Cochabamba, lunes 18 de diciembre de 2017
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Por una comunidad solidaria

| MIRLA SAHONERO C. | 03 dic 2017



Navidad es tiempo de solidaridad. Así lo cree gente como Arístide Gazzoti, el misionero italiano que desde hace 10 años, junto a otros voluntarios, está a cargo de “La Casa de los Niños”, en teoría, un centro que apoya a niños en situación de vulnerabilidad. En los hechos, una comunidad que propicia la transformación de la vida de más de 100 familias cochabambinas.

“Es como una aldea, nosotros (la Fundación Casa de los Niños) brindamos el espacio físico, de forma totalmente gratuita, pero lo hemos construido con la ayuda misma de la gente (…) buscamos un espacio de mayor protección para los niños, pero junto con el soporte de la familia”, explica Gazzotti, sobre el enfoque de este hogar, cuyo apoyo no desea limitarse al alivio del desamparo, sino también al desarrollo de capacidades de autonomía.

“Todas las familias del centro son autónomas económicamente ahora, al principio se les ayudó con la casa, asistencia en salud, acompañamiento… pero actualmente los padres tienen trabajo, fuera del centro, y dentro también”, describe.

Y es precisamente el trabajo de algunos residentes lo que puede hacer una gran diferencia este fin de año. La panadería de La Casa de los Niños está elaborando panetones para generar ingresos extra. “Lo de los panetones no es para solventar gastos ordinarios (una lucha aparte, que libran con ayuda extranjera y local), sino para necesidades extraordinarias, en este caso, de los niños que tienen que viajar”, señala Gazzotti, en referencia al grupo de pequeños que requieren atención médica especializada, disponible en Argentina.

“Nos ayudan muchas instituciones, como BoA (Boliviana de Aviación) con descuentos en los pasajes”, agrega. En esta ocasión invita a la población a sumarse a esta misión especial, adquiriendo estos panetones.

Puede hacer su pedido llamando al teléfono del centro, 4422736, o enviando un mensaje Whatsapp al número 60723213, indicando la dirección de entrega, adonde tanto él como otros miembros del equipo se encargarán de hacer llegar los panetones.

Arístide cuenta que ya lograron vender 500 panetones, pero se puede más. Apoye con su granito de arena; a cambio, recibirá muchos granitos de harina en forma de panetón y la satisfacción de que contribuye a una mejor vida para estos niños y sus familias.



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