Cochabamba, martes 16 de octubre de 2018

The Square

El autor propone una aproximación a la reciente polémica generada por el cuadro de la Vírgen del Socavón pintada en ropa interior por la artista Rilda Paco, y la cinta sueca The Square, nominada a Mejor Película en Lengua Extranjera.
| Mauricio Rodríguez | 04 mar 2018



¿Cuáles son los límites del arte? ¿Qué es el arte? Éstas son algunas preguntas que el director sueco, Ruben Östlund reflexiona en la película The Square (nominada al Oscar, a mejor película extranjera). Viene bien para analizar la obra de Rilda Paco y su intento de censura (¿o no habrá sido una buena campaña mediática?).

Desde que Marcel Duchamp decidió colocar un urinario en un museo (como cuestionamiento al arte clásico), varios seguidores (y/o otros fanáticos) quisieron hacer lo mismo: un arte instintivo, en contra de lo establecido en la sociedad, en contra de todo. Duchamp sería entonces el mayor influencer del arte actual (¿Rilda Paco pertenece a este grupo?).

Ruben Östlund en The Square, da vida a Christian, un mánager de un museo de arte contemporáneo, que se encarga de las exhibiciones de un museo sueco. Poco a poco, nos daremos cuenta de que Christian no sabe casi nada de arte y acepta obras de artistas sin siquiera conocerlas.

Ruben Östlund también nos define al artista contemporáneo: en un mundo de sobreinformación, en donde no sabemos qué elegir o a quién elegir, el artista opta por llegar a lo extremo para ser reconocido, para causar sensaciones en el público. Al artista ya no le importa la obra del arte, sino la sensación extrema que crea con esa obra. Entonces: cuantas más sensaciones extremas crea, se considera mejor artista.

El artista (y el arte) no es inocente: el artista sabe que si destruye o satiriza un símbolo de un grupo social (o comunidad, ya sea conservadora o liberal) tendrá mucha atención; claro, habrá personas de ese grupo social que quieran matar al artista, pero también habrá gente de otro grupo a favor de él. Dirán: “Es pro, es una crítica social, es libertad de expresión”.

¿Quién sale ganando?

La respuesta es sencilla: el artista y su obra porque será publicada por los medios (posteada en Facebook o vista en YouTube) y tendrá entrevistas y se abrirá un debate y un enfrentamiento sobre la obra de arte en cuestión (o sobre cómo es una sociedad que tiene doble moral, y demás monstruos etc.).

Publico, luego existo.

En The Square unos publicistas deciden hacer un spot con una niña sueca y vagabunda que explota (literalmente), para publicitar la obra de una artista argentina. Christian, por un problema de un robo (le robaron su billetera y su celular y busca al ladrón de una forma poco convencional), da el ok para que el video salga por YouTube, sin siquiera verlo. A las pocas horas el video se convirtió en uno de los más vistos de Suecia y la obra de la artista argentina logró difundirse mucho más de lo previsto.

Lleguemos a un acuerdo: cuando Rilda Paco decide dibujar al símbolo de una comunidad con una tanga roja, o bien sabía lo que estaba haciendo o bien pecó de ingenua (yo me decanto por lo primero, porque no creo que Rilda sea inocente y candorosa).

Y, claro, esperaba una reacción.

Tal vez se le fue de las manos y pensó esto: “No esperaba a que me quieran abrir un proceso penal, la gente de Oruro es muy conservadora, che, ¿hay procesos penales en contra de pintar tangas?, mejor me aseguro a que no lo hagan, dando entrevistas en los medios y afirmando que es en contra de la doble moral, de la chupa colectiva, pero yo chupo, igual nadie dirá nada: artistas del mundo unido, vengan a mí”.

También está claro que mucha gente en las redes sociales apoyó a Rilda (porque es mujer, porque es pro, porque lo que hizo es en beneficio de la libertad de expresión y va en contra de los orureños conservadores y de la religión conservadora, etc.).

Ruben Östlund nos intenta dar una respuesta con The Square: existe verdadero arte y también mucha falsedad (y farsantes).

Periodista - zion186@hotmail.com





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