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Cantando bajo la lluvia mientras Star Wars

| Ariel Revollo (Yana Alkho) | 10 dic 2017



La lluvia se desató en la ciudad, mi querida amiga Lourdes llegó muy mojada y fuimos de los últimos en entrar al salón de eventos, después de esperar que Ada llegara (también una amiga muy querida). No pude evitar pensar en Jean Hagen, doblando a Debbie Reynolds en el rol de doblar al personaje de Haguen, una de las primeras paradojas del cine sonoro, una suerte de juego dentro del mismo juego. Creo que los doblajes, sonidos y, de hecho, la música creada para las películas ya es de por sí un metalenguaje un plus a la película y muchas veces más allá de la película misma. Supongo que pensé en esto cuando escuchaba las notas finales de la interpretación de la Orquesta Filarmónica y Capella en El Portal (centro de convenciones y eventos). El espectáculo; temas compuestos para la saga de las películas Star Wars, que pasó con una lluvia que a Cochabamba, le llegó como para cantar la canción del musical “Singing in the rain”.

Bueno, qué decir de la obra, esta fue compuesta por Jhon Williams, quien creó las bandas sonoras de películas como E.T. y Tiburón, y se ganó su primer premio Oscar por componer la banda sonora de nada menos que El violinista en el tejado. Ojo; Williams tiene cinco premios Oscar. Tiene bajo su autoría la música de una saga tan impresiónate como la de Star Wars. Más que solo de las películas, se puede hablar de todo un universo creado en torno a la mitología de esta galaxia. Su “universo expandido” está plasmado en novelas, series de televisión, comics, videojuegos. Ha trascendido a la cultura popular, al grado de hasta tener un Día de Star Wars (el 4 de mayo. May the 4ce Be With You). No es raro que cale tanto en muchísima gente la entonación de las notas del sonido característico de esta película.

Para hablar de la puesta en escena, debo decir que hay ocasiones en las que más es menos. Las pantallas donde proyectaban escenas de las películas me parecieron excesivas, ya que distraían de la excelente interpretación que la Orquesta Filarmónica ejecutó junto con el coro Capella. Desde mi apreciación, era suficiente con el atuendo y el maquillaje de los músicos. Pero este detalle es apenas un error. Por lo demás, yo gocé como un niño cada interpretación. El público que llenó la sala también lo disfrutó. Se componía por una variedad de personas, padres con sus hijos, niños, adolescentes, adultos, adultos un poco más adultos. Fue una excelente elección temática, pues, al ser tan popular, llega el interés a muchos, sumando que estamos en espera del estreno de la nueva película. En lo personal, agradezco el esfuerzo de todos los que participaron. Si bien fue un concierto pagado, dudo que lo recaudado pueda siquiera cubrir los costos operativos del espectáculo. Agradezco a los auspiciadores y espero que se sigan apuntando al apoyo de este tipo de cosas, que muestran que la cultura no es estática, no es solo folclore.

La reacción fue intergaláctica. Si bien el coro participó solo en dos canciones, cuando lo hizo tuvo la fuerza para emocionar a la gente. La primera participación fue con “Duel of fates”. Williams se basó para esta composición en un poema folclórico galés, “Cad Goddeu” (Batalla de los árboles) por el estilo conversacional de la letra, escrita además en sanscrito. Se logró un poderoso efecto que nos llevó a la influencia de Carmina Burana. Con creaciones así, es difícil no inmiscuirse en la épica de Star Wars, como mencioné al principio. Este mundo (bueno, galaxia) mítico ha sido plasmado en diferentes medios. Siento la plataforma de narración de la historia una verdadera multimedia, y este concierto no solo fue el de una banda sonora de película. Es parte del relato inmenso que representa toda la saga de sus novelas, su música, sus juegos y comics, pues si algo ha conseguido Star Wars es construirse en los multimedios.

Conversando con un amigo que participó como chelista en el concierto, me decía que sería genial contar con un teatro armado para esto, para tocadas, para espectáculos de todo tipo, que aborden temáticas actuales. Fundamentalmente, ojalá se contara con una gestión cultural que permitiera la existencia y sobrevivencia permanente de eventos que le den ese corazón a la cultura, para que siga viva y no se anquilose. Muchas veces nosotros, espectadores, no entendemos el costo que requiere montar este tipo de cosas. El trabajo de ensayo, la producción, cada elemento que se precisa para que disfrutemos de estas puestas en escena, representa el trabajo de muchos.

Si se llega a dar, quisiera escuchar tal vez las bandas sonoras de videojuegos o de otras películas. Me gustaría que se tome en cuenta películas anime. Ya son muchos los elementos con los que la cultura popular está estandarizando a la gente, y con los cuales se puede atraer a muchos. Pero también por qué no pensar en que nos podríamos permitir recordar a los nuestros desde este tipo de propuestas. Por ejemplo, una obra como “Juan Cutipa” (Vida, pasión y muerte de Juan Cutipa de Alfredo Domínguez) puesta en vivo sería hermosa. Me emociona la idea de escuchar música puesta en escena por una orquesta con un coro. Ver la asistencia de la gente a este homenaje a Star Wars me hace creer que es posible, que consumimos cultura y que en algún momento hacer arte será sostenible en este país, y que dejarán de ser eventos en los que solo recae el esfuerzo y el desgaste de los participantes del mismo. Así, con la sensación de que la fuerza está con nosotros, me fui bailando en la lluvia después de disfrutar un rico concierto.

Escritor - Facebook: Yana Alkho





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