Cochabamba, domingo 20 de mayo de 2018

El albañil que enterró a su esposa, a 2 hijos, 4 nietos y una bisnieta

La familia Gutiérrez Fernández disminuyó drástica y dramáticamente el 10 de febrero en una explosión a una cuadra de la fiesta de Carnaval, en Oruro. “Hemos perdido a ocho, eso es muy difícil”, dice un familiar.
| BETTY CONDORI ROJAS | 25 feb 2018





La cédula de identidad de Gregorio Gutiérrez Poma fue fotocopiada varias veces y acompaña cada una de las carpetas de los documentos de defunción de su familia muerta el 10 de febrero, el sábado de Carnaval, en Oruro.

Gregorio firmó el pedido de inscripción para enterrar a su esposa, Ana Fernández Aguilar, de 71 años; a sus hijos Herbert (38) y Jeanette Vicenta Gutiérrez Fernández (47); a sus nietos Guiselle Katerine Balderrama Gutiérrez (24), Gabriel Andrehy Fernández Gutiérrez (7), Emily Fernández Gutiérrez y Nicole Gutiérrez Guarachi (4); y a su bisnieta Ariana Fátima Herrera Balderrama de 16 meses.

El abuelo Gregorio nació el 25 de mayo de 1938, en Jancoñuño, Cercado, Oruro, casado, ocupación albañil y domiciliado en la zona norte de la ciudad de Oruro, en la avenida del Maestro.

Gregorio tiene 79 años y hasta hace cinco trabajó como albañil. Su esposa Ana, fue comerciante por 47 años y ayudaba a sostener el hogar vendiendo el tradicional chicharrón de carne de llama, acompañado de chuño, mote, papa y llajua. Tradicionalmente estaba instalada en la avenida 6 de Agosto y calle Cochabamba. Pero, por el Carnaval fue removida hacia la calle Rajka Bakovic y avenida del Ejército.

Ese sábado, pasadas las 18:30, el carrito de comida de su esposa Ana, de 71 años, explotó con una dinamita y aún la Policía no encuentra al responsable y el motivo de ese hecho.

Gregorio está decaído. Llora y dice que se va a morir.

El impacto acabó de forma espantosa a ocho personas de la familia que habían ido a visitarla al puesto. Murió la abuela Ana Fernández de Gutiérrez; sus hijos Jeanette Vicenta y Herbert Gutiérrez: los hijos de Vicenta: Guiselle, Gabriel y Emily; también falleció Ariana, la niña de Guiselle; y la hija de Herbert, Nicole.

Quedaron huérfanos Jorge Denis, Amanda y Sharon, hijos de Jeanette Vicenta Gutiérrez Fernández. Ahora no alcanzan a comprender lo que pasó ese noche, pero lamentan hasta las lágrimas la desaparición de su madre, de sus tíos, de sus dos hermanitos y dos sobrinos.

“Tengo un vacío que hasta el momento no se puede explicar. El sentimiento de dolor ahora nos carcome. Mis hermanitos y mi mamá me hacían sentir la persona más importante en esta vida porque me daban el lugar de padre. Es difícil creer lo que está pasando. Sé que debo estar fuerte, pero a veces la fuerza se debilita. No tengo hijos. Ahora la única fuerza ahora son mis dos hermanas Amanda y Sharon”, dice Jorge Denis, un trabajador minero de San Cristóbal que ese trágico día estaba ausente de la ciudad.

El padre de Denis, Amanda y Sharon tenía problemas con el alcohol, y abandonó a su familia. Luego Vicenta tuvo otra relación y nacieron Gabriel y Emily.

Denis recuerda el beso, el abrazo y el plato de comida con los que le esperaba su mamá.

“No podremos con esto. Pido ayuda psicológica, por favor”.

“Aquí, mi mamá era una reina y donde se haya ido está yendo a reinar”.

A Amanda le brillan los ojos al recordar a su mamá. Su mente parece llevarla a aquel sábado de Carnaval cuando muy temprano ingresó a su habitación para despertarla y hacer que se pruebe una prenda. “Era un pantalón de ella que lo había arreglado para mí”.

- “Quiero que te midas”, insistía.

Amanda se levantó y, mientras hablaban y reían, se probaba la ropa agradeciendo el regalo.

Entonces anunció que su hija Guiselle Katerine, su yerno Carlos Herrera y su nieta Ariana irían a almorzar a la casa. Puso a Amanda a trabajar en la cocina mientras ella iba por carne. Sopa, asado con papas fritas y ensalada fue el menú del día.

Los jóvenes y niños jugaron con espuma, como se hace en carnavales.

Eran las 15:15 cuando Amanda se fue al sauna, lugar donde trabaja junto a su hermana Sharon.

Pero cerca de las 18:30 recibió una llamada de su cuñado Carlos. Desesperado, le dijo: “Ayúdame, ayúdame… no hay mi hija, no hay tus hermanos, ¡no hay!".

Amanda se alarmó y salió corriendo.

“Llegué al lugar. Ya no estaba mi cuñado. Había mucha gente, policías y ambulancias. Vi a una señora de pollera destrozada. Busqué a mis hermanitos. Me trasladé a la clínica Natividad, después al hospital Oruro-Corea, entré a la morgue y ahí estaban mis hermanitos… También, mi hermana Guiselle Katerine. Aquel cuerpo destrozado que vi en la calle resultó ser mi abuelita. Luego vi a mi mamá Vicenta… No lo podía creer. A mi hermana la he reconocido por su cabello negro, a mi mamá por su malla verde”.

Amanda extraña a su mamá y la bulla de sus dos hermanitos…”Hay un vacío que duele”.

Sharon, de 18 años dice: “Es como una muerte en vida. Fue difícil visitar las morgues y hallarlos así”.

El dolor

“En sentimiento de dolor nos carcome... Es difícil aceptar lo que está pasando. Sé que debo ser fuerte, pero a veces la fuerza se debilita”

Jorge Denis

hijo de Vicenta



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