Cochabamba, miércoles 26 de septiembre de 2018

Chile tratará de ganar a Suecia en mejor película extranjera en los Oscars

EFE | Alicia García de Francisco | 04 mar 2018



La que gane, sustituirá en el palmarés de los Oscar a la iraní “El viajante, de Asghar Farhadi, que se llevó el premio el año pasado.

The Square, la ironía y el exceso llegan del norte

Tras sorprender con la tensión contenida de Fuerza mayor, el sueco Ruben Ostlund se ha consagrado con una historia muy diferente, la de un director de museo, un robo y un choque de clases. Es The Square, una película que ganó la Palma de Oro de Cannes, que triunfó en los Premios de Cine Europeos -con seis galardones- y que se quedó a las puertas del Globo de Oro, que se llevó In the Fade.

Ahora, y con la ausencia del filme de Fatih Akin -que no pasó el último corte-, The Square llega a los Oscar como la gran favorita para hacerse con la estatuílla a mejor película de habla no inglesa con una historia divertida y amarga.

De ganar, sería el cuarto Oscar para Suecia, tras los tres ganados en la época dorada de Ingmar Bergman -The Virgin Spring, (1960), Through a Glass Darkly (1961) y Fanny & Alexander (1983)-.

Chile apuesta por un drama transexual: Una mujer fantástica

Para Chile, sin embargo, sería su primer Oscar en su segunda nominación. El primero en llegar al quinteto final fue Pablo Larraín con No (2012), que no tuvo ninguna opción frente a Amour, de Michael Haneke.

Ahora Sebastián Lelio, con una película producida por los hermanos Larraín, tiene por delante a otro gran favorito, The Square, pero llega avalada por múltiples premios y una gran crítica, especialmente por la interpretación de su protagonista, Daniela Vega.

Una actriz transexual que interpreta a una mujer transexual y discriminada en una historia que se ha ganado el aplauso generalizado por su tratamiento directo y sin falsos prejuicios de un tema muy delicado.

Oso de Plata al mejor guion en la Berlinale, Goya a mejor película iberoamericana, tres Premios Fenix, en el “top five” de cine extranjero para el National Board Review y nominada al Globo de Oro, la guinda sería el Oscar.

Loveless, el retrato de una sociedad desalmada

El director ruso Andrey Zvyagintsev llega por segunda vez a los Oscar y de nuevo con una crítica despiadada de la sociedad de su país, pero extrapolable al resto del mundo.

Si en Leviathan su objetivo eran los políticos, en Loveless se centra en la familia, en una pareja cuyo egoísmo les lleva a dejar de lado a su hijo en el proceso de divorcio.

Un panorama desolador que el realizador muestra sin pudor y sin cargar las tintas, con una sobriedad narrativa muy efectiva. Porque la sociedad desalmada que presenta ya es más que suficiente.

Ganadora del Premio del Jurado de Cannes, la película de Zvyagintsev es una buena muestra del cine sólido ruso, que tras pasar unos años de travesía en el desierto, ha regresado con fuerza al panorama internacional.

La nominación de Loveless es la séptima para Rusia en esta categoría de película de habla no inglesa y solo ha ganado un Oscar, en 1994, con Burnt by the Sun, de Nikita Mikhalkov.

La sutileza de un amor real, candidata húngara

Hace dos años László Nemes se llevó el Oscar para Hungría por la tremenda Son of Saul. Ahora Ildikó Enyedi opta al premio con otro ejemplo del sólido y variado cine que se hace en su país.

La realizadora está nominada por En cuerpo y alma, una película que deslumbró en la Berlinale, donde el año pasado ganó el Oso de Oro, y que ha tenido un brillante recorrido internacional.

Es difícil creer que un ambiente como un matadero puede llegar a ser romántico, pero eso es lo que logra Enyedi, con la ayuda de la excelente interpretación de Alexandra Borbély, un ejemplo de contención para construir el personaje de una mujer autista.

Es una inspectora sanitaria que establece una extraña relación con el director comercial del matadero (Géza Morcsányi), un hombre manco, solitario y muy irónico.

En cuerpo y alma es la décima nominación para Hungría, que ha ganado el Oscar en dos ocasiones, la de Son of Saul y en 1981 con Mephisto, de István Szabó.

The insult, otra mirada al conflicto de Oriente Medio

El libanés Ziad Doueiri ha conseguido la primera nominación al Oscar para su país por The Insult, una historia en apariencia banal, la de una disputa vecinal, pero que sirve como ejemplo perfecto de la irracionalidad que impide la resolución del conflicto en Oriente Medio.

Una película llena de detalles que permiten entender a las dos partes, en este caso libaneses y palestinos, y ver tanto sus razones como sus sinrazones y que se asienta sobre las magníficas interpretaciones del libanés Adel Karam y del palestino Kamel El Basha, que ganó la Copa Volpi al mejor actor en la Mostra de Venecia.

El Basha es el encargado de una obra que se realiza en una calle de Beirut y Karam un libanés cristiano que no deja que entren en su casa para hacer una reparación en el edificio. La tensión entre ambos no deja de crecer con rencillas históricas que lejos de estar olvidadas, reaparecen con cualquier motivo.

Una película que aborda las consecuencias del complejo conflicto en Oriente Medio a través del prisma de la cotidianeidad.





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