Cochabamba, domingo 9 de diciembre de 2018

El odio que das

Una reseña de esta novela de Angie Thomas. El autor repasa la historia de la novela en su búsqueda de reivindicación racial, y relaciona el libro con la obra del cineasta afroamericano Spike Lee.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 01 abr 2018



Es casi medianoche. Starr está en un coche ajeno y quien lo maneja es Kahlil, un amigo de infancia. Un policía los detiene: está nervioso. “Es porque somos negros”, susurra Kahlil a Starr. Kahlil se niega, a primeras, a realizar lo que le pide el policía. Lo de costumbre: pide la licencia, pide el nombre.

Pide que Kahlil salga del coche.

—¿Qué hice, oficial?

—Salga del coche.

—No tiene por qué pedirme eso.

—Salga del coche o lo sacaré a la fuerza.

Starr y Kahlil tienen 16 años. El policía se acerca a su patrulla para verificar si la licencia es correcta y el coche no es robado. Kahlil se agacha a decirle a Starr: “¿Estás bien?”. En ese momento el policía le dispara tres veces y Kahlil cae muerto al piso frío del asfalto.

Éste es el primer capítulo de El odio que das, de Angie Thomas. Es una novela que sigue la tradición de Harper Lee, con Matar a un ruiseñor. La muerte de Kahlil desencadenará una ola de incidentes en contra del racismo y Starr tendrá que elegir entre decir la verdad o callar para que su barrio siga en la normalidad de las pandillas, de las muertes injustas, del racismo disfrazado de justicia.

Angie Thomas tiene mucho en común con el director afroamericano, Spike Lee. Y bebe mucho de la fuente de Do the Right Thing. Desde la ambientación del barrio donde vive Starr, el calor y los mosquitos de un verano sofocante, los colores fuertes en las vestimentas (a Starr le encantan las zapatillas Jordan), y muchas de las facciones de los personajes corresponden a los personajes de Spike Lee.

Angie Thomas al igual que Spike Lee reflexiona sobre las leyes de Jim Crow, que se dieron entre 1876 y 1965. El lema era: “separados pero iguales”. Y así se construyó Estados Unidos desde la década de los 60: el racismo abolido, pero a los blancos les interesaba que los negros vivan en barrios periféricos, alejados de ellos.

Y los negros solos, con sus problemas: narcotráfico, pandillas y saqueos.

Una película que también es interesante para entender la novela de Angie Thomas es Detroit, de Kathryn Bigelow (exesposa de James Cameron y la primera mujer en ganar un Oscar a mejor director, por The Hurt Locker. Sólo basta encender una mecha en los barrios de negros para que inicie el caos.

Angie Thomas, a pesar de los problemas que toca en su novela, escribe para jóvenes. La narración de El odio que das, es sencilla y sin aspavientos. Tal vez un episodio en la novela sea lo más inverosímil: cuando Starr se aleja del barrio y sin querer se convierte en protagonista de una revuelta negra contra policías (muy al estilo de Charlot en Tiempos modernos, en la escena en que agarra una bandera y se convierte en la primera persona de una marcha de trabajadores).

Sin embargo, es una novela muy recomendable para estudiantes de secundaria.

Y aún flota en el aire, en pleno 2018, las palabras de Martin Luther King: “Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que, a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño ‘americano’. Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’. Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad”.

Periodista - zion186@hotmail.com



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