Cochabamba, viernes 21 de septiembre de 2018

Cochabamba perdió 402 viviendas patrimoniales en el último medio siglo

Cada año intentan demoler y refaccionar al menos 20 casas del centro histórico. En el último tiempo, muchas se han convertido en edificios, lotes baldíos o parqueos.
| JHENNY NAVA B. | 28 ene 2018

Una vista panorámica de un sector del Casco Viejo, a una cuadra de la plaza principal, 14 de Septiembre.



Tiendas comerciales, oficinas, negocios familiares o parqueos improvisados es en lo que se han convertido muchas de las viviendas patrimoniales del centro de la ciudad.

Las pintorescas calles con viviendas de la época de la colonia y sobre todo de la república poco a poco pierden su encanto con las edificaciones de más de dos pisos que se han levantado y se siguen construyendo actualmente.

Mientras algunas familias todavía conservan la infraestructura de las casas que datan de esas épocas para alquilarlas o emprender algún negocio sin realizar grandes modificaciones, otras tienen sus propiedades bajo candado y abandonadas, esperando que el tiempo y las condiciones climáticas hagan poco a poco que se deterioren.

Un estudio de los últimos 48 años, casi medio siglo, revela que Cochabamba perdió 402 joyas.

La información fue recolectada por la arquitecta y docente de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) Patricia Dueri.

Aunque la Alcaldía no tiene un estudio de esta situación, debido a que el Departamento de Patrimonio Territorial recién se creó hace seis años, el encargado de esa unidad, Gustavo Siles, asegura que en la última gestión se detuvo al menos 20 intentos de demolición de viviendas patrimoniales sin autorización.

Manifiesta, que es difícil calcular qué cantidad de pérdida se tiene por año, porque “de un día para el otro, las viviendas quedan como lotes”.

La autoridad manifiesta que el cambio que hoy en día se observa en el Casco Viejo es consecuencia de la aplicación del Reglamento General del Centro Histórico que data de 1991.

EDIFICIOS La vista panorámica del Casco Viejo es la que más se ve afectada, pues las cúpulas de las propiedades construidas por Simón I. Patiño, donde funcionan el Banco Nacional de Bolivia y el Banco Mercantil Santa Cruz, y las de la iglesia de la Compañía de Jesús y la Catedral apenas pueden sobresalir entre los edificios que llegan hasta los diez pisos, como el Abugoch, Univalle y otros que fueron construidos en gestiones anteriores.

Siles indica que la normativa no congeló los proyectos nuevos y permitió que actualmente se construyan edificios de hasta cuatro pisos en algunas zonas y en otras hasta de ocho plantas, tal como sucede actualmente en la avenida Ayacucho y Calama, donde se construye un hotel y en la calle Sucre casi Lanza, donde se hace un patio de comidas y parqueo, detrás de una fachada republicana.

En la calle Esteban Arce casi frente a la Caja Nacional de Salud, un edificio que se convertirá en un centro comercial de más de cuatro plantas está a punto de ser culminado en un espacio en el que solamente se conserva la parte de la fachada.

Según Siles, los propietarios solamente se limitaron a respetar la parte del ingreso y la fachada, y en algunos casos las demoliciones de las edificaciones fueron totales.

Las casas que fueron intervenidas en los últimos años también tienen varias observaciones por parte del Colegio de Arquitectos, pues los proyectos no se respetaron.

Fácilmente se pueden apreciar en el centro viviendas que fueron intervenidas en la parte de la cubierta y el tejado, donde se hizo reemplazos de los techos, incluso con calaminas.

En algunos casos, las fachadas también incorporaron elementos modernos como vidrios templados en los balcones y puertas de fierro, que les quitaron el encanto de su época a las viviendas.

Otras edificaciones donde no hay intervenciones han ido cayendo poco a poco, con daños severos en las fachadas, pinturas con anuncios publicitarios de negocios, o han sido pintadas con grafitis que dañan su imagen.

Las casas que recreaban un ambiente acogedor en su interior con uno, dos y hasta tres patios, se han ido modificando con el tiempo, y son muy pocas las que todavía pueden hacer que la gente que las visite se traslade a épocas pasadas.

Según Dueri, el crecimiento urbano que amenaza cada vez más al Casco Viejo ha logrado cambiar la identidad de los 39 manzanos a los que se redujo el Casco Viejo con la normativa de 1991.

“No existe un solo manzano de los 39 donde no haya un edificio, todas las cuadras han sido intervenidas y eso ha cambiado la identidad urbana de la ciudad”.

Los manzanos han quedado tan desproporcionados que incluso han ocasionado daños en viviendas patrimoniales.

Es el caso de una casona en la calle Jordán que fue dañada por la construcción de un edificio de seis plantas que ocasionó serios deterioros en los muros colindantes e interiores.

La casa que data del año 1858 conserva el estilo republicano y en sus ambientes acoge a estudiantes de música y oficinas privadas.

ABANDONADAS Así como los edificios de altura en cada cuadra del Casco Viejo, hay al menos una vivienda abandonada.

En un recorrido realizado por OPINIÓN se pudo evidenciar a través de las cerraduras que muchas viviendas que muestran señales de abandono y tienen candados están demolidas por dentro.

Según los vecinos, muchos propietarios dejaron las casas y se fueron a vivir a otras zonas de la ciudad o fuera del país porque las consideraban inhabitables o no tenían los recursos para su reparación, sin embargo, las deudas en esta zona se van acumulando cada vez más, pues al estar en el centro de la ciudad, los impuestos de las casas son los más altos de Cochabamba.

IDENTIDAD Según Dueri, las ciudades más exitosas del mundo son aquellas que tienen el cuidado de preservar, conservar y restaurar el patrimonio inmueble que poseen, además de generar nuevos patrimonios que las van fortaleciendo.

La ciudad, que reconoce poseer un gran patrimonio arquitectónico, tiene además una gran autoestima, su población tiene una fuerte identidad y, por lo tanto, tiene una personalidad ante el mundo, asegura.

Considera que si hubiéramos evitado en los últimos 50 años la demolición de tantas edificaciones patrimoniales y las normativas hubieran sido adecuadas a la protección del patrimonio arquitectónico en el Centro Histórico de Cochabamba, se hubiera evitado la alteración de las rasantes originales y la construcción de edificios de altura.

“Es posible que hubiéramos sido declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

Sostiene que la arquitectura cochabambina posee varias situaciones excepcionales, como por ejemplo la Plaza Principal aporticada que, por su forma, es casi única en el mundo, que sumada a la gran cantidad de arquitectura de adobe que poseía guardaban cualidades reconocibles como únicas.

Para Dueri nunca hubo una decisión de parte de las autoridades respecto a la conservación del patrimonio y eso provocó la construcción de una ciudad heterogénea.

El presidente de la Sociedad de Estudios Históricos, Patrimonio y Restauración del Colegio de Arquitectos, Roberto Flores, coincide con Dueri y asegura que las autoridades han menospreciado la conservación del patrimonio.

“Evidentemente hay una presión inmobiliaria y el Casco Viejo es un territorio virgen muy apetecido. Son muchos los casos en los que hemos visto que se han conservado solamente las fachadas”.

Sostiene que no hay voluntad política porque en algunos casos las viviendas deberían ser expropiadas para usos de tipo cultural.

Manifiesta que el catálogo elaborado por el municipio, en el que se clasifican cuatro áreas para las remodelaciones, ha sido distorsionado, dando así lugar a que se otorguen los permisos para las construcciones.

“Hemos perdido verdaderas joyas arquitectónicas, es una pena que nadie pueda hacer nada ante esta situación”.

Destaca que muchas de las razones por las que la gente termina buscando la demolición están enfocadas en lo económico.

Las viviendas pueden constituirse en centros comerciales, galerías, restaurantes que pueden generar mayores réditos y no se las ve como infraestructuras de aporte cultural.

20

Viviendas se intentan demoler cada año.

Muchas están abandonadas bajo candado esperando que se deterioren con el tiempo.

4

Edificaciones de altura se están construyendo actualmente en el centro de la ciudad. En dos se conservan solamente la fachada y otras dos se convirtieron en edificios.

Vista panorámica

La vista panorámica del Casco Viejo ha sido modificada en los últimos años. Las cúpulas y tejados de infraestructuras coloniales quedaron debajo de los edificios que alcanzan hasta los 10 pisos.

Patricia Dueri

Arquitecta experta en Patrimonio





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