Cochabamba, lunes 24 de septiembre de 2018

Mirando más allá del universo

Sobre Un lugar más allá del universo, serie de anime de 2018 de Atsuko Ishizuka.
| Andrés Velarde | 08 abr 2018


Hay algo que a estas alturas debería ser de conocimiento general para cualquier persona fascinada por el panorama del entretenimiento: el anime es popular. Sin embargo, esto no quiere decir que siempre vaya de galletitas y helado de vainilla. Cuando una industria con un nicho específico se abre a un mercado tan amplio, prefiere jugar a la segura y quedarse con los formatos y los temas que le han traído este éxito en primer lugar. Es así que tenemos los programas de acción que siempre tienen la tonalidad de la autosuperación y el valor de la amistad; los shows que son una excusa para poner porno softcore en la televisión y los programas de chicas adorables haciendo cosas adorables, también conocidos como slice of life.

A primera vista, Un lugar más allá del universo es la personificación exacta del tercer estereotipo. Dirigida por Atsuko Ishizuka (Sakurasou, NANA), es la nueva producción del reconocido estudio Madhouse. Mari Tamaki, una estudiante de preparatoria, está aburrida de su vida y quiere embarcarse hacia una aventura. Cosas estrambóticas empiezan a suceder cuando conoce a la paria del colegio, Shirase Kobuchizawa, una chica que perdió a su madre en una expedición a la Antártida y ha pasado la mayor parte de su vida ahorrando para ir. Este es el punto en el que muchas series dan el paso hacia atrás y solamente presentan al resto del elenco principal para que puedan comenzar a hacer monerías. La serie presenta a Yuzuki y a Hinata, las otras dos niñas que en cualquier otra producción de este tipo completarían a los cuatro jinetes del moe. Aquí es donde la serie da un giro espectacular, no les quita el propósito. Todas tienen una concentración láser hacia un objetivo común: llegar a la Antártida. Todas tienen sus propias razones para ir, la serie está enfocada de una forma en la que el espectador sabe que van a llegar ahí. El final ya está claro, ahora lo que importa es el cómo llegan ahí.

Es en el viaje cuando la serie brilla, la química entre las chicas es algo especial. Todo lo que dicen y hacen está justificado en base a lo que han vivido juntas antes de ese momento. No hay chistes que salgan de la nada solo porque sí. No hay momentos de llanto baratos en los que sientes que cualquier personaje genérico podría emocionarse. Aun así caen en los típicos estereotipos de las chicas adorables haciendo cosas adorables, pero no dejan de ser personas. Ríen, lloran, se enojan, mientras avanzan en su viaje hacia ese punto más lejano que la galaxia. Entiendes el porqué de sus emociones. Es una experiencia en la que tanto Mari, Shirase, Yuzuki y Hinata crecen, cambian y el espectador lo hace con ellas. Eso es lo verdaderamente hermoso de Un punto más allá del universo, no sientes como si te hubieras morfado una serie de 13 capítulos y después a otra cosa mariposa. Lo que han conseguido es una experiencia a la que varios proyectos de este estilo, como K-On!, deberían haber aspirado a ser.

En su corazón, Un lugar más allá del universo es una obra de carretera. Una cálida obra de carretera que apela al corazón. Una historia que sabe jugar con los temas que saca: el miedo a estancarse, la necesidad de sanar las heridas del pasado y cómo llegar a la Antártida siendo una niña de 15 años. Al final, esta serie no te plantea la pregunta de si viajarás. Lo que en realidad quiere que te preguntes a ti mismo es: ¿Vale la pena hacerlo solo?

Universitario - andrew.vc98@gmail.com



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