Cochabamba, miércoles 21 de febrero de 2018

“Ni con Lima ni con Buenos Aires”, la autodeterminación de Bolivia

Presentamos un fragmento del estudio introductorio al libro “Ni con Lima ni con Buenos Aires”, de José Luis Roca. Este título forma parte de las más recientes publicaciones de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia.
| Paola Revilla | 28 ene 2018



La principal pasión investigativa de José Luis Roca fue la historia política de los siglos XVII y XIX: convirtiéndose de esa manera en uno de los más importantes especialistas del país y, su obra, en una referencia obligada. Están, por un lado, sus estudios de índole biográfico como el que escribió, a su regreso del exilio en Londres, sobre el connotado abogado, historiador y bibliógrafo Gabriel René Moreno, o la vida del controversial Casimiro Olañeta.

Casi en paralelo apareció su texto Por qué cayó el Mariscal Sucre (1999c). Todos estos personajes escogidos por el autor, actores políticos y estudiosos, tienen en común el estar estrechamente vinculados con un proceso cuyo estudio le interesaba particularmente: el de la formación del Estado nacional boliviano.

La mirada del Roca historiador se detuvo con gran interés en la coyuntura del fenómeno revolucionario de la transición al siglo XIX, así como en la guerra de la Independencia (1809-1825). Su último libro y obra cumbre es Ni con Lima ni con Buenos Aires. La formación de un Estado nacional en Charcas, publicado inicialmente en 2007. Por aquel entonces el país se preparaba a conmemorar los hechos del movimiento juntista de 1809 y, como nos recordaba María Luisa Soux en el Prólogo del libro, “debatía el nuevo carácter del Estado en la Asamblea Constituyente”. Cuando llegó 2009, Bolivia celebró el Bicentenario como Estado Plurinacional. José Luis Roca falleció en abril de ese mismo año. Ante la amplia acogida del público lector, Ni con Lima… mereció una reedición de Plural editores y del IFEA en 2011. Ahora se reedita en la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB).

Ni con Lima… se trata de la recopilación de 24 textos presentados como capítulos, los cuales son el resultado de varias investigaciones desarrolladas a lo largo de la vida del autor, y que aparecieron antes en diferentes publicaciones. Roca los presenta aquí actualizados, con nuevos datos. Cada uno puede ser leído por separado, pero en conjunto están organizados siguiendo una lógica temática y problemática central: el proceso de creación del Estado boliviano. Metodológicamente, el análisis espacio-temporal es flexible a los espacios y a los sujetos históricos. La atención a coyunturas particulares en espacios locales no deja de lado la mirada paralela a contextos regionales e imperiales más amplios, según necesidad. Del mismo modo, el historiador no se conforma con presentar antecedentes inmediatos al fenómeno estudiado sino que insiste en una mirada problematizadora. Su respaldo documental es rico en fuentes de primera y segunda mano.

Uno de los propósitos centrales de José Luis Roca en Ni con Lima… es dar a conocer las bases prehispánicas y coloniales sobre las que se asentaría el Estado nacional boliviano, a modo de entender lo que llamó su “precoz singularidad”. Empieza con un capítulo que no se quiere exhaustivo pero sí muy sólido sobre la lógica de organización política y relacionamiento de las sociedades prehispánicas que habitaron el territorio. Ante las dificultades que genera estudiar y presentar esta parte de la historia americana anterior a la llegada de los españoles, muchos historiadores colonialistas y particularmente aquellos especialistas en la época republicana, han preferido obviarla o han caído en imprecisiones y vaguedad en sus afirmaciones. El acercamiento a las dinámicas de interacción entre las sociedades precolombinas y a las distintas realidades de toma de contacto con los europeos en la colonia temprana, es no obstante fundamental para comprender los procesos de acomodo y reacomodo que intervinieron en los siglos XVI y XVII, y que condujeron al establecimiento de nuevas realidades sociales en el conjunto de Charcas.

Ya en el escenario colonial, los siguientes capítulos reflexionan y respaldan documentalmente una realidad que Roca constató muy pronto en un trabajo realizado durante años en distintos repositorios de Montevideo, Buenos Aires, Salta, Jujuy, Cuzco, Madrid, Sevilla, Estados Unidos e Inglaterra. En aquel sostiene que las características particulares de la jurisdicción de la Real Audiencia de Charcas fueron las que incidieron en la constitución de un aparato estatal en su seno. Destaca fundamentalmente dos: por un lado, la diversidad y la riqueza de los recursos de la zona y, por otro, íntimamente vinculada a la primera, el lúcido accionar de sus administradores de gobierno.

Respecto a la primera característica, nos recuerda que se trataba de una región con un amplio número de población tributaria, es decir, de trabajadores indígenas que con sus aportes a la Real Hacienda sostenían el andamiaje colonial de la región. Además, Charcas resguardaba minas cuya riqueza argentífera fue capaz de nutrir por décadas la savia de los intercambios comerciales a escala mundial o, al menos, con todas las potencias con las que trataba la España de los Habsburgo y de los Borbones. Esto permitió el establecimiento de un espacio económico en Charcas, dentro del que la Villa Imperial de Potosí fue el eje vertebrador. José Luis Roca argumenta entonces que la Real Audiencia de Charcas se habría establecido desde muy temprano en una zona geográficamente diferenciada y económicamente privilegiada. No obstante, hace énfasis en que de nada habrían servido estas ventajas si sus gobernantes, que reconocían la singularidad y el papel de primer orden que tenía la zona bajo su administración dentro del proyecto colonial, no hubieran tomado acciones efectivas para consolidar un ente estatal. Y aquí estamos ante una de las tesis centrales del libro, la cual sostiene que, a pesar de que la jurisdicción de Charcas era parte del Virreinato del Perú, y que desde su creación en 1560 se encontraba supeditada a Lima, sus autoridades buscaron y lograron viabilizar el autogobierno. Lo mismo habría ocurrido en la época en que pasó bajo la dependencia del Virreinato del Río de la Plata con sede en Buenos Aires.

No se habría tratado necesariamente de una intención de desafiar al control virreinal, sino de una cuestión de practicidad por la lejanía de las sedes y la urgencia de tomar ciertas decisiones que tenían que ver con un contexto cuyas particularidades conocían mejor las autoridades delegadas charqueñas que las virreinales y regias. Razones prácticas de gobierno habrían provocado entonces que esta audiencia, además de ejercer sus facultades jurídicas, desempeñase hábilmente funciones legislativas, políticas, económicas y hasta eclesiásticas en su territorio. Es más, su núcleo, La Plata, se había constituido desde muy temprano en una estructura político-administrativa (la audiencia), eclesiástica (el arzobispado) e intelectual propia (la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca).

Con la lucidez crítica que caracterizó a su autor, Ni con Lima… propone salir de miradas que, tendientes al enfrentamiento, impiden ver la revolución gestada en Charcas a fines del siglo XVIII como lo que fue, un fenómeno largo y de conjunto. Presenta el pronunciamiento por el derecho al autogobierno como una hábil salida política, de base reformista y revolucionaria, cuyo ejemplo sentó en 1809 las bases legales para la emancipación americana, y particularmente para la posterior creación de un Estado independiente.

La tercera edición de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia es no solo un merecido homenaje al trabajo de su autor, sino una interpelación a los bolivianos a revisitar críticamente la complejidad de la contingencia que nos llevó a constituirnos en un conjunto político; las razones de las luchas y reivindicaciones compartidas; los procesos vividos en sus cambios y continuidades; el camino andado como sociedad plural y nuestras posibles nuevas visiones de país. A quienes conocimos a José Luis Roca, estas páginas nos hacen recordar, con no poca nostalgia, que hace ocho años que ya no nos acompaña; pero también, dentro de la paradoja de recordar, que mientras haya lectores interesados en profundizar sus ideas, él estará presente.

Historiadora





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