Cochabamba, domingo 27 de mayo de 2018

“Debemos pedir más puestos”

EFE | | 18 mar 2018



La inspectora Julia Viedma, única mujer en un cargo de responsabilidad en Europol, reivindicó la necesidad de que las mujeres soliciten más puestos en organismos internacionales porque, lamenta, "ellas sacrifican más su carrera profesional" que sus maridos.

La española, jefa del Departamento de Servicios Operativos de Europol, la agencia europea que lucha contra el crimen organizado, pone de relieve que "la falta de mujeres en esa entidad no se debe a una actitud corporativa machista, sino a que el porcentaje de candidatas para cualquier puesto es muy pequeño, debido a la gestión de la carrera profesional femenina en el seno de la familia. Ellas se sacrifican más por el trabajo de ellos".

"Las mujeres somos un 33 por ciento del total de empleados de Europol, lo que se reduce al 15 por ciento en lo que se refiere a personal policial. Y de las 13 personas que estamos en un nivel de alta gestión de la organización, yo soy la única mujer por ahora", admite.

El próximo mayo se incorporará como nueva directora ejecutiva Catherine De Bolle, comisaría general de la Policía Federal de Bélgica. "Con ella seremos dos mujeres de los 13 altos cargos", indica Viedma.

La Dirección de Operaciones de Europol tiene cinco departamentos, de los cuales tres están dedicados a materias específicas como el cibercrimen, terrorismo y crimen organizado.

Los otros dos, dirigidos por Viedma, se encargan de la gestión de la información y la asistencia 24 horas a los diferentes países,

y el otro está centrado

en una cantidad amplia

de asuntos, como el apoyo a las operaciones contra

el blanqueo de dinero

o el decomiso de activos.

"Es lo que se conoce como apoyo horizontal. Hacemos análisis estratégico, con información que nos dan otros países sobre sus investigaciones, y gestionamos el despliegue de los oficiales fuera de la sede de Europol", desgrana sobre su amplio papel en este organismo europeo.

Julia Viedma tiene a su cargo 150 empleados, aunque en anteriores puestos ha llegado a gestionar equipos de hasta 250 personas, y reconoce que no le gusta dar órdenes sino que considera que "un líder tiene que dar ejemplo y guiar a su equipo" como parte de su responsabilidad.

Comenzó su carrera en Barcelona, en el equipo de lucha contra el terrorismo islamista, cuando este era aún un desconocido para el mundo de la seguridad, y después se trasladó a Málaga para formar parte de la entonces recién nacida UDECO, la unidad contra las drogas y el crimen organizado.

Sin embargo, cuando era aún una joven inspectora, decidió dar el salto al ámbito internacional, una oportunidad que le vino "muy pronto", cree, porque le hubiese gustado "disfrutar un poco más del trabajo" sobre el terreno, antes de pasar a un organismo como Interpol, en la ciudad francesa de Lyon, su primer destino en el extranjero.

"Hubiera querido corretear algunos años más en la calle, antes de venir a un sitio de estos tan importante, porque a pesar de que le estamos dando muchos instrumentos a los profesionales para que trabajen en la calle, la sensación de satisfacción se tiene más cuando se está sobre el terreno", asegura sobre su paso por las comisarías.

La diferencia, añade, es que al trabajar sobre el terreno "los resultados, para bien o para mal, son inmediatos", pero en una organización internacional se está "más protegido de las cosas que van mal, porque uno no es responsable directo de lo que ocurra".



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