Cochabamba, viernes 19 de octubre de 2018
Una mirada entre Venecia y Oruro

Carnavales de contrastes

Fastuosidad. En estos días, el mundo gira su mirada hacia aquellos países donde esta fiesta hace gala y derroche de elegancia y folclore, el veneciano y orureño, son dos de los más esplendorosos y visitados en el mundo.
TEXTOS. JIMENA NÚñez Larraín/// producción. mannequin/// MODELOS. ANA PAULA ZENZANO y SUMYKO P. GA | | 11 feb 2018

La preparación de varios meses rendirá sus frutos este fin de semana, cuando el Carnaval haga su paso con todo su apogeo. Muchas ciudades del mundo, entre ellas Venecia, en Italia, y Oruro, en Bolivia, serán noticia mundial por su belleza y esplendor.  

En esta época carnavalera, Venecia revive el espíritu tradicional de antaño de esta ciudad italiana, gracias a miles de hombres y mujeres que se pasean al abrigo de sus quitasoles de gala, con el rostro cubierto por estilizadas máscaras y ostentando una vestimenta de lujo. Mientras que en Oruro, el espíritu de la cultura boliviana se aviva y se apropia de esa ciudad para mostrar su riqueza folclórica y defenderla de posibles usurpaciones de otros países.

Ambas ciudades son íconos de esta festividad y, aunque tienen características diferentes, en el fondo tienen el mismo derroche de alegría.

Tradición del carnaval

El origen de la celebración del Carnaval probablemente esté vínculado a las fiestas paganas que se realizaban en honor al dios romano Baco, a las saturnales y lupercales romanas, o aquellos encuentros que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto.

Según algunos historiadores, la evidencia más antigua de fiestas con disfraces, donde se pintaban la cara y habían bailes es en el pueblo Sumerio, hace 5000 años; pero, en ese tiempo, solo era una fiesta más.

Esta costumbre pasó luego a Egipto y al Imperio Romano, probablemente como fiestas paganas en honor a Baco (Dios del Vino) o al toro Apis en Egipto, desde donde se empieza a expandir a toda Europa y luego a las Américas por los españoles y portugueses, a partir de fines del siglo XXVII.

El bloguero de turismo Frank Tipiani relata en su portal Infodestino.com que Carnaval está relacionada a la tradición católica, denominada latín Carne-levare o Carne-Vale que significa “Abandonar la carne”, que se efectuaba en los viernes de la Cuaresma.

Luego, vinieron otras interpretaciones y trasladaron esta fiesta antes de empezar la Cuaresma, con una duración de tres días y donde todo estaba permitido, ocultando su identidad entre disfraces y máscaras…

Los etnólogos encuentran en el Carnaval de hoy en día, elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas prehispánicas y las culturas afroamericanas.

El Carnaval de Venecia, fiesta de magia y tradición



En medio de esta ciudad, que se hunde en el Adriático dos milímetros por año, en el Carnaval, altera su rutina para que los pobladores y visitantes participen del Festival de Venecia, un evento que cada temporada transforma a Río di Cannaregio en un escenario festivo.

Esta fiesta popular es una de las más importantes de toda Europa, dura 17 días y es un periodo en el cual las calles y los canales de esta mágica ciudad se convierten en escenarios de desfiles, espectáculos, óperas, conciertos y bailes.

Es tal la cultura de este movimiento festivo que su habitantes lo llevan en su sangre; es así como conservan los siglos de historia de sus ancestros.

La periodista Flavia Tomaello escribió un artículo titulado “El Carnaval de Venecia, una antigua fiesta de magia y tradición que aún perdura”, en su relato ella hace hincapié en la gente que invade las calles, ataviados con máscaras y trajes de antaño, y que hasta pelean por ser fotografiados, al igual que los actores de gran relevancia.

En esta ocasión, algunas familias prestan los atuendos heredados de sus ancestros, los que están asegurados hasta en medio millón de dólares.

Todo ese cúmulo de imágenes pareciera que transporta al visitante hasta los amplios salones, donde se realizaban las elegantes fiestas del siglo XVII. Por estos días, la afluencia de habitantes y turistas es tan grande que en algunos casos las autoridades municipales designan que las calles solo sean transitadas en un solo sentido.

INICIO DE LA TRADICIÓN

El Carnaval de Venecia tiene su origen en las fiestas Bacanales y Saturnales del Imperio Romano, donde el desenfreno popular requería el uso de máscaras para poder disfrutar con mayor libertad, sin el temor a ser reconocidos.

En 1299, bajo el gobierno del dux Pietro Gradenigo -máxima autoridad de la República de Venecia- Christopher Tolive, uno de sus secretarios de la realeza, tuvo la idea “inclusiva” de permitir a la población acomodada mezclarse con “el vulgo” o el pueblo. Así dio origen a este festejo. Para ellos, el disfraz era la clave para ocultar identidades.

Esta fiesta alcanzó su mayor esplendor en el siglo XVIII, cuando aristócratas y nobles de todas partes del mundo asistían a la festividad. “En los inicios del Carnaval la máscara significaba la única posibilidad de que todos se mezclaran. Las clases humildes podían sentir que eran consideradas iguales a los poderosos, y las clases altas se liberaban durante unos días de las ataduras morales propias de la aristocracia. Desde ese entonces, las máscaras son el elemento más importante del Carnaval”, asegura Flavia Tomaello.

Así, día tras día, protegidos por máscaras lujosas, los turistas en Venecia ven pasar la alegría del Carnaval.

Otra es la faceta que se vive a lado del océano Atlántico, en el corazón de Sudamérica. En Bolivia está uno de los carnavales más importantes de esta parte del mundo, donde el ritmo, la vestimenta y la cultura se fusionan y se convierten en una ventana para el mundo. 

Origen y devoción

El Carnaval de Oruro es la simbiosis de lo pagano con la religión cristiana. Esta fiesta se origina en la época de la conquista española del imperio Inca, en el periodo de 1550. De acuerdo a la versión escrita en el libro "Antología del Carnaval de Oruro" de Alberto Guerra Gutiérrez, “Wari”, un semidios andino, despertó de su profundo sueño y observó que el pueblo Uru adoraba a Pachacamaj y se enojó, motivo por el cual ordenó a los animales gigantes que invadieran este territorio y exterminaran a su gente. Reza la leyenda que por el sur ingresaba una víbora y lagarto, por el norte un sapo, por el oeste un cóndor y por el costado hormigas. Cuando ya estaban cerca, la Pachamama, representada en una Ñusta, se convirtió en la Virgen de la Candelaria y protegió a los habitantes, convirtiendo en piedra o arena a los animales.

Con el singular sincretismo religioso de transculturización, Wari fue convertido en el tío de las minas, quedando como el diablo, dueño y señor de las riquezas del subsuelo.

El año 1789 se inició de la fiesta del Carnaval, con la entronización de la Virgen de la Candelaria, hoy conocida como la Virgen del Socavón. Los mineros iniciaron la adoración a la imagen organizando la Fraternidad de la diablada los Urus, bajo el mando del Arcángel San Gabriel como personaje celestial.

Tierra de amor y carnaval

El investigador Joselmo Murillo Vacarreza considera que el Carnaval orureño es una compleja expresión que armoniza el folclore, la fe religiosa y el mito pagano, sublimando en la música y en la danza las ansiedades, angustias, insatisfacciones y frustraciones individuales y colectivas acumuladas por el subconsciente. Este es uno de los motivos por el cual en 2001 fue declarado como Obra Maestra del Patrimonio Intangible y Oral de la Humanidad, por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La importancia histórica de este Carnaval es su gran influencia cultural y religiosa, que convierten las calles orureñas en un escenario natural que refleja la interculturalidad de las distintas zonas de Bolivia.

La danza de la diablada es el ícono del Carnaval de Oruro, donde las caretas multicolores con ojos saltones, ataviados de figura de víboras, el cóndor y otros elementos de la mitología se traducen en los dis- fraces que utilizan los danzarines. Este Carnaval atrae acerca de 500 mil turistas, nacionales e internacionales y genera un movimiento económico de 200 millones de dólares.



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

MÁS NOTICIAS DE « REVISTA ASí »:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa