Cochabamba, martes 13 de noviembre de 2018

No pasa nada si no puedes levantarte aún: tómate tu tiempo

Superación. Las personas se enfadan consigo mismas por no sanar pronto, por no poder ser los mismo de siempre; sin embargo, no deben presionarse ni angustiarse por la situación.
TEXTOS. Valeria Sabater, la mente es maravillosa.com/// fotOS. lamentes es maravillosa.com y thestar.com/// | | 28 ene 2018



No te olvides de que la gente que está rota tiene pedazos de vida sueltos que pueden estar infectados, y que todo eso duele al andar, al respirar e incluso al pensar. Descansa, inicia el duelo, abraza tus heridas, porque poco a poco sentirás tu cuerpo más liviano y tu mente más fuerte…

Albert Ellis solía comentar que uno de los automatismos que ponemos en práctica cada vez que sufrimos una decepción, una pérdida o un hecho traumático es culpabilizarnos.

Es más, lo que hacemos con frecuencia es proyectar sobre nosotros cierto “desprecio” por no poder con nuestra vida, por no hallar el ánimo suficiente para levantarnos por las mañanas, el coraje para afrontar determinadas situaciones y circunstancias.

Es como si quisiéramos echar a correr después de habernos hecho un esguince. Nos enfadamos por sentir dolor y por no poder ir tan rápido como nuestra mente desea. Pasamos por alto que en ese pie hay una lesión que debe ser tratada, que necesitamos reposo, un tratamiento y ante todo, tomar conciencia de que durante un tiempo, no podremos andar ni aún menos correr…

Tómate tu tiempo, pero haz

buen uso de ese tiempo

Tómate tu tiempo, el que necesites y no el que otros te digan. Porque cada uno tiene su ritmo, cada uno necesita sus pautas, sus estrategias, sus despertares internos y esas ayudas externas a las que atenerse y que trabajar a diario. Entender esto es esencial porque a día de hoy, lo queramos o no, asumimos ciertas ideas erróneas que nos impiden dar forma a un proceso curativo auténtico.

Tal y como nos explican en un interesante trabajo publicado en la revista “Perspectives on Psychological Sciencie”, en los últimos años se ha ido

popularizando la idea de que las personas somos resilientes por naturaleza. Se nos dice a menudo que el tiempo todo lo cura, y que solo hay que dejar que nuestro cerebro actúe, permi-tiendo que poco a poco emerja esa fuerza interior con la que disolver

todo estresor, con la que superar

toda situación adversa.

Es un error. El tiempo por sí mismo no cura ni tenemos tampoco un piloto automático capaz de activarse para guiarnos por el camino de la resiliencia. Así, algo que nos indican los investigadores de este trabajo es que asumir este tipo de ideas nos sitúa en un escenario de auténtica pasividad psicológica, hundiéndonos de forma irremediable en unas arenas movedizas donde esperar una curación que nunca acontece.



Ideas que debemos dejar de creer sobre la curación psicológica

La psicología popular, así como determinadas vertientes espirituales, suelen hacer germinar en nosotros creencias erróneas muy alejadas de lo que realmente dice la investigación. Asumir muchos de estos conceptos puede entorpecer nuestra curación psicológica y, por ello, es necesario tener presentes alguno de esos falsos mitos:

* El tiempo todo lo cura (falso) ⇔ Cura lo que hagamos durante ese tiempo.

*Todo duelo dura tres meses (falso) ⇔ Cada persona necesita un tiempo determinado para afrontar una pérdida o una ruptura sentimental.

* Las personas fuertes pueden con todo (falso) ⇔ ¿Qué entendemos por personas fuertes? Etiquetar desde fuera a una persona como “fuerte” puede obligarla a tener sentirse mejor lo antes posible y eso es peligroso.

* Todos somos resilientes (falso) ⇔ La resiliencia se trabaja, se desarrolla, se afina y se individualiza en base a nuestras características y necesidades. No es un despertar espontáneo, es una artesanía que uno debe aprender y poner en práctica en el día a día y no solo en los momentos más necesitados.

Tómate tu tiempo para hibernar, tu tiempo para sanar

Lo decíamos al inicio tomando como referencia a Albert Ellis: las personas nos enfadamos con nosotras mismas por no sanar pronto, por no correr tan rápido como nos gustaría, por no poder ser los mismos de siempre. Si es así es porque vivimos en un mundo donde se nos insta a estar siempre bien, siempre funcionales, a vender una imagen de felicidad deslumbrante.

La vida no viene con filtros de Instagram, no podemos mejorar nuestro estado de ánimo con un solo “click”. Tal tarea requiere tiempo y trabajo

y ante todo un enfoque intencional.

* Tómate tu tiempo para hibernar. No se trata de dormir y de quedarnos aislados, sino de aplicar una de las ventajas de este proceso fisiológico que ponen en práctica los animales que hibernan: conservar la energía.

Si tu cuerpo no puede más, si tu mente está agotada, descansa, deja de priorizar a los demás, deja a un lado

el ruido externo para atender tus necesidades internas.





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