Cochabamba, miércoles 23 de mayo de 2018

Anatomía de un instante

Sobre la novela de 2009 del escritor español Javier Cercas.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 21 ene 2018



¿De qué materia está hecho un político?, ¿de qué se alimenta?, ¿cuáles son sus ansias más profundas? Javier Cercas se hace esas preguntas y trata de responderlas en Anatomía de un instante, una novela y ensayo sobre el intento del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, en España. Pero, sobre todo, es el análisis de un gesto, el del expresidente Adolfo Suárez, que decidió no moverse mientras las balas de los militares retumbaban en el Parlamento.

Javier Cercas empieza con la idea de que una novela es un fracaso. En su introducción, o a manera de introducción, nos cuenta la idea que tuvo de realizar una novela sobre el golpe de Estado de 1981. Logró tener un borrador, pero le pareció algo falso, sin vida. Entonces, en la reescritura encontró el tono y la forma de la novela: ensayo (o, mejor dicho, un falso ensayo donde ficcionaliza el gesto de Adolfo Suárez).

Aquí entra en escena Adolfo Suárez que, mientras los militares irrumpían en el Parlamento, se queda en su butaca y no se mueve, mientras toda la gente se salvaguarda debajo de los asientos. Ese gesto fue portada del Times para reivindicar la democracia. Y la hipótesis de Javier Cercas es esta: «Ese gesto es una máscara que encierra la furia de Suárez que estaba en decadencia y ése es un último intento de aferrarse al poder».

Entonces Javier Cercas empieza a delinear lo que es un político, a través de lo que era Suárez. 1. Un político, un político de verdad, jamás querrá soltar el poder. 2. Un político debe tener una capacidad de renovarse en la adversidad. 3. Un político no debería tener ética, es como una contradicción que un político tenga ética. 4. Un político debería tener una oposición para salir airoso cuando esa oposición quiere llevarle la contra. 5. Un político debería hacer creer a las fuerzas sociales que es el único que puede salvar la patria (o el Estado). 6. Un político no debería ser alguien culto, mucha ciencia perjudica, un político debería ser mucho instinto (que a la postre también será su perdición).

Mientras leía Anatomía de un instante, encontré las respuestas de por qué obra como obra nuestro Presidente actual, y cómo es el corazón de la maquinaria del Gobierno. Javier Cercas lo resume en: «Sólo Suárez al ser un inculto con carisma pudo desarmar al franquismo y asentar la democracia: la ignorancia ayuda a tomar decisiones apresuradas que un Presidente culto no podría».

Esa afirmación es la respuesta de por qué Evo Morales está en el poder hace ya más de diez años (y por qué Carlos Mesa no pudo ser la bisagra del cambio y fue un Presidente mediocre). También es la respuesta al futuro: Evo Morales no querrá salir del poder porque un político se alimenta de eso, porque sin poder el político muere en una casa de campo o en el exilio o en el olvido.

Tal vez la gran diferencia entre el Gobierno de Evo Morales y el de Suárez sea el respeto póstumo o casi póstumo y los honores que le dieron por ser el prócer de la democracia. Al final de su vida, Suárez fue condecorado y su imagen de derrota cambió por la de luchador (su esposa y su hija contrajeron cáncer, y luchó por la vida de ellas).

Tal vez el futuro de Evo Morales será el olvido o la necesidad de olvidarlo cuando un Gobierno de derecha (o ultraderecha) ingrese y borre con una mano todo el cambio que hizo durante sus mandatos. Tal vez ese es el miedo de Evo Morales (y de García Linera), además de que, sin poder, será otro mestizo más, con dinero, pero mestizo que solo es un porcentaje en alguna estadística.

Tal vez el poder es la perdición de todo hombre y cuando uno lo tiene es inevitable que en algún momento desaparezca.

Periodista y escritor - zion186@hotmail.com



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