Cochabamba, martes 17 de julio de 2018

Submundo

Una reseña de esta novela del autor Don DeLillo. Rodríguez compara también al novelista con sus compatriotas y contemporáneos Philip Roth, Thomas Pynchon y Cormac McCarthy
| Mauricio Rodríguez Medrano | 25 mar 2018


Don DeLillo es uno de los autores más importantes de la literatura actual. Y su obra maestra es Submundo, que está emparentada con el Ulises, de Joyce y con la capacidad de recrear un mundo de muchas voces, al igual que lo hacía Dos Passos (me refiero, sobre todo, a la novela Manhattan Transfer.

DeLillo pertenece a la generación de Philip Roth, Thomas Pynchon y Cormac McCarthy. Es decir, a la generación de los escritores estadounidenses que creían aún en la creación de la Gran Novela, que lo abarcara todo y sobrepasara el tiempo (claro está que nada lo hará, ni si quiera Shakespeare, la base del canon occidental, según el crítico Harold Bloom).

Marcaré algunas diferencias. Philip Roth prefirió la forma de contar de los escritores del siglo XIX (muy al estilo de la novela total, de Víctor Hugo o Flaubert). Cormac McCarthy decidió tomar de base a Faulkner, como un narrador de la maldad o mejor dicho como un narrador que quiere entender la maldad sus novelas tienen un punto de partida y ciertas similitudes temáticas con El ruido y la furia y Mientras agonizo.

Thomas Pynchon es más difícil de catalogar. Se podría decir que es el escritor de las conspiraciones (desde la propia aura que lo envuelve: no brinda entrevistas, no existen más que un par de fotografías de él o de quien parece ser él y nadie sabe dónde reside o si en realidad existe). Se dice que un profesor la universidad se dio licencia de seis meses para leer El arcoíris de gravedad y cuando regresó a dar clases dijo: “Thomas Pynchon es el escritor más grande, después de Shakespeare”.

Si quieren acercarse más a la obra de Pynchon les recomiendo que inicien con La subasta del lote 49 y Vicio propio (y además vean la excelente adaptación al cine de Paul Thomas Anderson). Y si están listos, empiecen a leer El arcoíris de gravedad, eso sí, con una libreta a un lado.

David Foster Wallace dijo en una última entrevista, antes de suicidarse, que existían tres escritores estadounidenses importantes: Philip Roth, Thomas Pynchon y DeLillo. También dijo que de los tres prefería a DeLillo. La pregunta sería: ¿Por qué? Él dijo que porque era un escritor lúcido que apostaba a lo grande. Después de leer Submundo, debo decir que también por la capacidad de crear personajes y de ensamblar un mundo a través de sus miradas.

Me explico mejor: en Submundo se abarcan varias décadas de los Estados Unidos, desde la mirada de un joven que robó una pelota de beisbol, en el partido más importante de la historia del beisbol (¿existe algo más estadounidense que este deporte?), pasando por la vida una artista callejera, que decide pintar los aviones viejos de la Segunda Guerra Mundial, como un acto de rebeldía en contra de la guerra, hasta la mirada lúcida de un hombre que trabaja en el submundo de la basura, que es al fin y al cabo, la marca del ser humano actual. DeLillo trata de decir con su obra: “El lenguaje se parece a la basura: explica la forma de actuar del ser humano y su historia y su destrucción”.

Cierta cantidad de críticos consideran Submundo la culminación de la obra de DeLillo. La Gran Novela escrita por un estadounidense, de padres italianos. Un escritor que se forjó en el Bronx. Debo decir que es uno de mis escritores preferidos y una buena escuela para la construcción de mundos (o eliges a DeLillo o a King, de eso dependerá la calidad de tu obra).

DeLillo dijo alguna vez, en una entrevista: “Mi lenguaje está más cerca de Hemingway que de Shakespeare. De haber nacido un poco más tarde, Shakespeare hubiera sido seguramente novelista”.

Periodista – zion186@hotmail.com



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