Cochabamba, viernes 14 de diciembre de 2018

Más de 240 urbanizaciones desafían a la muerte al estar cerca a torrenteras

Hay construcciones que colindan con los afluentes y barrios donde la franja de seguridad ni siquiera alcanza a los cuatro metros. Técnicos advierten del peligro en estos barrios.
| jhenny nava B. | 04 mar 2018

 

Calles asfaltadas o empedradas, alumbrado público, casas de una hasta tres plantas, puentes, parques, canchas deportivas son parte de toda la infraestructura que se ha construido en más de 240 urbanizaciones que se han establecido en los alrededores de 54 torrenteras que bajan del Parque Nacional Tunari (PNT). Son principalmente de los que se concentran principalmente en los municipios de Cercado, Tiquipaya y Sacaba. 39 de estas están dentro del PNT. En las urbanizaciones por encima y debajo de la Cota 2.750 (límite entre la zona urbana y la reserva natural), que en algunos casos consiguieron su legalidad y en otros aún esperan obtener papeles, viven familias bajo riesgo de muerte, pues al no respetar las franjas de seguridad establecidas por ley, están expuestas a los deslizamientos, aluviones e inundaciones.

Tener un terreno donde construir una casa se ha convertido en un deseo que va más allá de cuidar la propia integridad física.

Las personas que están conscientes de haber adquirido un terreno cerca de una quebrada le restan importancia al cauce del río y, en ocasiones, cierran el paso del mismo para abrir una nueva calle.

Casi en todos los casos los asentamientos alrededor de las torrenteras se establecieron de manera ilegal, eran en principio terrenos agrícolas saneados y después de usarlos para hacer algunas siembras terminaron siendo fraccionados y se consolidaron en urbanizaciones, con ayuda de autoridades que aprobaron los títulos urbanos.

La complicidad entre las autoridades y la gente que exige el título porque ya construyó en el terreno es la que ha generado la vulneración a todas las normas vigentes que protegen las torrenteras, afluentes que han demostrado que en cualquier momento seguirán su cauce, superando sus propios niveles de máxima crecida.

El exdirector del Parque Nacional Tunari Carlos Espinoza, quien dejó el cargo hace tres meses, realizó un estudio de todas las urbanizaciones que están en riesgo por no respetar la franja de seguridad (terrenos en las laderas de las torrenteras que sirven para impermeabilizar la tierra y ayudan a la recarga acuífera) que en caso de una inundación sirven como protección para impedir que el agua llegue a las zonas urbanas.

A continuación citaremos algunas urbanizaciones de Cercado, Sacaba y Tiquipaya.

CERCADO

El análisis identifica como zonas de riesgo en el Cercado urbanizaciones como: Lomas de Aranjuez, que tiene cerca la torrentera Aranjuez que baja por las avenidas: Pando, Trinitaria, Tajibos y Melchor Urquidi, hasta río Rocha. A su paso, atraviesa las dos Circunvalaciones y otras urbanizaciones.

En la torrentera La Pajcha, están expuestas las urbanizaciones La Floresta, Tirani Maravillas, Ceibos 1, Ceibos 2, la Segunda Circunvalación, entre otras.

El río baja y en las avenidas Humberto Guzmán Arce, Jaime Mendoza y Carlos Medinaceli. Se convierte solo en canal de desagüe, donde se “pierde” a la altura del cruce con la Av. Excombatientes.

La de Pintu Mayu pone en riesgo urbanizaciones cercanas como Taquiña Chica, Estrada, Ticti Norte, Vidriolux, Alto Candelaria, Villa Candelaria y Santa Cecilia.

En Molle Mayu, las urbanizaciones en riesgo son Villa 14 de Septiembre, Retamas y toda la zona de Pacata que está debajo la Cota 2750.

En la torrentera Yerba Buenani las urbanizaciones en riesgo son Petrolero, Delicias, Plan 300 y El Encanto además de las comunidades de Hornoni Pampa y Rodeo Pampa,

SACABA

En este municipio, la quebrada de Khara Khara Mayu pasa cerca a las comunidades Surku Pujyu, Curubamba Alta, Curubamba 2 y Taco Loma Baja. Hay asentamientos como Larati Chico que también están en riesgo.

En la torrentera Chungara, están las comunidades de Chilijchi y las urbanizaciones Villa Ánimas, Senac, Pacata, y las que bordean el Parque Metropolitano debajo Cota 2750.

En Wara Wara, están expuestas la comunidad Chilijchi y las urbanizaciones Villa Ánimas, SENAC Pacata, y los barrios del Parque Metropolitano.

TIQUIPAYA

La torrentera más importante sigue siendo el río Taquiña, donde una nueva lluvia de consideración puede volver a generar problemas como el aluvión del 6 de febrero de este año.

Están en riesgo Chilimarca, Taquiña, Taquiña Norte,Villa Belén, Satélite y 6 de Junio y más de 20 urbanizaciones debajo cota 2750.

La fábrica de Cerveza Taquiña, también se encuentra parcialmente en peligro al estar cerca de la torrentera.

En el río Khora están en riesgo todas las comunidades y urbanizaciones que se encuentran en el centro de Tiquipaya de Colcapirhua debajo la Cota 2750.

En la torrentera Chuta Kawa están las comunidades de Molinos, Pucun Pucun y Putuco Norte.

En Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe también hay otros afluentes con un grado de riesgo para las comunidades.

INSUFICIENCIA

ECONÓMICA

Uno de los problemas para evitar riesgos a las urbanizaciones consolidadas cerca de las torrenteras es la falta de recursos económicos para realizar estudios y trabajos en las cuencas, que es donde se debe hacer el monitoreo para evitar los desbordes de los afluentes.

El Servicio Departamental de Cuencas (SDC) de Cochabamba realizó estudios en Sacaba en los os afluentes de Sapanani, Wara Wara y Chungara con casi 9 millones de bolivianos.

El director del SDC, Enrique Soria, dijo que también se intervendrá en las cuencas de Khora y Taquiña para hacer los reencauces de los afluentes.

En total, el SDC cuenta con 33 millones de bolivianos y ocho proyectos en curso que, según Soria, son insuficientes para poder trabajar en las 54 cuencas que hay en Cochabamba.

La autoridad pidió ayuda a las alcaldías para hacer un mantenimiento de estas zonas que están en peligro sobre todo en las partes bajas que son las más pobladas.

En el caso del Cercado, el secretario de Planificación, Manuel Prado, manifestó que la situación está controlada por los trabajos de mantenimiento que realizaron de las torrenteras en la parte baja.

“Nosotros siempre estamos haciendo las limpiezas, y en algunos lugares ni siquiera llegan pequeñas piedras y el agua es muy poca”, dijo.

Manifestó que las torrenteras más grandes, como La Pajcha y Pintu Mayu cuentan con colmatadores para retener el agua en la parte superior.

En Tiquipaya, el director de la Madre Tierra, Aurelio Ayala, indicó que los acontecimientos del 6 de febrero han demostrado que las franjas de seguridad deben ser respetadas.

Manifestó que se deben hacer estudios para poder definir nuevamente las mismas sobre todo en la parte baja, es decir en las zonas con mayor población.

El director de la Unidad de Gestión de Riesgos de Sacaba, Luis Gonzales, indicó que hay tres torrenteras de riesgo en su municipio, que son Wara Wara, Sapanani y Chungara.

Manifestó que el 17 de marzo se hará una Cumbre de la Gestión de Riesgos de ese municipio y que ahí se brindará la información sobre la situación en la que se encuentra el municipio.

CANALES

Uno de los mayores riesgos para todas las urbanizaciones es, según Espinoza, la reducción de las torrenteras a canales que llegan a menos de la mitad de su capacidad.

Si en la parte superior un afluente llega a superar los 20 metros por ejemplo, en la parte baja se reduce hasta menos de un metro en canales que en algunos casos son canalizados y tapados y otros los más graves terminan en una calle o el muro de una vivienda.

Uno de los casos más alarmantes es el de Lirios del Tunari en Tiquipaya donde el 3 de diciembre de 2016 el agua arrastró y mató a un niño y a su paso se encontró con muros de viviendas a las que ingresó hasta inundarlas totalmente. En una de esas casas de Chilimarca también murió una mujer con su bebé que no alcanzó a salir cuando el agua llenó por completo su habitación.

Las aguas de la torrentera Greda Mayu y a la Huayña K’away terminaban en su calle. Los propietarios de los terrenos le quitaron a los afluentes el curso de sus aguas y este buscó una salida en medio de las urbanizaciones reteniéndose en las casas de la parte más baja.

La lección no aprendida en Tiquipaya y la falta de previsión hizo que el 6 de febrero de este año cinco personas pierdan la vida con la llegada del aluvión del río Taquiña.

Las viviendas no respetan la franja de seguridad de 25 metros de distancia a cada lado fueron las más afectadas.

En el Cercado, la situación no está muy alejada de esa realidad. Cerca a la torrentera Tajra, en la zona de Queru Queru, hay una vivienda que colinda con ese curso de agua.

El resto de las casas está a menos de cuatro metros de distancia, por lo que la crecida del cauce podría afectarlas.





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