Cochabamba, domingo 22 de abril de 2018

La biblioteca del futuro ya existe en China

Proeza arquitectónica. En la ciudad de Tianjin, un centro documental ha alcanzado un nivel tal de excelencia, en cuanto a construcción y organización, que, es considerada el ejemplo a seguir para las que vendrán después.
TEXTOS Y Fotos. Daniel Galilea, EFE/// | | 07 ene 2018



La espectacular biblioteca de la ciudad china de Tianjin tiene en su centro un auditorio esférico, paredes con cascadas ondulantes de estanterías, que contienen 1,2 millones de libros, y una construcción que asemeja un gigantesco “ojo” cuando es vista desde el exterior. Ya se la conoce como la biblioteca del futuro.

VISIÓN E INNOVACIÓN

Algunos la llaman “el océano de libros” y para otros es un “mar de sabiduría”. Hay quienes la consideran la biblioteca más bonita de China, o la “biblioteca del futuro” y otros la han bautizado simplemente como “El ojo”.

Los contenidos bibliográficos, el diseño ondulante, los amplios espacios, las similitudes con la naturaleza y un espacio que se asemeja a un ojo humano son los rasgos principales de la futurista biblioteca que acaba de inaugurarse en el distrito de Binhai, en la municipalidad de Tianjin, misma que no deja indiferente a nadie que la observe o la visite.

El estudio de arquitectura neerlandés MVRDV (www.mvrdv.com) ha sido el que ha completado la edificación de la Biblioteca Binhai de Tianjin, un centro cultural de 33.700 metros cuadrados con un auditorio esférico luminoso alrededor del cual se despliegan las estanterías de piso a techo, ofreciendo espacio para 1,2 millones de libros.

“Este proyecto ha sido realizado en colaboración con los arquitectos locales chinos del Instituto de Planificación y Diseño Urbano de Tianjin (TUPDI)”, informa a Efe Isabel Pagel, responsable de relaciones públicas de MVRDV, desde la sede de la firma en Rotterdam (Países Bajos).

PAREDES ONDULANTES

Según la firma constructora MVRDV, las estanterías ondulantes de la biblioteca se utilizan, tanto para enmarcar el espacio como para crear escaleras, asientos, techos estratificados e incluso lumbreras en la fachada de la llamativa construcción.

Estas estructuras, conformadas por plataformas salientes –donde es posible sentarse a leer, o caminar sobre ellas como si fuera una cornisa o reborde, además de acceder a los libros situados contra la pared en anaqueles– son el principal dispositivo espacial de este edificio, diseñado y construido en solo tres años, añaden.

La biblioteca se encuentra en la zona de Binhai, en Tianjin, una metrópolis costera a unos 100 kilómetros de Pekín, y está situada junto a un parque, formando parte de un grupo de cinco edificios culturales conectados por un corredor público, debajo de una cubierta de vidrio y diseñados por un cuadro internacional de arquitectos.

“La masa del edificio se proyecta hacia arriba desde su emplazamiento y está ´perforada´ por un auditorio esférico situado en el centro, mientras que las estanterías están dispuestas a ambos lados de la esfera y actúan como ‘un todo’, desde las escaleras hasta los asientos, e incluso a lo largo del techo para crear una topografía iluminada”, informa Isabel Pagel.

Otro aspecto cuidadosamente pensado tiene que ver con “el aura” que este centro cultural quiere transmitir a sus visitantes, no una fría, intimidante e institucional, sino una que los acoja con calidez y familiaridad.

“El volumen del edificio dejó espacio suficiente como para que el interior de la biblioteca sea casi como una cueva, una estantería continua, en la cual se produce una especie de ‘abrazo’ entre los medios audiovisuales, que funcionan en el auditorio en forma de bola, y el conocimiento, que representan los libros”, describe Winy Maas, cofundador de MVRDV.

PARA VER Y SER VISTOS

"Su centro es una sala de estar urbana. Las estanterías son excelentes espacios para sentarse y, al mismo tiempo, permiten el acceso a los pisos superiores. Los ángulos y las curvas están destinados a estimular diferentes usos del espacio, como leer, caminar, reunirse y debatir”, explica Maas.

“Todos estos elementos juntos forman el ‘ojo’ del edificio: un ojo para ver y ser visto", remata Maas.

El edificio, de cinco niveles, también contiene amplias instalaciones educativas, dispuestas a lo largo de los bordes del interior y accesibles desde del espacio del atrio principal, y el espacio de uso público es “respaldado”, en términos arquitectónicos, por espacios de servicio subterráneos, almacenamiento de libros y un gran archivo, según MVRDV.

“Desde la planta baja, los visitantes pueden acceder fácilmente a las áreas de lectura para niños y ancianos; al auditorio; a la entrada principal; a la terrazas del piso superior y a la conexión con el resto del complejo cultural”, explica Isabel Pagel, respecto a la fluidez de la movilidad en la biblioteca.

“Los pisos primero y segundo alojan principalmente salas de lectura, libros y salas de estar, en tanto que los pisos superiores incluyen, además, salas de reuniones, oficinas, salas de computadoras y de audio y dos patios en la azotea”, concluye.



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