Cochabamba, lunes 10 de diciembre de 2018

Inquietudes literarias

En esta nota, la escritora nos ofrece una selección de fragmentos de textos del escritor chaqueño Jesús Urzagasti, estando cerca de un quinto aniversario de su muerte. Urzagasti falleció el 27 de abirl de 2013.
| Velia Calvimontes | 18 feb 2018



Cuando Jesús Urzagasti falleció, deseé adherirme a las manifestaciones por la gran pérdida que representó la desaparición de ese gran escritor en nuestro medio, e hice el trabajo que se encuentra a continuación. Si no se publicó entonces, creo que fue debido a un viaje.

Hace unos días revisaba algunos archivadores y lo encontré. Quedé complacida, por cierto. Pensé que valdría la pena que se publicase, no solamente para estar actualizados con novedades de nuestra literatura, sino para entretener a los lectores ávidos de lecturas interesantes y diferentes a las que atañen al acontecer político.

Es así que comparto una selección de expresiones de Jesús Urzagasti, que me encantaron por lo filosóficas, ocurrentes y, sobre todo, por su maravillosa forma de unir las palabras.

De El cuaderno de Linino

Hoy llueve en el mundo, la tierra está mojada, los árboles suspiran.

De De la ventana al parque

Hay que habitar las sombras para elaborar infinita luz.

Pero era un poeta creador en la medida en que hizo de la noche del mundo la ruta para descifrar la vida.

El hombre visto por Dios en su total indefensión es una “criatura” en la medida en que está destinado a la muerte.

De Un verano con Marina San Gabriel

Estar en la memoria de otro no es más que un préstamo de la imaginación para llegar a la verdad de los hechos, al mito vivo.

Se zambulló en una carcajada.

Fauna inservible que se reproduce sin abono en cualquier parte. (Turistas nacionales y extranjeros, universitarios y políticos).

La tierra se prolonga en el ser humano para establecer la magia de la comunicación.

El hombre es una máscara que abre innumerables universos.

De El último domingo es un caminante

La plata nunca alcanza para nada; mucha o poca da lo mismo, como bien lo saben los millonarios que multiplican sus angustias sin obtener la serenidad sin precio del hombre que alimenta a los pájaros.

No hay soledad en ninguna parte, salvo en la interioridad de los individuos. Lo bueno de la soledad, aseguró Josefa, es que nos aligera el entendimiento, y lo malo, que el rato menos pensado nos anula el vocabulario.

El día ha resbalado pesadamente sobre mi cansancio…

El triunfo es la señal de alarma que dan los que se conforman con lo superficial.

Sin saberlo era un hombre libre, porque no tenía qué vender ni con qué comprar.

Si se entiende lo principal, el resto pasa por el ojal.

Confiar en alguien es, de algún modo, descubrir una luz que nadie ve.

Le cautivaron las palabras que sus habitantes usaban para vivir a fondo cuando estaban callados.

Primavera 2003, Cochabamba

Escritora

Breve biografía de Jesús Urzagasti (tomada del Blog de Elías Blanco Mamani y de Wikipedia).

Urzagasti Aguilera, Jesús (Chaco, Tarija, Bolivia, 1941 – La Paz, Bolivia, 27 de abril, 2013).- Novelista, poeta y cuentista.

Hizo labor de periodista en ‘Presencia’ desde 1972, donde fue editor del suplemento literario tras el fallecimiento de su creador Juan Quirós.

Del autor y su narrativa, el crítico Luis H. Antezana comenta: “Desde ya, habría que destacar el carácter poético de la narrativa y prosa de Urzagasti. Y no se trata solamente de la intensidad de las nominaciones e imágenes sino también de una cierta perspectiva que entiende el mundo en términos de lenguaje. Dicho de otra manera, en esta novelas, el relato de los hechos se acompaña siempre de una atención al valor mismo de las palabras...”.

El poema titulado ‘Tania’ dice en algunas de sus líneas: “Ahora que estoy muerta / Más muerta que mi infancia / Nadie puede cerrar mi boca. / Nadie. / Yo soy Tania / La que soñó con la miel de los campos / tendido bajo los álamos / tendida sobre un mundo infame. / Yo soy Tania”.

LIBROS

Poesía: Cuadernos de lilino (1972); Yerubia (1978); La colina que da al mar azul (1993).

Novela: Tirinea (1969); En el país del silencio (1987); De la ventana al parque (1992); Los tejedores de la noche (1996); Un verano con Marina Sangabriel (2001); El último domingo de un caminante (2003); Un hazmerreír en aprietos (2006).

Cuento: El árbol de la tribu (2004).

Ref.- L.H. Antezana, “Del nomadismo…”, PL, 10.09.1978, 2; O. Rocha, “El último domingo…”, Mariposa Mundial, 11/12, 2003-04, 76; Guttentag, Bibliografía 1996, 192; ABNB, Bibliografía 2005, 118; L. Carrillo, “Urzagasti y Echazú…”, LR/Tendencias, 21.05.2006, C6; Blanco, Tarijeños, 2010, 75-76

“Nací en el Gran Chaco boliviano, lo cual quiere decir que hay también un Chaco paraguayo, argentino e incluso brasileño, con una geografía similar y con una población de talante muy parecido en las cuatro regiones. Bolivia y Paraguay se enzarzaron en una disputa territorial —allá por la década del 30 del siglo pasado— que precisamente es conocida como la Guerra del Chaco. Al margen de consideraciones políticas e históricas sobre un conflicto que desangró a dos pueblos hermanos, me parece pertinente recordar lo que sigue: poco antes de que se desataran las hostilidades, miembros de una comunidad guaraní confeccionaron una bandera boliviana y la mandaron a La Paz, para demostrar a las autoridades que también pertenecían al país. Los portadores de la enseña llegaron a afamada Ciudad del Illimani pero nunca dieron con el Palacio de Gobierno. Yo tuve más suerte: no traje ninguna bandera y tampoco entré al Palacio que buscaban los caminantes guaraníes, pero encontré el centro secreto de mi país, cosa fundamental para un hombre nacido en la periferia. No soy antropólogo y menos sociólogo. Pretendo manejarme entre palabras y pretendo manejar palabras. Semejante desafío me ocasionó un sinnúmero de vicisitudes, y no me quejo porque aprendí a valorar el silencio”.



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