Cochabamba, lunes 16 de julio de 2018

Marcelo Durán, el hombre detrás de las redes

Mediático y crítico. Uno de los expertos en tecnología de Cochabamba con más seguidores en Facebook habla acerca de los medios sociales y su pasión por la enseñanza.
| TEXTOS. JIMENA NÚÑEZ LARRAÍN// FOTOs. DICO SOLÍS, FAMILIA DURÁN/// | 08 abr 2018

En la actualidad, Durán en la sala de su casa.

InnovadoR

La comunicación es una de las áreas más importantes en su vida; pero, su verdadera pasión es la informática. En la actualidad,

Marcelo Durán tiene 4.500 seguidores en Twitter y otra cifra similar en Facebook. Sus posteos tienen muy buena aceptación en ambas redes sociales.

Marce —como lo llaman sus familiares y allegados— es un hombre de 41 años, dinámico y sociable. En esta oportu-nidad, abre las puertas de su hogar en Tiquipaya, para compartir con los lectores de su experiencia en los medios sociales.

Su sala de estar está decorada con detalles singulares, como macetas, cuadros, cojines, adornos, en fin, una serie de objetos sencillos que reflejan su personalidad.

En el comedor, como presidiendo la mesa con 10 sillas vacías, está su laptop negra, encendida y abierta, en cuya pantalla se observan varias páginas de internet abiertas.

“Tengo que estar conectado -interviene repentinamente el entrevistado-. Es para actualizarme. A veces me llaman a primera hora para consultarme un tema y yo tengo que estar informado”, asegura Marcelo, como queriendo excusarse por la pasión e interés

que demuestra por las redes sociales.

¿Cuántas horas está conectado?, es la pregunta. Su respuesta, una amplia sonrisa en su rostro. Mientras, pareciera estar buscando la mejores palabras para decirla.

“Estoy conectado todo el día, aunque eso no signifique que estoy siempre activo”, reconoce el informático.

“Ahora, las redes sociales son más que un canal de información, también hago seguimiento a algunos proyectos laborales, capacitaciones, servicios especiales para empresas y otros; y porque además la noticia siempre

está en constante evolución”, añade.

Después de meses y quizá años de trabajo diario en las redes, Marcelo se convirtió, para muchos, en un influencer. “No me gusta que me llamen así, porque no creo serlo”, asegura Durán, mientras mira por el rabillo de su lente, hacia la pantalla de su celular, porque escucha el sonido titilante del ingreso de mensajes a su bandeja.

Durán se autodefine “Soy un opinador, creo que eso se aplica más a lo que trata de hacer en la redes sociales”.

ya que él no quiere favorecer el consumo de alguna marca o producto.

De esta manera, Marcelo define su postura, influencia y manejo de las redes sociales.



UNA ACTIVA NIÑEZ

Marcelo Alberto es el primogénito de Francisco Durán y Bertha Vázquez. Tiene tres hermanas, Andrea, Cristina y Daniela.

Él nació en Santa Cruz y vivió un par de años allá, pero luego su familia se trasladó a La Paz. Estudió el ciclo primario en el colegio La Salle; posteriormente, por su carácter inquieto, se cambió de colegio

y se graduó de la unidad educativa San Patricio, en 1994.

“Era una persona muy jovial y me gustaba aprender; pero, debo confesar que era muy travieso. En su momento, eso causó más de un dolor de cabeza a mis padres”, confiesa Durán.

Posteriormente, decidió ingresar a la Universidad Católica Boliviana y seguir una carrera. “En mi familia hay excelentes comunicadores y escritores; por eso, para mí la selección fue sencilla. Después de tres años me vine a Cochabamba, para concluir mi formación profesional”, cuenta.

Una vez graduado, en 1997, decidió realizar una maestría, motivo por el cual viajó, en 2001, a Santiago de Chile para cursar el posgrado Master off Fine Arts de Diseño de Multimedia.

“Antes de decidir por mi primera carrera, tenía una fuerte inclinación por la informática. Cuando estaba cursando el posgrado me pude dar cuenta de que era mi pasión”, sostiene Durán.

Una vez que finalizó su maestría, se matriculó en la carrera de Ingeniería de Informática en la Universidad Santiago de Chile. Después de finalizar su segunda carrera, creó un proyecto denominado Bithumano, con el cual obtuvo su título académico. “Nos juntamos con un amigo para pre-sentar nuestro proyecto de grado; luego comenzamos a ofrecer servicios de ase-soramiento en informática”, asegura

el comunicador.



ETAPA LABORAL

Recuerda que sus planes eran terminar sus estudios y retornar a Bolivia, pero se quedó 10 años en Chile. “Estaba en un buen momento de mi carrera profesional. Logré ingresar a una de las empresas más renombradas de esa localidad, Cybercenter, lo que era el anhelo de todo informático; pero, tras varios años de servicio, con apenas 29 años de vida, me di cuenta de que me estaba aniquilando. No dormía, no comía, fumaba, tenía una vida sedentaria y renuncié”.

Al poco tiempo, lo llamaron de la Universidad Tecnológica de Chile para que dicte docencia en el área de programación informática e innovación tecnológica.

Aceptó y fue docente varios años más, hasta que tomó la decisión de volver a su país para trabajar allí.



LIBERTAD, PAZ Y DOCENCIA

Desde que llegó al país, Marcelo retomó su proyecto Bithumano, esta vez solo, pero ofreciendo los mismos servicios; comenzó a abrirse campo.

Tocó puertas para volver a ingresar al campo de la docencia. “Yo no tenía buena relación con mis docentes y quizá eso estoy tratando de sanar en mi vida. Quiero ser mejor maestro que cibernauta, porque siento que enseñar puede abrir las puertas a muchas generaciones y es lo que amo hacer”, finaliza.




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