Cochabamba, viernes 20 de julio de 2018

Eugenia, una retrato intimista

Otra mirada del filme de Martín Boulocq que se estrena el próximo 19 de abril.
| Esteban Améstegui | 15 abr 2018

El tercer largometraje de Martin Boloucq narra las vivencias de Eugenia, una mujer joven que, tras separarse de su esposo, deja Tarija en búsqueda de sí misma. Ya en Cochabamba, ella se aventura en distintas actividades como estudiar gastronomía, interpretar a una famosa guerrillera para una película y ayudar a su amigo en su estudio de belleza. Todo con el afán de sentirse viva otra vez. Al ver que sus proyectos no dan los resultados que quería y las frustraciones de su pasado persisten, Eugenia realiza un acto de rebelión en medio de un mundo masculino, donde su padre, su hermano y su director de cine dan las órdenes.

Eugenia construye a su protagonista a partir de situaciones y diálogos cotidianos, desarrollando su identidad como un psicoanalista bosqueja la personalidad de su paciente durante años de terapia. En algún momento, el director arriesga esta naturalidad de las circunstancias al insertar elementos dramáticos a la historia. Sin embargo, Boulocq logra sobrellevar el desafío adecuadamente.

A lo largo de la película destaca mucho el uso del blanco y negro, ya que genera una sensación de desasosiego y melancolía. Por su parte, la cinematografía produce un efecto de nostalgia, como si las imágenes proyectadas fueran recuerdos del propio espectador. Además, a través del encuadre, Boulocq revela detalles sutiles y bastante simbólicos.

El sonido también juega un rol importante en la ambientación de los escenarios y situaciones. Esto se debe a que captan los alborotos y susurros del entorno en que filman. No obstante, a pesar de tener un diseño sonoro en surround 5.1, el audio se siente más como estéreo. Hecho que, por cierto, no es desdeñable.

En Eugenia existen discursos feministas en la producción, pero están en segundo plano, como las palabras de María Galindo reproducidas por una radio en algunas escenas. Este recurso ayuda a entender que las experiencias de Eugenia no son un hecho aislado, sino una vivencia colectiva. No pretende ganar partidarios ni disidentes, sino retratar el contexto. De igual manera, los actos de rebelión que suceden en la cinta no tienen su origen en la apropiación de una ideología radical, sino son una respuesta a una frustración constante.

Probablemente, el mayor logro de la película es la manera en que se aproxima a la historia de una mujer: sin victimismo ni discursos flameando. En cambio, lo hace a partir de un testimonio contado casi como un documental. Una técnica empática y comprensiva que no justifica ni condena, solo atestigua.

Periodista - estebanamestegui@gmail.com



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