Cochabamba, sábado 20 de enero de 2018
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Madres y Padres de familia

| | 11 dic 2017



La Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Código Niña, Niño y Adolescente (CNNA), por ejemplo, nos dan el Derecho a la libertad de elegir el tipo de educación que se debe dar a nuestras hijas e hijos. (Art. 26 de la Convención y el Art. 88 de la Constitución Política del Estado). Asimismo, el artículo 115 del CNNA establecen el derecho de las niñas y niños a la educación, otorgando esa responsabilidad a la escuela, pero… ¿Será que solo las maestras y los maestros deben ocuparse de ese derecho fundamental para la persona?

Las leyes dicen que tenemos el derecho a elegir el tipo de educación que creamos más conveniente para nuestras hijas e hijos ¿Sabemos qué educación queremos para nuestras niñas y niños? ¿Contribuimos con nuestras palabras, pensamientos y actitudes a esa educación integral y con valores?

De una cosa estamos seguros, que la educación “adecuada para nuestras hijas e hijos” debe estar dentro el marco del respeto a los Derechos Humanos (DDHH). Con cada palabra comprensiva, con cada cuenta regresiva para dar tiempo a que llegue la paciencia, con cada abrazo y palabra de aliento, la vigencia de los Derechos Humanos en la sociedad y en la familia se consolida, especialmente con la práctica de los valores, buscando seres humanos que repliquen lo aprendido a lo largo de sus vidas.





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