Cochabamba, viernes 20 de julio de 2018

Show Me a Hero

| Santiago Espinoza A. | 01 abr 2018



Estrenada por HBO en 2015, Show Me a Hero ratifica que David Simon no ha perdido el olfato para encontrar dramas políticos de incontestable actualidad ni el pulso para convertirlos en entretenimiento inteligente y sofisticado, de esos con los que se jode el público medio.

En esa nueva inmersión televisiva, Simon se reencuentra con su pasado periodístico (fue un inquieto reportero del Baltimore Sun y ha escrito libros de investigación que han alimentado su carrera televisiva), pues la historia de la miniserie (de seis episodios) parte del libro de no ficción que, bajo el mismo título, publicó la periodista Lisa Belkin. El relato se remonta a finales de los años 80, en la ciudad de Yonkers (Nueva York), donde Nick Wasicsko, un alcalde cachorro, enfrenta una inmanejable crisis política y social por el rechazo de la población mayoritaria blanca a la construcción en sus barrios de viviendas destinadas a las minorías negra y latina, una medida dictada por un juez federal que no puede ser desacatada. Con dirección de Paul Haggis (guionista de Million Dollar Baby y director de Crash), Show Me a Hero se sostiene en los tejemanejes en que Wasicsko (un gran trabajo del guatemalteco Oscar Isaac, protagonista de Inside Llewyn Davis) se ve envuelto para sobrellevar el conflicto. Sin embargo, la narración también apela a un registro polifónico, que permite descubrir historias colaterales de las personas de a pie involucradas en el brete por la construcción de viviendas (desde los afroamericanos y latinos marginados hasta una mujer blanca conservadora que se rehúsa a que los otros “invadan” su mundo). Aunque pensada hace ya 15 años, la pieza televisiva de Simon cobra una notable actualidad, al destapar la falta de voluntad de la sociedad estadounidense y la incapacidad de sus autoridades para resolver la inocultable segregación racial que se revela en episodios reales aún no superados, al punto de desmentir ese sueño de integración social tan bien asimilado.

La fortaleza mayor de la miniserie pasa por la inteligencia del guión para evitar respuestas fáciles y enjuiciamientos apresurados en torno a un asunto y unos personajes tan complejos como los que aborda. Aun cuando el pensamiento políticamente correcto impone la tolerancia al proyecto de vivienda para las minorías, la recreación de la crisis política que desata en la administración municipal de Yonkers complejiza la toma de posición del espectador, que se halla ante la imposibilidad de encontrar una solución salomónica y pragmática para el brete. Esta dificultad para resolver la crisis está encarnada en Wasicsko, que se encarama en la Alcaldía con la discreción e ingenuidad del principiante, pero al que las circunstancias convierten en un héroe (in)discreto: un hombre que decide hacer lo correcto, aun a costa de volverse en un incordio para sus pares y cometer un suicidio político.

Ya lo dijo F. Scott Fitzgerald: “Show me a hero and I’ll write you a tragedy” (Muéstrame a un héroe y te escribiré una tragedia). Y quién mejor que David Simon para cifrar en la televisión la tragedia política de un héroe (in)discreto.

Periodista - santi.espinoza@gmail.com





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