Cochabamba, lunes 18 de junio de 2018

La pornografía y el feminismo no son incompatibles

A manera de invitar al ciclo de cine de la cineasta Erika Lust, la autora de este texto reflexiona sobre la educación sexual, la sexualidad y el papel del porno en el medio boliviano.
| Andrea Callejas Herrera | 11 mar 2018



Todas, todos hemos visto pornografía en algún momento, por accidente, invitación, búsqueda de información o de placer; esa pornografía es, para la gran mayoría, la primera referencia explícita que tenemos sobre el sexo, dado que familias y colegios se niegan a tratar el tema con honestidad. Esa pornografía, que es fundante de nuestra sexualidad, no es inocua, transmite valores, sensaciones y estándares de cómo funciona el sexo y el papel que tenemos las mujeres y los hombres en el sexo; por lo tanto, en el resto de nuestras vidas, es una forma de entender lo femenino y lo masculino. Erika Lust plantea que los hombres tienen el monopolio del porno, monopolio que ella rompe filmando un porno donde las mujeres somos protagonistas, no objetos, priorizando nuestro placer y no el de ellos. Erika no se sienta a esperar que la industria pornográfica cambie, sino que produce una gran cantidad de pornografía donde hay mucho más espacio y oxigeno para explorar nuestra sexualidad.

Actualmente, la sociedad boliviana vive el sexo con una hipocresía que llega al ridículo, hipersexualizando a las mujeres desde temprana edad, pero condenando su soberanía sexual cuando les es placentera a ellas, mirando a otro lado cuando los hombres consumen prostitución, pero condenando entusiasta e inquisidoramente a las putas: “Para ella la culpa, para él la disculpa” (1). Los y las bolivianas tenemos casi negado el tema de la sexualidad, nada más allá de su biología reproductiva incumbe socialmente. En ningún momento más que en carnavales se reparten condones, pues ese marco de excesos es el único donde se permite dar curso al placer sexual. Esta hipocresía generalizada es una de las principales motivaciones para abrir los horizontes de nuestra sexualidad. Podemos comenzar explorando nuestros sentidos con el cine, esa es la invitación en Xconfessions: esta producción nos ofrece un gran abanico de prácticas sexuales en las que podemos encontrarnos y desencontrarnos para conocernos, conocer nuestro cuerpo y sus caminos para llegar al placer.

No creo ser la única mujer a la que le haya pasado, desde la pubertad hasta la actualidad, que no se conecta con la pornografía común, mainstream, gratuita en internet que cosifica a las mujeres y que ni en el ámbito lésbico puede estar libre de los penes XL y las tetonas rubias en tacos. Un sexo irreal de mujeres y hombres irreales que como mucho me puede generar un momento fugaz de placer que no conecta con mis emociones ni sensaciones. Con esto no quiero decir en lo absoluto que las mujeres necesitamos del romanticismo para disfrutar del sexo, sino que la artificialidad no nos excita. Los hombres no han sido solo dueños de la producción de pornografía (también del resto de la industria cinematográfica), sino también los principales consumidores. Históricamente su comprensión del sexo y su masculinidad están construidas en esa pornografía, por lo tanto, para ellos es equivalente a placentero o a reafirmación de su masculinidad.

Existen también las mujeres que dicen que no les gusta la pornografía, siendo que la han visto poco o nada, sino que han abandonado la opción de explorar su sexualidad por asco, moralismos o simplemente tradición de lo que es ser una buena mujer. Pero todas somos seres sexuales ,incluyendo las madres, hermanas o hijas; sin embargo, insistimos en separar a las mujeres “buenas” o santas de las putas y callejeras que disfrutan o viven del sexo, por eso también la ofensa es tan grande cuando una virgen aparece en calzones. Para quienes se ofenden, ambos tipos de mujer son incompatibles y contrapuestos, eso es mentira.

La censura no se hace esperar cuando se trata de sexo, desde herramientas actuales y cotidianas como YouTube, Facebook o instituciones centenarias como las iglesias sirven para demostrar el nivel de machismo e hipocresía en la que vivimos. Esa constante afirmación de que el sexo es inmoral o sucio nos obstaculiza de conocer nuestros cuerpos y de hablar de sexualidad libremente. Convocamos a rebelarnos contra todo tipo de censura y acudir a ver porno públicamente.

Del miércoles 14 al sábado 17, en Cochabamba tenemos la oportunidad de explorar nuevos horizontes sexuales con XConfessions, pese a la censura que integrantes de la Iglesia han realizado a la organización de este evento. La Libre (avenida Humbolt No 1153 casi Calancha) abre sus puertas para reflexionar sobre pornografía durante cuatro noches continuadas. Participarán especialistas en distintas áreas ligadas a la sexualidad para debatir con el público. Invitamos a las mujeres y hombres que no encuentran placer en la porno común, que quieren explorarse, que quieren disfrutar de un buen cine, les invitamos a que vengan a solas, con amistades o en parejas para ser cómplices de una búsqueda del placer sexual sin tabús, sin violencia y sin machismo.

Hablar sobre pornografía es urgente, se consume masivamente, también es masiva la explotación sexual detrás de este negocio y sus millonarias ganancias a costa de las mujeres. Por eso y más, Mujeres Creando organiza este evento con Yaneramai Films para conocer un cine porno feminista, ético y político de calidad con una estética diferente que no se enfoca solo en planos genitales. Puede que encontremos lo que nuestro sentidos desean en el cine de Erika Lust, o no, pero es innegable que su mirada nos interpela y/o excita. No desaprovechemos esta oportunidad de juntarnos a buscar placer con los sentidos y las ideas. Les esperamos para el debate.

(1) Grafitti de Mujeres Creando

Integrante de Mujeres Creando





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