Cochabamba, domingo 17 de diciembre de 2017
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MADRES Y LOS PADRES DE FAMILIA

| | 27 nov 2017



Aunque la composición y la estructura de las familias actuales han variado, la familia no deja de ser concebida universalmente como el núcleo de la sociedad. Así se reconoce en el Preámbulo de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño: "Grupo fundamental y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños". Por tanto, la familia será la encargada de proporcionar a la niña, niño y adolescente todo lo que necesite y de encaminarlo para que pueda ejercer sus derechos.

Las madres y padres de familia tienen obligaciones comunes en la crianza de sus hijas e hijos y el Estado debe asistirlos cuando sea preciso para que puedan hacer frente a su responsabilidad, por ejemplo, creando hogares de acogida y centros infantiles en el marco del Sistema Plurinacional de Protección Integral de la Niña, Niño y Adolescente (con su abreviatura SIPPROINA) que es el conjunto articulado de órganos, instancias, instituciones, organizaciones, entidades y servicios.

El Estado boliviano cuenta con la Ley Nº 548 Código Niña, Niño y Adolescente, que protege y resguarda los derechos de las niñas, niños y adolescentes, además, se constituye en un marco jurídico importante para la inclusión y garantía de los derechos de esta población, reconociéndolos como personas en proceso de desarrollo, con identidad étnica, socia cultural y de género.

La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño es un compendio de 54 artículos y por primera vez, se reúnen en un mismo documento todos los derechos (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales) de las personas menores de dieciocho años. A pesar de su diversidad, unos no pesan más que otros sino que son todos esenciales y complementarios entre sí. La aplicación de uno de los derechos no excluye a los demás, de acuerdo con el principio de integralidad. No es suficiente que una niña, niño o adolescente vaya a la escuela y reciba cuidados médicos si, por otro lado, no tenga el cariño de su madre y padre o se le niegue algún derecho. No se trata de compensar o justificar unos derechos en detrimento de otros. Cada niña, cada niño, cada adolescente tiene derecho a ejercer todos sus derechos. Nuestra tarea como madres, padres, maestras, maestros o miembros de la sociedad, es conocer esos derechos y comprometernos con ellos a su efectivización.





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