Cochabamba, miércoles 26 de septiembre de 2018
Proyecto Iniciativa Anfibios Bolivia

425 batracios viven en acuarios en el Museo de Historia Natural

Conservación. El proyecto impulsado por el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny resguarda seis especies de ranas, algunas de las cuales se encuentran en el libro rojo de las especies amenazadas de Bolivia. 
TEXTOS. JIMENA NÚÑEZ LARRAÍN/// FOTOS. SOFÍA Barón lavayén/// | | 25 feb 2018



Al ingresar al Museo de Historia Nacional  Alcide d’Orbigny, que se encuentra sobre la calle Potosí cerca a la avenida América, se contrapone el color de cemento, que cunde en las calles de la ciudad, con la extensa vegetación que existe al interior de este terreno. 

Un pequeño sendero lleva hasta la puerta de ingreso a una amplia y antigua vivienda de dos pisos, donde están armadas las exposiciones de diferente índole.

La casa resalta por su arquitectura simple, de anchos muros, ventanales amplios y techos elevados. Detrás de la casa están enclavados dos contenedores metálicos, que no pasan desapercibidos por los visitantes.

El director del Museo, Ricardo Céspedes Paz, explica que esos dos contenedores tienen en su interior 425 sapos o Telmatobius (nombre científico), que son parte del proyecto Iniciativa Anfibios de Bolivia, creado para el estudio y la conservación de las especies amenazadas del país.

A partir del año 2008, el museo cuenta con el permiso de las instancias pertinentes para la cría en cautiverio del género Telmatobius. Desde entonces hasta la fecha, estos anfibios están distribuidos en 40 acuarios, con todas las recomendaciones científicas que garanticen la continuidad de cada especie.

recreación de hÁbitat

La crianza de estas especies está enmarcada bajo estrictos controles de bioseguridad, ya que allí, al interior de esas cuatro paredes de metal, muchos de esos sapos son los únicos que portan la carga genética para preservar a su especie. No por nada, algunas de ellas están en la lista roja de especies en peligro de extinción, como la rana gigante del lago Titicaca o la rana de Sehuencas.

Los seis tipos de anfibios que están dentro del programa de crianza en cautiverio dentro del museo son la rana gigante del lago Titicaca, las ranas acuáticas gigante, yuracaré y de Sucre, la rana de las torrenteras y el Telmatobius.

Las únicas personas que tienen acceso directo a estos animales son biólogos e investigadores que velan por su calidad de vida y desa-rrollo dentro de los acuarios.

Ricardo Zurita Ugarte, veterinario y encargado del proyecto, señaló que uno de los factores importantes de este tipo de crianza es el control de la temperatura, la cual no debe descender de 14 grados centígrados y ni superar los 16, ya que así se recrea el clima de su medioambiente natural. Es una manera de prepararlas para su posible retorno a sus lugares de origen y su aclimatación.

“Se trata de emular su ambiente natural,

en todo sentido, desde el clima, la iluminación y hasta la alimentación”, explica Zurita.

Este también es el motivo para que, a lado de los contenedores, se construyeran dos víveros, donde los investigadores reproducen o cultivan la alimentación que introducirán en los contenedores, como por ejemplo, la cría de lombrices de tierra y cucarachas.

Otra medida de control es que, no todos los integrantes del proyecto tienen el permiso para ingresar a vigilar los acuarios y aquellos que si acceden deben hacerlo con ropa esterilizada, para no introducir elementos externos que dañen su sistema.

De acuerdo al veterinario, el biosistema de los batracios es de mucho cuidado, ya que el hongo quitriduo puede matar a toda una anura (grupo de anfibios).

“Cuando el hongo infecta la piel de los sapos, esta se engrosa y los asfixia. La dermis de una rana posee un número de vasos sanguíneos cerca de la superficie y el oxígeno se distribuye directamente a la sangre”, explicó.

Esta es la razón por la cual los científicos se preocupan demasiado por el control

de los contenedores que están en el museo.

Recientemente, el proyecto cobró vigencia gracias al fenómeno viral “Una Julieta para Romeo”, una rana de Sehuencas, que en época de San Valentín apareció en una red social y que atrajo la mirada de cientos de investigadores entendidos y amantes de la naturaleza que desean colaborar económicamente en la busqueda de su amor; pero, lo principal y que los científicos destacan es que no solo se trata de recaudar fondos para el proyecto sino que la gente haya conocido cómo las especies están desapareciendo.

Los Telmatobius en el mundo

Especie amenazada  

A nivel mundial se reconoce que más de un tercio de las

especies de anfibios se encuentra amenazado y se piensa que, por lo menos, 120 especies de anfibios ya desapare- cieron del mundo, debido a la pérdida y degradación de su hábitat, asociada a la contaminación, el cambio climático, y aumento de la radiación ultravioleta, entre otros factores.

Situación nacional

Diversidad 

Bolivia se encuentra entre los 13 países con mayor diversidad de anfibios del mundo, con más de 270 especies, de las cuales aproximadamente 60 son endémicas.

Esta gran diversidad de anfibios existentes en Bolivia se distribuye desde las zonas más altas del país (hasta 5000 msnm) hasta lugares húmedos como Yungas, en la zona de la Cordillera Oriental e incluso en tierras bajas como el Gran Chaco.

Últimas especies 

Factores medioambientales

Una de las amenazas más recientes es una enfermedad global denominada quitridiomicosis, producida por el hongo “quitridio”, Batrachochytrium dendrobatidis, cuya presencia ha sido confirmada en Bolivia desde 2008.

En Perú, como en Bolivia, las poblaciones de ranas de bosques nublados son las más afectadas por este hongo.

Repercusión medios internacionales

La campaña digital “Una Julieta para Romeo” atrajo la atención no solo de medios informativos nacionales, sino también internacionales, ya que replicaron esta noticia a través de sus portales de Internet, donde nombraron a este anfibio como “El sapo más solitario del mundo”.

Buscando una Julieta para el sapo Romeo

La campaña internacional mediática “Una Julieta para Romeo” finalizó con una recaudación total de 25 mil dólares, así lo informó el director del Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny, en Cochabamba, Ricardo Céspedes Paz, quien además calificó esta iniciativa como exitosa.

Céspedes acotó que -por el momento- el Museo no está solicitando el dinero recaudado, ya que primeramente realizarán los trámites legales ante la Dirección General de Biodiversidad (DGB).

Romeo es una rana acuática de Sehuencas (como se denomina comúnmente, la especie es oriunda de una región en el suroeste de La Paz). Su nombre científico es Telmatobius yuracare y vive en cautiverio hace nueve años en el Museo de Historia Natural de Cochabamba. Hasta ahora no encuentran una hembra con la que pueda aparearse y prolongar su especie, ya que los científicos sostienen que es el último de su especie.

La campaña contó con la colaboración del Global Wildlife Conservation y Match —el mayor lugar de encuentros por Internet—, que se encargó de crear y promocionar este proyecto.

El primer paso fue armar un perfil en el sitio de citas en línea Match, donde la rana exponía sus virtudes, para hallar una hembra que se interese en él. "No quiero comenzar esto de manera pesada, pero soy literalmente el último de mi especie", decía un post de Romeo.

"Por eso estoy aquí, con la esperanza de encontrar mi pareja perfecta para que podamos salvar a los de nuestra clase (sin presión) (guiño)", decía el perfil.

Esta es la primera estrategia publicitaria internacional creada con la finalidad de lograr financiar un proyecto de búsqueda de una hembra en su hábitat natural.

Romeo es una especie boliviana endémica. Fue hallado en 2009 en la provincia Carrasco, región de ecoyungas de Cochabamba, por el investigador asociado al museo y herpetólogo boliviano Oliver Quinteros, quien asegura que este anfibio fue descrito por el investigador español Ignacio de la Riva y que desde su registro se han encontrado pocos individuos.

“Durante los años que esta rana está en el museo no ha podido aparearse. Se han realizado algunas expediciones y búsquedas de esta especie en diferentes lugares, sin ningún resultado”, aseguró Quinteros.

Ahora, el éxito de la campaña le dará la oportunidad a Romeo de que expertos busquen su Julieta y así pueda conservar su especie.



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