Cochabamba, martes 21 de agosto de 2018

Erika Lust y el pornofeminismo

El ciclo de cine para adultos Porno Urgente, con cuatro películas de la saga XConfessions de la directora sueca Erika Lust, se efectuará del 14 al 17 de marzo, a las 19.30 horas, en la librería La Libre (Av. Humbolt No. 1135). La actividad, que contará con invitados especiales, es organizada por Mujeres Creando y Yaneramai Films. El costo de las entradas es de 10 bolivianos por función, con la oferta de un abono por 30 bolivianos para las cuatro noches. Los interesados pueden llamar al teléfono 78786473. Publicamos una entrevista exclusiva con la destacada cineasta y activista del pornofeminismo, así como otros textos que reflexionan en torno a la temática.
| Marcelo Cordero | 11 mar 2018



El porno es considerado el género maldito del cine. Sin embargo, es uno de los que más se consume y posiblemente produce. Aun así, es satanizado. La doble moral y las barreras religiosas respecto al sexo hacen que el género sea aparentemente marginal.

Por su lado, el peso machista de nuestra sociedad juega un papel fundamental para entender el género que pone a la mujer en condición de objeto sexual masculino, un premio a la virilidad del macho. Bajo esta lupa, el porno por lo general reproduce este imaginario. No es casual que esa industria sea dominada por hombres. El estatus de marginalidad o reserva que se le da a la pornografía crea también un mundo sórdido de explotación sexual y laboral, lo que hace que los prejuicios sean mayores, incluyendo los peligros del oficio.

La cineasta sueca Erika Lust, activista de lo que se conoce como pornofeminismo y directora de cine porno, pone en tela de juicio todo el imaginario construido alrededor del género, ubicando además a la mujer como centro de interés y placer, pero también como canal de producción. Lust puede ser considerada como la directora que hizo que el porno salga del armario, además de resignificar este universo, como señala en su monografía Thais Leandro Cavalcanti de la Universidad de Recife – Brasil, haciendo que su cine no solo dialogue de forma honesta con el feminismo, sino con el cine mismo, el arte y la cultura.

Lust me ofreció un poco de su tiempo respondiendo algunas interrogantes para tratar de entender su universo.

-¿Cómo y cuándo decide ingresar al mundo de cine porno?

Nací y crecí en Suecia, donde por suerte existe una buena educación sexual. Eso es algo que, desde pequeña, te ayuda a desarrollar una mentalidad más abierta y a tratar con naturalidad el sexo. Aunque había visto pornografía alguna vez, no fue hasta llegar a la universidad que de verdad me interesé por ella. Mientras estudiaba la carrera de Ciencias Políticas y Estudios de Género, me topé con el libro Hard Core: Power, Pleasure, and the “Frenzy of the Visible”, de Linda Williams, ¡y fue toda una revelación! Es el primer trabajo que realmente estudiaba el porno como un género con su propia historia, como una forma cinematográfica en sí misma y como una parte muy importante del discurso contemporáneo sobre la sexualidad. No lo miraba desde un ángulo moralista, que es lo que suele ocurrir, sino que se dedicaba a analizar la narrativa de la pornografía “mainstream”. En ese momento comencé a sentir el deseo de participar en ese discurso sobre la sexualidad contemporánea. Sobre todo el deseo de combatir ese discurso imperante que no refleja la realidad del sexo y donde solo hay una perspectiva, que ya no es la masculina en su conjunto, sino la de un prototipo específico de hombre. Además, como cinéfila, me horrorizaba lo mal que estaba rodado. ¿Por qué hay que retratar el sexo de una manera tan cutre y descuidada? Así fue cómo decidí dedicarme a marcar la diferencia en la industria y representar, de una vez por todas, a las mujeres como sujetos activos de deseo, y no como objetos.

-¿Cómo fue y qué le provocó su primera experiencia con el porno?

Yo ya había trabajado en varios rodajes trabajando para productoras de publicidad, así que el rodaje de mi primer largometraje, The Good Girl, fue igual de duro y bonito que cualquier otro. Simplemente tenía una escena de sexo. Fue un rodaje divertido porque cogí la idea del “pizza delivery boy” y le dí un “twist”, transformándola en una historia excitante, tierna y divertida. Colgué la película online y se descargó dos millones de veces en pocos meses. Que tuviera tanto éxito fue un acontecimiento increíble para mí y fue lo que me impulsó a seguir. Me dí cuenta de que había más gente que, como yo, quería ver un cine adulto distinto.

-¿Cómo es el proceso de creación, producción y el trabajo con los actores y su equipo de filmación?

La manera en que trabajo es diametralmente opuesta a la producción mainstream, que es prácticamente industrial. Desde que recibo una confesión, hasta que elaboro el guión y comenzamos la preproducción, pasan meses. El proceso de producción es exactamente igual que para cualquier corto, tenga o no tenga sexo explícito. Se destina una gran parte del presupuesto a localizaciones, arte, vestuario, iluminación... Yo trabajo con un gran equipo, el 90 por ciento del cual está conformado por mujeres. Eso es una diferencia enorme, ya que en los sets tradicionales hay máximo cinco personas y son solo hombres. Algo muy importante es que yo abogo por el porno ético, donde los actores son la parte más importante en mis películas. El trato con ellos es clave en mi cine. En este sentido, pago una tarifa justa por su trabajo en rodaje, existen unas excelentes condiciones de trabajo, leen el guión y veo si están conformes con todo. Nunca van a encontrarse algo que no se ha hablado, que es algo que a veces ocurre en el porno mainstream. Y por supuesto, los STD tests (examenes de enfermedades de transmisión sexual) se llevan a raja tabla. Respecto al acto sexual en sí, siempre hablamos de qué les gustaría hacer a ellos y qué no, siempre les pregunto con quién prefieren trabajar, con quién se sienten más cómodos. Una de las particularidades, muy distinta al mainstream, es que yo no dirijo el sexo, eso es algo que hablan los actores y deciden para que les resulte natural.

-Profesa el cine pornofeminista. ¿Qué significa esto?

La pornografía feminista es cualquier pornografía que realice una persona, hombre o mujer, con valores feministas. Es tan simple como eso. No tiene nada que ver con poner a la mujer por encima del hombre, sino con ponerlos al mismo nivel, que es algo que pocas veces se ha visto en el porno mainstream. La pornografía feminista retrata a la mujer como lo que es: un sujeto de deseo con sexualidad y deseos propios; con autonomía para decidir qué quiere, y cuándo y cómo lo quiere. Hasta que no han empezado a surgir las voces femeninas en el género, todo lo que podíamos ver eran mujeres al servicio del ideal sexual masculino. Fíjate en la pornografía lésbica, por ejemplo. No está hecha para satisfacer a un público de mujeres lesbianas, sino para cumplir una fantasía clásica de los hombres, que nada tiene que ver con el sexo lésbico real. Otra de las características principales es la narrativa. Yo siempre intento responder a una pregunta: ¿por qué estas personas están teniendo relaciones sexuales? Retrato la anticipación al sexo, tal como ocurre en el mundo real, cómo nace la atracción y el deseo, las miradas, las caricias...Todo esto crea el erotismo y todo eso es lo que se pierde en el porno tradicional, que nos vende escenas inverosímiles y, muchas veces, ridículas. Uno de los valores más importantes que intento representar es la cultura del consentimiento. El consentimiento es fundamental. ¡Basta de representar violencia gratuita contra la mujer! Al final, el objetivo de este tipo de cine es inspirar al espectador, estimular su imaginación y crear un impacto siempre positivo. Busca empoderar a hombres y mujeres por igual, que se sientan cómodos con sus deseos y su sexualidad y dejen de lado los tabús.

-¿Porno y feminismo no son dos conceptos contradictorios considerando la lógica que utiliza la industria tradicional de la pornografía?

No los considero contradictorios. Entiendo que pueda parecerlo, porque el imaginario colectivo del porno está compuesto por todos los códigos tradicionales del porno mainstream. Pero tenemos que empezar a entender que ese es solo un tipo de porno. Dominante y mayoritario durante décadas, sí, pero es solo una cara de la moneda. En el momento en que comprendemos que otra pornografía es posible, que puede haber ética y sensibilidad artística en la industria, la contradicción desaparece y el feminismo puede abrazar libremente su propia tradición pornográfica. Puede ser otra herramienta de liberación sexual para la mujer.

-¿Su cine puede considerarse parte de la lucha feminista?

Mi cine, como ya he dicho antes, profesa unos valores feministas. Es necesario borrar los códigos tradicionales y empezar a enseñar un sexo real, con cuerpos reales, situaciones reales y mujeres fuertes e inteligentes. Es un mensaje importante que transmitir a la sociedad. Si sumas a un equipo de producción formado en su mayoría por mujeres (desde la operadora de cámara hasta la asistente de dirección), es evidente que forma parte de la lucha feminista.

-Parte de su discurso es que el porno está destinado a los hombres y no a las mujeres. ¿Qué quiere decir con esto y cómo logra romper décadas de machismo en este género?

Es evidente que la gran mayoría de pornografía mainstream está destinada al hombre porque representa a la mujer como un objeto sexual a su servicio. Para mí, el primer paso para romper con esto es fomentar que haya mujeres detrás de las cámaras, controlando cómo se produce y cómo se representa el sexo en pantalla. Directoras, productoras, directoras de arte, de fotografía... Mujeres que cuentan la historia desde su perspectiva, que hacen su propia historia. Por supuesto, crear historias donde hombres y mujeres son iguales y expresan lo que quieren es fundamental para cambiar la mirada que, como bien dices, se ha construido durante décadas en nuestra sociedad. Precisamente siguiendo esta idea, el pasado mes anuncié un “open call” para mujeres directoras de todo el mundo. He decidido destinar 250.000 euros solo a este proyecto para financiar a mujeres que se quieran poner detrás de la cámara. ¡Debemos comenzar a cambiar el “ratio” de directores de cine adulto! Quién quiera más información sobre esto puede leer esta entrada en mi blog: erikalust.com/my-open-call-to-finance-and-produce-female-erotic-film-directors/.

-Si su público sigue siendo en su mayoría varón, ¿no cree que no está logrando llegar a las mujeres con el género?

En realidad, mi público está bastante equilibrado. Según las suscripciones a xconfessions.com y las ventas actuales en la Erika Lust Store (store.erikalust.com/en/), mi audiencia se compone casi del mismo número de hombres que de mujeres. Así que diría que estoy consiguiendo exactamente lo que busco: hacer una pornografía con valores feministas que guste tanto a hombres como a mujeres.

-Su cine trabaja con muchas formas de fetichismo y fantasías, pero su preferencia es el sexo heterosexual. ¿Por qué?

No es cierto que tenga preferencia por las prácticas heterosexuales. XConfessions es al fin y al cabo un proyecto muy nuevo y he ido rodando las historias que ciertas fantasías me inspiraban. Después de tres años ya comienza a haber un catálogo más diverso, ya que he podido rodar también relaciones homosexuales y te puedo adelantar que el futuro próximo augura una bonita sorpresa (en modo de corto).

-Pertenece a un grupo de directoras como Lucie Blush y Jennifer Lyon Bell. ¿Cree que ya se podría hablar de un movimiento del cine porno, un nuevo cine porno?

¡Por supuesto! Como todo movimiento que pretende cambiar algo tan institucionalizado y consolidado, necesita su tiempo. Cada vez hay más voces femeninas y cada vez hacen más ruido. Las pioneras fueron Candida Royal, Ovidie o Maria Beatty, además de otras como Morgana Muses o Mrs. Naughty. Todas ellas conforman una nueva ola de directoras y productoras muy interesantes. Será muy difícil remover las estructuras patriarcales en el negocio del sexo, porque es algo muy potente, pero siempre debe existir una alternativa.

-¿Qué piensa de que su obra llegue a Bolivia?

¡Me parece estupendo! Mi público siempre se ha concentrado más en Europa y Norteamérica, pero espero que mis películas, y sobre todo el mensaje que llevan, sigan expandiéndose por más países.

-¿Qué futuros proyectos está gestando?

Pues ahora mismo, como te he dicho, acabo de lanzar un “open call” para mujeres de todo el mundo. He decidido destinar 250.000 euros del presupuesto de mi compañía para financiar a directoras que quieran dirigir cine adulto desde su perspectiva femenina. Seguir en el esfuerzo por intentar cambiar el ratio de hombres y mujeres que están detrás de las cámaras en el cine adulto. También acabo de lanzar mi primer cine online, Erotic Films (www.eroticfilms.com), donde mi equipo y yo ofrecemos el mejor cine adulto alternativo, para ver en streaming (de por vida o por 72 horas), sin los tediosos mensajes apestados de virus y que te incitan a “tirarte a la abuela de tu vecina”. Una experiencia completamente única para el espectador que es, además, un espacio para nuevos e innovadores directores de todo el mundo que luchan por hacer visible una pornografía de calidad. Por último, dentro de muy poco tiempo, lanzo mi primer proyecto “non - profit” junto a mi marido, llamado The Porn Conversation. Dado que cada vez el acceso a la pornografía gratis en internet es más fácil, he creado este proyecto que ayudará a padres y educadores a saber lo que existe ahí fuera y cómo tratarlo.

Crítico y gestor de cine - mcordero@yaneramai.net



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