Cochabamba, domingo 9 de diciembre de 2018

No habrá un objetivo común sin la participación de los médicos

| Rolando Herrera | 04 feb 2018

Estamos yendo por caminos opuestos en las políticas de salud que nos han impuesto en la Constitución Política del Estado, que habla de un sistema comunitario e intercultural, pero ese modelo no sirve.

Necesitamos un sistema de salud más envolvente e integral, y eso se logrará mediante las unidades de medicina de familia. Ese desencuentro que hay entre el Ministerio de Salud y las sociedades científicas debe llegar a una conciliación de criterios. No habrá un objetivo común en la salud de los bolivianos si esto no se resuelve. Si las cosas siguen así, los bolivianos vamos a seguir ocupando los últimos indicadores en la región.

Creemos que construyendo hospitales vacíos y sin equipamiento o personal vamos a solucionar los problemas. Creo que necesitamos a la cabeza del Ministerio una persona que por lo menos tenga unos 30 años de experiencia en el cargo o que haya vivido la realidad de las necesidades de salud en Bolivia.

En Cochabamba no hay una política departamental de salud. Alguna vez ya habíamos intentado, en base a indicadores departamentales de salud, plantear comisiones interinstitucionales para hacer un plan estratégico, pero no ha funcionado.

En el departamento hay diferentes patologías que nos afectan por regiones. Hay que hacer un plan estratégico para la zona andina, otro para el valle y para el trópico. Por ejemplo, en la zona andina hay problemas de desnutrición, en el Valle Alto también hay mal de Chagas y, a partir de ese plano, se tienen que atender los problemas de salud con la distribución adecuada de recursos, centros de salud y la prevención de enfermedades.

La demanda de hospitales y personal está pendiente, la deuda es histórica. Solo en Cochabamba necesitamos unos tres hospitales más de tercer nivel. Hay muchos centros de salud zonales que no tienen repercusión en la población. Por ejemplo, el centro de salud Chimba que no tiene impacto en la comunidad porque no se hace labor de promoción, la gente no va a consultar ahí. Entonces hay que ver qué está fallando para que los problemas de salud se resuelvan en el primer nivel de atención.

Eso repercute en otros centros que luego terminan colapsando. No hay espacio, no hay fichas, no hay horas porque todos buscan la atención del especialista. Entonces, hay que ajustar el primer nivel que es promoción y prevención, donde la gente tiene acceso adecuado a medicamentos y a seguimiento de enfermedades en base a la medicina familiar.

Nuestra política nacional habla de la residencia en Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI), que consiste en la promoción y el hecho de que la medicina general sea la base de la atención, pero eso se cumple muy poco.

Uno de los problemas que tenemos es que la gente piensa que los especialistas tienen que resolver un dolor de cabeza o cualquier otra afección que un médico de familia puede atender.

En todos los países del mundo, el 80 por ciento de los problemas de salud los resuelve el médico de familia, y no creo que haya una falta de especialistas, sino un manejo adecuado de las patologías porque la gente no conoce bien el tema.

Hay que pensar en una estrategia de salud que vaya desde la atención primaria, donde tiene que actuar el médico de familia, haciendo visitas domiciliarias y seguimiento a cada uno de sus pacientes. Creo que tenemos que dejar ciertos paradigmas.



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