Cochabamba, lunes 18 de diciembre de 2017
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La Liga de la Justicia

Sobre la película del director estadounidense del director Zack Snyder, actualmente en salas comerciales del país.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 26 nov 2017



Los hechos son estos: la hija de Zack Snyder se suicidó. Y tuvo que dejar el proyecto de La Liga de la Justicia en manos de Joss Whedon, el coguionista (conocido por ser el director de las dos partes de Los Vengadores, la primera mejor que la otra). A eso hay que sumarle que los ejecutivos de Warner metieron tijeras en el proyecto (más bien no tanto como en Suicide Squad).

Dos: Joss Whedon filmó escenas extras para darle más humor a la cinta. Y surgieron más problemas: Henry Cavill que tenía bigote por su participación en Misión imposible 6, tuvo que filmar las escenas extras con CGI, para cubrirlo (el resultado dio a un Superman que a momentos parecía un androide siniestro).

Tres: Joss Whedon sustituyó a Junkie XL por Danny Elfman para concluir la banda sonora. En realidad, es una copia y pega de otras bandas sonoras que Danny Elfman compuso desde 1989.

Aquí resumimos ciertos resultados, algo escolásticos: 1. Buen director y mal guión es igual: mala película. 2. Mal director y mal guión es igual: mala película. 3. Mal director y buen guión es igual: película casi buena. 4. Buen director y buen guión es igual: buena película.

Estoy de acuerdo en que La Liga de la Justicia no es tan mala como Batman vs. Superman. Pero no llega a ser una buena película. No por lo actores, no por la visión del director, sino por un mal guión. Entonces, la mayor parte de la culpa la tiene Joss Whedon.

El mayor problema de una película es cuando se trabaja mal un guión. Por eso se tiene un villano (en palabras de Whedon: «El peor villano de la historia del cómic») que puede compararse a Dos Caras de Batman Forever o al monstruo diseñador de interiores de X-Men Apocalipsis. Lo único que quiere es conquistar el mundo. ¿Acaso no hay más mundos que conquistar? Y además tiene un problema edípico: llama madre a un conjunto de cubos.

Pero si lo analizamos desde otro punto de vista La Liga de la Justicia es la representación actual de Estados Unidos (un líder-enemigo algo hueco o vacío llamado Trump, que lo único que quiere es conquistar el mundo).

Otros problemas: sabíamos que Superman había muerto y que su ataúd vibraba, en una última escena de Batman vs. Superman. En esta película ni se hace referencia al porqué. Y Louis Lane y su madre y las repercusiones (que deberían haber sido algo así como el 11-S) son pocas. Resumidas. Recortadas.

El otro problema es la identidad de Batman. Zack Snyder ya había infringido en la única ley de Batman que era no matar. En esta película Batman no tiene una identidad, se lo siente vacío, como un director técnico de segunda división. No se entiende muy bien por qué debe buscar otros héroes si él siempre trabajó solo.

Se desperdician actores, como el que hace de comisionado Gordon. ¿Dónde está Lex Luthor? ¿Y Alfred?

Y se recurre a la vieja confiable: escenas de acción para tapar huecos.

La Liga de la Justicia no es una película que marcará la historia. Pero tampoco es Batman y Robin o Suicide Squad. No es Thor Ragnarok, donde se pasaron con la autoparodia. Es una película que se disfruta y se olvida. Que es la mejor representación del producto estadounidense: úselo y tírelo.

Periodista y escritor - zion186@hotmail.com





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