Cochabamba, sábado 20 de octubre de 2018

Antigimnasia es un método que libera tensión del cuerpo

El objetivo principal es buscar el bienestar personal. Se basa en ejercicios para tomar conciencia del cuerpo y de las señales sobre la historia y las emociones personales.
Carolina Robino/BBC | | 11 ene 2018

ANTIGYM

La antigimnasia es un método de trabajo corporal que busca que quien la practica conozca su cuerpo y sea capaz de habitarlo, de entender cómo las diferentes partes se conectan entre sí, de reconocer y despertar las zonas que están dormidas, que han perdido movilidad o sensación, con el fin último de aumentar su bienestar.

Se hace a través de una serie de ejercicios pequeños y simples, pero muy poderosos.

En la primera sesión que hice, que al contrario de las que siguen, es individual, pasé mucho rato tendida en el suelo moviendo la lengua y la mandíbula hacia todos los ángulos imaginables. Intenté con un éxito bastante relativo mover el dedo pequeño del pie sin ayudarme presionando sobre el resto de los dedos o la planta, y estiré una pierna hacia el techo y la mantuve así por unos minutos.

Eso fue todo.

Para mi sorpresa, cuando llegué a casa, me acosté en el sofá y dormí profundamente durante al menos tres horas.

Estaba agotada.

¿Raro?

No tanto.

El esfuerzo de echar a andar lo que lleva mucho tiempo anquilosado puede ser extenuante. Pero tiene su recompensa.

DESDE 1970 La antigimnasia fue creada en la década de 1970 por la fisioterapeuta francesa Thérèse Bertherat, quien dedicó buena parte de su vida a observar el cuerpo y entender tanto su potencial como las trabas que le vamos poniendo. Su trabajo se inspiró en gran medida en los postulados de su colega y compatriota Françoise Mézières, que analizó en profundidad la poderosa cadena de músculos entrelazados que tenemos en la espalda, desde la base del cráneo hasta debajo de los pies.

Bertherat creía que muchos de los males que nos aquejan vienen del exceso de tensión, acortamientos y contracciones de esa cadena e hizo una apuesta por crear ejercicios que ayudaran a alargarla, flexibilizarla y relajarla para que eventualmente todos los huesos, músculos, tendones y ligamentos volvieran al lugar que les correspondía naturalmente.

"Mi madre era una mujer muy pragmática, estudiosa y observadora", explica su hija Marie, que desde la muerte de Thérèse en 2014 maneja el principal centro de antigimnasia del mundo, que tiene su sede en París.

Su método se nutrió de diversas disciplinas que investigó o practicó —psicoanálisis, acupuntura y rolfing, entre otros—, pero sobre todo de mirar con extrema atención cómo nos movemos, caminamos, nos sentamos, nos paramos.

Lo llamó antigimnasia un poco por azar, porque quería escribir sobre él y tenía que ponerle un nombre, y los 70 eran años de romper moldes y modelos.

En 1976, Thérèse Bertherat publicó "El cuerpo tiene sus razones", un libro que se volvió best-seller instantáneo y expuso sus ideas a millones de lectores en todo el mundo.

En la antigimnasia todo tiene una razón anatómica. Está dirigida a cada parte del cuerpo, a los pies, los hombros, los ojos, las mandíbulas, la espalda, el abdomen, el perineo, el diafragma, la columna, los omóplatos, las clavículas, pero al mismo tiempo al todo, a las conexiones, a las relaciones.

Cuando uno se rasca repetidamente la palma de una mano puede estar, sin saberlo, ayudando de alguna manera a alargar el trapecio. Y cuando saca la lengua repetidamente quizás está fortaleciendo o soltando la tráquea. O, aunque sea difícil notarlo, las piernas.

Todos los ejercicios son herramientas para tomar conciencia del cuerpo y de lo que nos puede decir sobre nuestra historia y nuestras emociones.

Lo que debes saber

Las sesiones

La antigimnasia se desarrolla en ciclos de 11 o 12 sesiones. Cuando se llega al final de uno, se vuelve a comenzar. Sin embargo, nunca son del todo iguales.

Al contrario de otras técnicas de trabajo corporal, uno no siempre sabe qué está haciendo ni cuál es la razón de fondo.

Quien dirige da instrucciones verbales sin mostrar nunca cómo hay que hacerlo. Tampoco hay niveles ni espejos; por lo tanto, no se puede copiar. Cada uno trabaja de acuerdo a su propio cuerpo. No hace falta tener experiencia ni alguna dolencia, aunque muchos llegan porque sufren dolores físicos.

Adelgaza

"El cuerpo es maleable y hasta que uno no muere siempre existe la posibilidad de estar mejor", asegura la terapeuta Marie Bertherat.

"Lo que buscamos a través de los ejercicios es ser un poco más felices, más libres y autónomos".

Puede que una persona que tenga sobrepeso, a medida que se va conociendo, termine adelgazando, pero no es cardiovascular", aclara.

"Al cuerpo le gusta el bienestar y una vez que lo encuentra va a querer más". Tal vez es por eso por lo que uno resiste e insiste, pese a que algunas sesiones son extrañas e incómodas.



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