Cochabamba, viernes 20 de abril de 2018

Aumenta el peligro de bacterias resistentes a los antibióticos

Unas 23.000 personas fallecen al año en Estados Unidos porque los tratamientos resultan ineficaces. En 2017 se registraron 221 pacientes con gérmenes “inusuales y peligrosos”.
MIAMI/EFE | | 05 abr 2018


Estados Unidos registró el año pasado 221 casos de "bacterias pesadilla", gérmenes "inusuales y peligrosos" por su resistencia a los antibióticos, informó el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Los datos, revelados gracias a un nuevo programa iniciado en 2017 para examinar estas bacterias, hacen hincapié en 221 casos "de alto riesgo". Según Anne Schuchat, subdirectora de los CDC, esta cantidad "le sorprendió", ya que era "más de lo que esperaban".

Aseguró que las bacterias resistentes a los antibióticos "ya se han propagado por todo el país" y 2 millones de estadounidenses se han visto afectados por estos casos, de los cuales 23.000 personas mueren cada año por esta causa.

El estudio revela que una de cada cuatro muestras de gérmenes resistentes analizados en todo el país contienen un tipo de gen que les posibilita transmitir esta resistencia a otras bacterias.

Según Schuchat, esta resistencia "inusual y peligrosa" representa una "amenaza" a la protección que proporcionan los antibióticos, pues son agentes patógenos "ocultos a simple vista" que pueden causar infecciones que son "difíciles o imposibles de tratar".

A raíz de las investigaciones, el CDC instó a entes locales y estatales a implementar una estrategia de contención "ya permitió identificar y detener bacterias resistentes potenciales de propagarse".

La estrategia incluye revisiones a pacientes de centros donde se hayan detectado estas "bacterias pesadilla", unas pruebas que hasta ahora evidenciaron que una de cada diez personas poseía un germen "difícil de tratar".

El CDC urgió a los centros médicos a aislar "rápidamente" a estos pacientes e iniciar un control "agresivo" de la infección. La estrategia de contención contribuye a prevenir "miles de infecciones intratables o muy difíciles de tratar”.

El problema ocurre en hospitales y asilos y afecta principalmente a personas que necesitan terapia intravenosa y con tubos que pueden infectarse. Schuchat aseguró que los gérmenes "continuamente encontrarán formas de resistir a antibióticos nuevos y existentes", por lo que acabar por completo con el desarrollo de esta resistencia "no es posible en la actualidad".

Aun así, celebró las inversiones recientes en infraestructuras a nivel nacional en laboratorios y controles de infecciones, ya que están permitiendo investigaciones "rápidas y agresivas" para evitar que la resistencia se propague en los entornos de atención médica.



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