Cochabamba, domingo 23 de septiembre de 2018

Demetria ignora que su niño murió y su esposo tiene los tímpanos rotos

Después de los fallecidos, la familia Huacaña es la mayor víctima del segundo atentado. El hijo de tres años ya no está y la mamá no lo sabe, su marido no despierta, tiene el rostro destrozado. Ella no oye con un lado. 
| betty condori rojas | 25 feb 2018



Demetria se cubre el oído derecho para probar si el izquierdo escucha.

-Hablame mamita- le dice a su madre que la cuida con atención en Traumatología Mujeres del hospital San Juan de Dios, de Oruro.

Entonces su anciana mamá le habla en aimara.

- No te oigo muy bien mamita- concluye la improvisada prueba.

La familia de Demetria es la más dañada del atentado del martes 13, en Oruro, donde murieron cuatro personas y nueve resultaron heridas. Entre los muertos está Alex Huacaña, su niño de tres años. Pero ella lo ignora. Su familia teme darle la mala noticia porque saben la reacción que ella puede tener. El Gobierno informó preliminarmente que esa noche explotó tres kilos de dinamita, en la calle. Como Alex murieron también los esposos Leandro García Gregorio y Sayde Feliza Arias con su bebé Josep.

Demetria, su esposo Demetrio y sus hijos Ariel y Alex Huacaña Massi iban en su auto. Transitaban de este a oeste por la calle Caro y ya en la Rajka Bakovic pararon en la esquina esperando que un trufi cruce. Ahí se produjo la explosión.

Las imágenes captadas por una cámara de seguridad instalada en la Caro y que fueron mostradas por la Policía muestran el momento del estallido. Una enorme nube ploma se levanta por los cielos. La gente corre hacia el lugar.

Varios cuerpos alcanzados por la dinamita quedaron en el piso, cercenados, irreconocibles, sangrantes. Algunos se movían y fueron atendidos minutos después por ambulancias.

SOBREVIVIENTE

La familia de Demetria, es sobreviviente de ese atentado dinamitero. Ella no solo quedó afectada en la audición, sino le falta piel y músculo en sus dos pies. Hasta el martes 20 de febrero aún esperaba que médicos le valoren las profundas heridas de sus pies, revisión que recibió al día siguiente.

“Ha tenido que ir un médico de otra clínica y ha ordenado su traslado de emergencia al Hospital de Clínicas de La Paz porque se dio cuenta que en las piernas que le faltan carne, lejos de regenerarse se estaban secando. Dice que se está secando y puede quedar paralítica”, explica alarmado su hermano Mario Massi.

Pero ella no solo tiene riesgo de parálisis y peligro en su audición. Demetrio, su esposo, está peor, en La Paz.

“Don Demetrio, si cabe el término, está destrozado. Su rostro desfigurado, tiene pérdida de total consideración de las partes blandas de su cuerpo. Necesita regenerar y eso va a tardar muchísimo. Había tejido muerto. Es el más damnificado después de los fallecidos. Necesitará muchas cirugías reconstructivas. Perdió las partes musculares de su cara y los miembros inferiores. Necesita una timpanoplastía, es decir reconstrucción de su tímpano para que vuelva a escuchar”, es el duro diagnóstico del director del hospital San Juan de Dios y Oruro Corea, Israel Ramírez Araoz.

El mismo médico se refiere a la esposa de Demetrio: “Ella es otra de las pacientes más críticas. Ahora está mejor, ya habla. Tiene complicación en su oído y necesita una valoración”.

A Demetria le urge recuperarse porque quiere ver a sus dos hijos que estaban con ella el día de la segunda explosión, en las calles Caro y Bakovic. Ariel de 9 años también fue referido a La Paz, pero Alex Huacaña, de tres años, murió. Su mamá no lo sabe y cree que se recupera de sus lesiones junto con Ariel y su esposo.

“Si se entera que ya no hay su hijito, grave va a ser, yo la conozco y necesito que se tranquilice para que ayude con su tratamiento”, dice su hermano Mario justificando la delicada omisión.

Ignorando la realidad, Demetria pide a Dios para que sane más rápido a su esposo y a sus dos hijitos.

“Mi esposo se encuentra en terapia intensiva y no puede hablar. Con él nos dedicábamos a la venta de plásticos. Viajábamos a provincias, ofreciendo los productos por las calles. Mis hijos están en colegio Ejército Nacional, cerca de donde vivo, en la zona norte. A mis hijos no los veo desde el día del accidente. Por eso quiero sanarme rápido para verlos. No podré superar si alguno de mis hijitos me falta. Quiero que la gente me ayude”.

Cuenta que ese día fueron a comprar uniformes y mochilas para sus hijos porque el miércoles 14 de febrero debían empezar las clases.

El auto conducido por su esposo entró en una trancadera y mientras esperaban que se libere sucedió la explosión.

“Yo estaba con mi hijito Alex en el asiento trasero, detrás de mi esposo. Mi hijo de nueve años, Ariel se llama, estaba al lado de Demetrio. Cuando desperté aparecí en el hospital, con oxígeno. Me duele mucho mi cabeza, mi oído. En mis brazos y mis piernas me falta carne. Dicen que me harán injerto, pero cuándo será”.

El tercer hijo de la pareja de comerciantes es Daniel de 15 años quien no tenía idea de lo que había sucedido.

Más tarde, a las 10 de la noche le llamaron por teléfono para avisarle que sus papás estaban en el hospital general y que su hermano Ariel (9) no lo encontraban. Daniel empezó la búsqueda acudió a la clínica URME, donde sabía que había un niño internado, pero halló a su hermano menor, Alex el de tres años, ya sin vida. Dos días después, lo enterró sin que su mamá se entere.

4 Muertos

La explosión del martes de ch’alla mató a Leandro García, su esposa Sayde Feliza y su hijo Josep García. También a Alex Huacaña, de 3 años.

Investigaciones

Pese a transcurrir 12 días desde el atentado del martes 13, la Policía no encontró a los responsables de provocar la explosión de tres kilos de dinamita.





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