Cochabamba, lunes 18 de junio de 2018

La segunda piel invisible que hace mucho más que cuidarte

Mecanismo básico. El espacio personal es real y necesario para poder interactuar con normalidad.
TEXTO. BBCMUNDO.COM Y NATIONALGEOGRAPHIC.COM/// FOTOS. sumedico.com, freepik.com y trbimg.com/// | | 04 feb 2018



¿Alguna vez te sentiste incómodo o incómoda porque algún desconocido se sentó demasiado cerca o alguien -incluso alguien que conoces- se te puso a hablar a centímetros de tu cara?

Nos ha pasado a todos y no es algo imaginario: el espacio personal es real. Y no solo es real, es necesario para poder interactuar con normalidad.

En su nuevo libro "The Spaces Between Us" (Los espacios entre nosotros), el psicólogo y neurocientífico de la Universidad de Princeton Michael Graziano explica que lo que llamamos espacio personal es en realidad algo similar a un campo de fuerza.

"Es un mecanismo básico que crea nuestro cerebro, sin el cual no podríamos funcionar en el mundo", le dijo a BBC Mundo.

Los expertos empezaron a estudiar el fenómeno en animales. Se dieron cuenta de que los animales se evitan unos a otros, en especial a los predadores.

"Actúan como si hubiera un espacio

invisible que los rodea y cualquier cosa que entra en ese espacio es considerado una amenaza potencial, que lleva a que el animal retroceda", explicó.

Los primeros estudios en humanos, en los años ´60 y ´70, abordaron

la cuestión desde el punto de vista

psicológico. Fue en años más recientes que la neurociencia se dio cuenta de que el espacio personal tiene un fundamento biológico.

CÓMO FUNCIONA

Neurocientíficos como Graziano

descubrieron que en el cerebro hay neuronas específicas que son responsables de vigilar el espacio alrededor de distintas partes de nuestro cuerpo.

La cara es la zona con mayor vigilancia: distintas neuronas protegen diferentes secciones. Le siguen los brazos.

¿Cómo sabe el cerebro cuando alguien ha invadido nuestro espacio personal?

No es por percepción extrasensorial. "El sistema se basa en la información que llega por los sentidos, en especial la vista, incluso lo que vemos de manera inconsciente", afirmó Graziano en referencia a la visión periférica.

Pero el mecanismo también se activa con la memoria.

"Estudiamos ciertas neuronas que se encargan de vigilar los objetos

que están cerca del cuerpo.

Luego apagamos la luz y vimos que

en medio de la oscuridad -e incluso

si retirábamos los objetos- las neuronas protectoras seguían activas",

señaló Graziano.

UNA MEDIDA PARA SER

MENOS TORPES

Este mecanismo de protección va más allá de garantizar nuestra seguridad e integridad física.

También es necesario para poder funcionar coordinadamente en el mundo.

Por ejemplo, sin esta segunda piel invi-

sible que nos permite percibir aquello que nos rodea seguramente golpea-ríamos nuestros hombros contra el marco cada vez que atravesamos una puerta o no podríamos manejarnos en una oficina llena de objetos.

Según Graziano, los seres humanos directamente no hubiéramos podido desarrollar el uso de herramientas

si no tuviéramos este sistema de monitoreo neuronal que nos ayuda a

entender dónde están las cosas

en relación con nuestro cuerpo.

Si bien todos nacemos con este concepto de espacio personal ya integrado -es decir, no es una conducta aprendida- los expertos han visto que puede ser modificado por diferencias culturales.

Eso explica, seguramente, por qué

en los países latinoamericanos la gente se saluda y abraza más, una conducta que en muchos países sajones sería considerada una violación del espacio personal.

DONALD TRUMP

También la personalidad puede influir en cuán grande o pequeño es ese espacio personal.

Sorprendentemente, contra lo que podría sonar lógico, las personalidades más fuertes o aquellos de estatus más alto tienden a tener espacios personales más chicos.

El ejemplo perfecto es Donald Trump, "probablemente una de las personas

con el espacio personal más pequeño en el mundo hoy", según el autor de esta investigación, Michael Graziano.

Espacio

El término “espacio vital” es relativamente nuevo, pero esa sensación

de incomodidad que tienes cuando alguien se acerca es antigua.

“En realidad sí

existe algo llamado” espacio vital, según afirma el neurocientífico

Michael Graziano, autor del nuevo

libro “The Spaces Between Us”.

“El cerebro calcula una zona de separación alrededor del cuerpo”. Tenemos una “segunda piel” programada en nuestro ADN.

Espacio



Según una nota del National Geographic, la idea de que un individuo dominante tiene

un espacio vital más grande probablemente sea

errónea. La regla de los nueve metros del presidente Kennedy apareció en un libro sobre espacio vital de

Edward Hall en la década de 1960. Hall describía cómo el presidente

Kennedy siempre estaba rodeado

de un montón

de gente, pero siempre había

una burbuja a su alrededor, de unos nueve metros, y solo unas cuantas personas podían entrar en dicha burbuja. Pero este probablemente no era su espacio vital, sino el de todas las personas que estaban cerca de él. Ellos se mantenían a esa distancia de él.





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