Cochabamba, jueves 22 de febrero de 2018

Madres y Padres de familia

| | 08 ene 2018



Un aspecto que debemos cuidar, es la educación que reciben sus hijas e hijos dentro del hogar. Se conoce que las niñas y niños replicadores de acoso, suelen estar reproduciendo los modelos autoritarios de comportamiento con que sus mamás o papás los educan habitualmente. Se han educado en ambientes donde el diálogo apenas existe; el respeto, la participación en las actividades y opiniones del hogar, es casi nula; la demostración de afecto entre cada integrante de la familia, suele ser vertical o autoritaria. Las niñas, niños y adolescentes que son educados en estos ambientes familiares, en un buen porcentaje terminan considerando y reproduciendo el acoso como parte natural de su cotidiano vivir.

“Las niñas, niños y adolescentes acosadores contemplan el acoso como una manera normal de reproducir el modo de “Comunicación” a la que están habituados”.

Consideramos que para las Mamás y Papás al tener conocimiento o sospecha de que una hija o hijo está siendo víctima de acoso en la escuela, puede desatar una amplia gama de emociones que van desde el miedo hasta la culpa. Sin embargo, como adultos en este tipo de situaciones, deben mantener la calma y no tener reacciones de desespero, para evitar que se culpabilicen, además se debe evitar que ellas y ellos crean que se está minimizando su problema.

Debido a que el “Bullying” o el Maltrato ejercida a ellas y ellos, genera severos daños psicológicos, por tanto, deben iniciar un proceso de resguardo y refuerzo a su autoestima. Los daños generados pueden ser REVERSIBLES, pero dependerá de cómo afrontemos la situación como mamás y papás.

No es menos el recordar que la familia es el núcleo central de la sociedad, donde las niñas, niños y adolescentes tienen todo el derecho a vivir, desarrollarse, educarse en un ambiente de afecto y seguridad.





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