hijos, Paz Zamora decide divorciarse e iniciar una nueva etapa de su historia.

“Tenía hijos y toda la responsabilidad estaba en mis hombros, por eso me animé a trabajar en lo que podía o me ofrecían, para mantener a mis niños”, recuerda.

CAMPAÑAS POLÍTICAS

Al inicio de la década de los ochenta, Edith creó Zoom, una de las primeras agencias de publicidad de La Paz. En 1984, encaró la campaña publicitaria de la candidatura de su hermano Jaime a la presidencia de Bolivia.

“Fue un lindo desafío que supe llevar adelante, a pesar de las múltiples obligaciones que tenía como madre”, resalta La Negra.

Durante esos años, uno de los golpes más significativos para la familia fue

la pérdida de su padre, quien falleció cuando su hermano fungía como Presidente de la Nación.

“Mi padre fue enterrado con los más altos honores y para nosotros era un justo reconocimiento a la nobleza de un varón que lo había entregado todo y que nos había criado con equidad, respeto y ayuda al próximo”, asevera.

Durante un largo periodo la imagen de Edith se vio vinculada al manejo publicitario y la política. En 1990, debido

al trabajo que desarrolló en La Paz,

fue nombrada Ministra Consejera de la Embajada de Bolivia en Argentina.

Es en ese país retoma la amistad

con Alberto Linares, quien en ese

momento trabajaba como secretario del expresidente Carlos Menem,

y entre los dos surge algo más.

“Empezamos a conocernos y hacernos parte de nuestras vidas y yo me convertí en madre de mi Itatí y él en

el padre de mis hijos”, añade.

Durante ese periodo de estancia en la ciudad bonarense, Edith también descubrió su faceta como pintora en el taller de Ana Mercedes Burmichone.

“No soy buena dibujante pero mi fuerte es el manejo del color. Mis obras se caracterizan porque siempre las dibujo con cuello largo y ojos grandes”, dice Paz Zamora.

Tras ocho años de vida en pareja, nació su hija María Candelaria, a quien bautizaron en La Paz, justo en época de Pascua, y a la vez unieron sus vidas en matrimonio. Mientras recuerda este emotivo momento, sus ojos se humedecen y disimuladamente enjuga una lágrima furtiva y continúa su relato.

A los pocos años llega su último hijo Alberto Santiago.

“Es así que juntamos los suyos, los míos y los nuestros”, menciona visiblemente emocionada.

En 1990, la familia Paz Zamora sufre

un nuevo embate de la vida. Muere Edith, su madre.

Tras unos meses, Edith Paz Zamora y su familia deciden retornar a Tarija, para comenzar el negocio familiar Pizza Pazza, en la calle Lazcano, que con el tiempo se convirtió en un centro de referencia departamental de arte y bohemia.

A partir de entonces, La Negra es la reina de los viernes por la noche, cuando ella no duda en subirse a una mesa para bailar; pasión que contagia no a pocos de los visitantes.





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