Cochabamba, domingo 23 de septiembre de 2018

“Son relatos conmovedores”

Francisco Miraval EFE/// | | 25 feb 2018



La poco conocida historia de los judíos europeos que llegaron a Cuba durante la Segunda Guerra Mundial es la base de un documental firmado por Judy Kreith y Robin Truesdale, con el que esperan que aquel espíritu de acogida "resurja en el mundo actual".

El filme “Las joyas olvidadas de Cuba, un refugio en La Habana”, reconstruye en concreto el caso de los desplazados judíos que llegaron a la isla caribeña

y desarrollaron allí su oficio de pulidores de diamantes.

Judy, profesora de danza,

y Robin, productora de cine, se interesaron hace casi una década en la historia personal de Marion Finkels Kreith, madre de Judy, quien, cuando tenía 14 años, escapó de Europa hacia Cuba, una de las pocas opciones existentes para los refugiados en aquel momento.

"De niña yo escuchaba algunas historias de la infancia de mi madre, pero solo mucho tiempo después entendí la historia completa", dice Judy, que como Robin, reside en Denver, Colorado.

Al comenzar el proceso de investigación del documental, no solo se encontraron en La Habana, Cuba, con numerosas historias similares a la madre de Judy, sino que muchas tenían una avanzada edad y por ende había que empezar a registrar esas memorias.

"El día que decidí hacer

el documental mi vida cambió", confesó la bailarina, que se embarcó en el proyecto con Robin, una compatriota "sin experiencias de inmigración" y que aportaría la visión técnica y cinematográfica al proyecto.

Tras arrancar en 2010 con unas primeras entrevistas hechas en Estados Unidos, cinco años después comenzó formalmente la producción del documental cuyo metraje es de 46 minutos y se estrenó en 2017, tras lo cual ha iniciado un pe-regrinaje por festivales

como en el reciente Miami Jewish Film Festival.

Robin hace hincapié en que desde el inicio tomaron la decisión de producir un documental con una duración que considerarán "apropiada" y que nunca se planteó como largometraje, "aunque no por falta de material".

"Nuestro foco son las historias personales. Y esas historias son esperanzadoras y positivas", comentó Robin, tras aludir a otra de las premisas: que el tema no se desviara hacia cuestiones políticas.

Tal como se refleja en el documental, a su llegada a La Habana, Marion y otros jóvenes refugiados comenzaron a trabajar en lo que en los primeros años de la década de 1930 era una nueva industria en Cuba: la de los diamantes.

Había sido creada por expertos en pulido de joyas que habían escapado del nazismo a Cuba y que, debido a sus conexiones internacionales, lograron transferir a La Habana los negocios que antes tenían en Europa. Los maestros contrataban a jóvenes refugiados para enseñarles cómo cortar y pulir las gemas.

Pero el documental no se enfoca solo en lo sucedido entre 1933 y 1944, años en los que se calcula llegaron a Cuba unos 12 mil refugiados judíos, sino también en el presente.

"Los traumas y desafíos del pasado y la energía y actitud positiva del presente, son muy relevantes", puntualizó.

El filme ha recuperado el valor de aquellas experiencias, vistas ahora desde una nueva perspectiva. La cinta, dicen las directoras, ha servido para ubicar esas historias en el contexto actual y ha propiciado un diálogo.

"Mis padres fueron refugiados. Mi esposo es extranjero y esta semana obtuvo su residencia permanente en Estados Unidos. Ahora entiendo lo que es ser

inmigrante y refugiado,

entiendo lo que ellos sintieron. Y a pesar de sus muchos años aquí, aún se sienten como extranjeros", afirmó Judy.

"Sé compasivo. Uno nunca sabe lo que un inmigrante o un refugiado va a traer. Si cierras tu corazón, nunca lo verás", apunta Judy a modo de cierre.



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