Cochabamba, martes 17 de julio de 2018

Lecturas sutiles Embarazo y adolescencia

| Fernando Jaimes GonzalEs | 15 abr 2018

Estudios de instituciones no gubernamentales identifican como una  de las causas principales del embarazo en adolescentes a la falta de información; pero, otros señalan que no se trata solamente de un problema de educación sexual o de poco acceso a métodos anticonceptivos. 

Debido al embarazo en adolescentes se han generado diversas acciones para prevenirlo: las principales autoridades en salud sugieren reforzar programas educativos dirigidos a jóvenes, como también trabajar en la educación

integral de la sexualidad en unidades educativas.

Al respecto Luis Bermúdez, profesor colombiano, fue reconocido en su país por lograr disminuir el embarazo adolescente a través del diseño y la puesta en práctica de un currículo específico de educación sexual.

Trabajar en la atención diferenciada para adolescentes y jóvenes en centros de salud pública; sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la prevención del embarazo en la adolescencia es otro punto, pero además estimular la comunicación abierta entre padres y madres de familia, aspecto que siempre es resaltado como una de las falencias que pueda incidir en el embarazo adolescente.

¿Acaso no se dice siempre que la primera formación se da en la familia y después en la escuela? ¿Qué está pasando en este vínculo con autoridades parentales? ¿Estará relacionado con esta ya popularizada “falta de valores”?

Según la propuesta freudiana, la niña obtiene de la

madre los elementos básicos para posicionarse en el amor, la pareja, la sexualidad y maternidad por la vía de las identificaciones.

Las múltiples limitaciones y el cuidado del cuerpo

tenían un papel esencial en esta dinámica, ubicando a la madre como agente de prohibición y de límite en el quehacer sexual de la hija; no por ello el hijo estaba por fuera de estas prohibiciones.

En la actualidad no se trata de eso, asistimos a un

exceso de satisfacción en nombre de los derechos

de un ejercicio sexual, se trata de gozar sin límites

y que sean otros los que respondan. Pero entendá-moslo mejor, en última instancia no se trata de un endurecimiento de la legislación familiar, ni tampoco una falta de vigilancia y castigo, sino más bien de la ausencia de la transmisión de la ley.

Ahora bien, no hace falta juzgar o satanizar el accionar de los adolescentes. Hace poco escuché decir que una persona de más de 30 años está más “preparada” para formar una familia. Desde el psicoanálisis se plantea que lo que separa al niño de la persona mayor no

es la edad ni la adolescencia, sino la ética que cada

uno hace de su goce.

La “orientación” de los adolescentes puede ser la vía que permita la implicación de sus propios actos, el hacerse cargo de sí mismo en este despertar. Se tratará, entonces, de elecciones y no de un destino ineludible.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario,

contactarse con Claudia Méndez del Carpio, responsable de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com

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