Cochabamba, martes 19 de junio de 2018

Fabrican suelas de zapatos y botas con chicle usado

Una diseñadora británica tuvo la idea de transformar este material en productos nuevos, al mismo tiempo que limpiaba la ciudad. 
REDACCIÓN/BBCMUNDO vidadehoy@opinion.com.bo | | 07 mar 2018



Los chicles tienen una vida muy corta, pero un costo muy alto.

Cada año, se gasta en el mundo más de 19.000 millones de dólares en gomas de mascar, pero buena parte de ellas terminan pegadas al suelo. Son, de hecho, el segundo tipo más habitual de basura callejera, después de las colillas de los cigarrillos.

Pero Anna Bullus, una diseñadora británica, tuvo una idea: ¿y si transformamos ese material usado en productos nuevos? Fue así como comenzó a reciclar y a fabricar objetos como las suelas de zapatos o botas al mismo tiempo que limpiaba las calles de Reino Unido.

Hace unos 10 años, comenzó su proyecto al observar una papelera de la calle. Se puso a examinar algunas de ellas al azar, observando el tipo de cosas que tiraba la gente: desde bolsas de papas fritas hasta colillas de cigarrillos. Luego pensó en cuáles podían reciclarse.

"Encontré un trozo de goma y, como diseñadora, me sorprendió por completo que no se estuviera haciendo nada para reciclarla".

Investigando su química, descubrió que su principal ingrediente es una goma sintética, un tipo de polímero (materiales que se forman por la unión de varias moléculas de bajo peso) similar al plástico.

"Se llama poliisobutileno. Lo mismo que te encuentras en el tubo interno de las ruedas de bicicleta".

Ese material, al que también se le conoce por las siglas PB o caucho butilo, se obtiene de petroquímicos, los cuales son refinados a partir de combustibles fósiles, como el petróleo crudo.

Bullus se dio cuenta de que los chicles, una vez que son consumidos, pueden convertirse en un material muy útil y versátil.

Pero, ¿cómo lograr persuadir a la gente de que done sus chicles usados, en lugar de tirarlos a la calle de manera descuidada?

Como parte de su estrategia, creó unos cubos de basura rosas, brillantes y en forma de burbuja a las que llamó Gumdrop, que en español significaría algo así como "deposite sus chicles". Para facilitar la tarea, hizo posible que esos contenedores pudieran colocarse a la altura de la cabeza. Los propios cubos están hechos de chicle reciclado y un mensaje colocado junto a ellos explica que cualquier chicle recolectado será usado para crear nuevos objetos.



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