Cochabamba, miércoles 18 de julio de 2018

La empatía no solo depende del ADN

Un nuevo estudio halló que ser más o menos empático tiene que ver más con factores genéticos que con la educación y las experiencias.
www.sincortapisa.com | | 05 abr 2018


El sentimiento de participación afectiva respecto a aquello que afecta a otros es una habilidad que parece aprenderse y desarrollarse en la infancia, y gracias al ambiente. Pero ahora, los resultados de un estudio concluyen que ser más o menos empático no solo depende de la educación y la experiencia, sino que existe un componente genético implicado.

La empatía puede dividirse en dos tipos: la capacidad de reconocer los pensamientos y sentimientos de otra persona y la capacidad de responder con una emoción apropiada a los pensamientos y sentimientos de otra persona. La primera parte se llama ‘empatía cognitiva’ y la segunda parte ‘empatía afectiva’.

No es la primera vez que los científicos tratan de identificar el origen biológico de la empatía. Investigaciones previas demostraron que algunos de nosotros somos más empáticos que otros y que, en promedio, las mujeres son un poco más empáticas que los hombres.

También demostró que las personas con autismo tienen un puntaje más bajo en los test psicológicos, y que esto se debe a que tienen dificultades con la empatía cognitiva, a pesar de que su empatía afectiva se mantenga intacta.

En un nuevo estudio publicado en la revista Translational Psychiatry, un equipo internacional de científicos ha logrado plasmar las conclusiones del mayor estudio genético de la empatía utilizando información genética de más de 46.000 personas.

Los resultados fueron claros: la empatía se debe, en parte, a la genética. En concreto, una décima parte de esta variación se debe a factores genéticos. Esto confirma las conclusiones de investigaciones previas, que examinaron la empatía en gemelos idénticos versus gemelos no idénticos.

En segundo lugar, el nuevo estudio confirmó que, pese a que las mujeres son más empáticas que los hombres, esta diferencia no se debe a nuestro ADN: no se hallaron diferencias en los genes que contribuyen a la empatía entre hombres y mujeres.

Esto implica que la diferencia sexual en la empatía es el resultado de otros factores biológicos no genéticos, como las influencias de la hormona prenatal, o factores no biológicos como la socialización, que también difieren entre los sexos.

Finalmente, el nuevo estudio halló que las variantes genéticas relacionadas con una menor empatía también se asocian con un mayor riesgo de autismo.

La importancia de ponerse en el

lugar del otro

La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo. Esta palabra es de origen griego “empatheia”, que significa “emocionado”.

Está estrechamente relacionada con el altruismo -el amor y la preocupación por los demás- y la capacidad de ayudar. Cuando un individuo consigue sentir el dolor o el sufrimiento de los demás poniéndose en su lugar, despierta el deseo de ayudar y actuar con base en los principios morales.

Las personas empáticas tienen la habilidad de entender a aquellos con quienes están interactuando. Tienen la capacidad de conectarse con los sentimientos del otro y entender por lo que están pasando. Pueden sentir e interiorizar las emociones de las personas que se encuentran tanto cerca como lejos.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que un exceso de empatía puede también suponer un problema. Una persona tremendamente empática vive expuesta a un complejo universo de información emocional, dolorosa y puede que intolerable, que los demás simplemente no perciben. Los muy empáticos triunfan en labores de enseñanza, asistencia sanitaria o ventas, pero también deben hacer frente a una constante fuente de estrés.



Estos son algunos de los beneficios de la empatía:

1.- Motiva a la gente.

2.- Trae resultados.

3.- Mejora las relaciones interpersonales.

4.- Sentir que provocamos un efecto positivo en los demás funciona para subir la autoestima.

5.- Consolida las relaciones profesionales y personales, y las mantiene en el tiempo.

6.- Las malas noticias son comunicadas de una manera más eficaz y sana, alivianando el dolor de la otra persona.

7.- Genera mayor capacidad de amor.



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