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100 años de Gesta Bárbara

Un resumen del Encuentro Nacional de Escritores celebrado en Potosí y que conmemoró el centenario del movimiento literario.
| Ramón Rocha Monroy | 26 nov 2017



Dice una tradición china que el dragón es criatura celeste y habita a la izquierda de uno. Si se alcanza a doblar la cabeza con la velocidad necesaria, se podrá ver al dragón. En Potosí, si se alcanza a doblar la cabeza con la velocidad necesaria, se podrá ver a un… aparecido.

Esa es la impresión que nos dejó el Encuentro Nacional de Escritores en el Centenario de Gesta Bárbara, convocado por los organizadores, Juan José Toro y Ramiro Ordóñez, al cual asistimos el 17 y el 18 de noviembre.

El 16 de junio del próximo año se celebrará el primer centenario de Gesta Bárbara, un movimiento literario que signó nuestra historia no sólo en literatura, sino en política, y se repitió con otras generaciones en La Paz, Cochabamba y otras ciudades.

La ceremonia se inició con una sesión del H. Concejo Municipal de Potosí en la cual, junto a los concejales, se sentaron a la testera dos de los concurrentes al acto: el escritor Mariano Baptista y la escritora Gaby Vallejo. En la oportunidad nos declararon Huéspedes Gratos de la Villa Imperial.

Un discurso memorable

Escuché el discurso de inauguración de Vladimir Cruz Llanos, director de la Casa Nacional de la Moneda, donde se celebró un Encuentro Nacional de Escritores, y me conmovió por sus conceptos, que trataré de resumir pero los apoyo plenamente.

La revolución federal de 1899 no fue casual: la sede del Gobierno fue trasladada al norte y luego el Plan Bohan de 1940 y la revolución del 52 determinaron un desplazamiento del poder hacia el eje central, por donde se trazó lo fundamental de las obras de infraestructura del país; pero no sólo el poder político sino la hegemonía cultural.

Gesta Bárbara se fundó en 1918 en Potosí, en condiciones adversas que redoblan la importancia de este movimiento literario, pero el sur ya había perdido su hegemonía, que pasó al eje central, en especial al norte del país.

El sur también existe

Digo que me conmovió porque algunos, no todos, los escritores de La Paz no suelen tener ojos para el resto del país: hablan de la literatura, pero no dicen “paceña” sino “boliviana”, como si ellos fueran los únicos. En Cochabamba, un centro cultural convocó a un ciclo sobre periodismo y literatura e invitó a tres periodistas paceños y uno cruceño. Una de las invitadas se refirió a los columnistas de La Paz con lujo de detalles y terminó: “En cuanto a Cochabamba tenemos... a los chicos de la RAMONA”. Y punto. Nada tengo con los “chicos de la RAMONA”, pero reducir la significación de Cochabamba en periodismo y literatura a ellos es ignorar a José Quintín Mendoza, a Eufronio Vizcarra, a Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, Sergio Almaraz, Marcelo Quiroga, José Nogales Nogales, mi carnal Alfredo Medrano y tantos otros que fueron geniales exponentes no solo del periodismo, sino también de la literatura, y que la invitada ignora o no quiso considerar.

Por eso la trascendencia del encuentro del centenario de Gesta Bárbara, porque no es un aniversario más, sino un proyecto a futuro. El sur también existe y es necesario que una plaza lleve ese nombre y en ella se haga un monumento a Gesta Bárbara que sea una escultura colectiva, en la cual los jóvenes se retraten y lean poesía y prosa a su aire y gusto. Juan José Toro, que fue el organizador del acto, anunció la creación del Premio Municipal Cecilio Guzmán de Rojas para artes plásticas, y Gesta Bárbara para narrativa. Esto exige identificar a los miembros de Gesta Bárbara porque tenemos retratos oficiales de Carlos Medinaceli, pero no los tenemos de Arturo Peralta (Gamaliel Churata), Armando Palmero, Armando Alba, José Enrique Viaña, María Gutiérrez, Víctor Valdivia, Rubinic de Vela, Eduardo Caba. Cecilio Guzmán de Rojas y tantos otros, además de Ricardo Jaimes Freyre, autor de Castalia Bárbara, y de Gregorio Reynolds, autor del Cofre de Psiquis (Cafetín con gramófono) que inspiraron el bautizo del grupo literario. Mario Araujo citó una cantidad abrumadora de revistas y otras publicaciones de sus miembros, que es necesario reeditar.

Un testimonio sobre el grupo

Gamaliel Churata es uno de los fundadores de Gesta Bárbara y, en su obra Trigo, Estaño y Mar, dice lo siguiente: “Por esos días nos llegaron, editados en La Paz, ‘Castalia Bárbara’ y El Cofre de Psiquis, lo que detuvo en un punto las misas negras en que solíamos despedazar a cuanto poeta de esos días topábamos (…) ¿Influyó algo ‘Castalia Bárbara’ en el bautismo del grupo? En último análisis, sí. Lo cierto es que Reissig, Jaimes, Reynolds, no tuvieron catecúmenos que con más reverencia entregáranse a su culto. Aquel ‘Cafetín con gramófono’ de Reynolds; ese ‘Dios con los brazos abiertos’ de Jaimes; ‘La piedad humilde que lame como una vaca’ de Reissig, eran músicas que vibraban en nuestros cerebros como orbes sinfónicos.

‘Gesta Bárbara’… maduró el genio bárbaro; de allí salieron escritores y poetas, sociólogos y luchadores, pintores y músicos, llámense estos Víctor Valdivia, Armando Palmero, Rubinic de Vela, Eduardo Caba o Cecilio Guzmán de Rojas, allí comprendimos a España y descubrimos a América”.

La Casa de la Moneda publicará los 10 números de la revista Gesta Bárbara en edición facsimilar. Un buen comienzo para revivir el sur, porque Sucre, Potosí, Tarija son valiosos en términos literarios y políticos, lo mismo que Oruro, Cochabamba y Santa Cruz. Beni dio poetas amazónicos del verde y el agua, y Pando es un departamento que debemos considerar. Son tan valiosos que no se debe ignorarlos.

Conclusiones

Dos jornadas culminaron con una velada literaria en el hostal Tuko’s, donde participaron Mariano Baptista, Gaby Vallejo, Rosario Barahona, Gabriel Chávez, Franz Gustavo Morales, Adrián Suárez, Gonzalo Molina y otros escritores e investigadores. En las reuniones se exhibió videos enviados por Luis H. Antezana, Antonio Terán Cabero, Adolfo Cáceres Romero y otros, y una escritora potosina leyó la carta de Mario Araujo con consejos útiles para rescatar publicaciones de Gesta Bárbara. Mariano Baptista insistió en dar uso económico a la Casa de la Moneda como al domicilio de Gabriel García Márquez en Aracataca o al Louvre de Dubai, que rentan fortunas. Gaby Vallejo insistió en el nombre de Amalia Villa de la Tapia, la primera oficial de la Fuerza Aérea, y miembros de la segunda generación de Gesta Bárbara como Alcira Cardona, Beatriz Schulze Arana y María Quiroga Vargas. Dijo que María Gutiérrez era la madre de Gustavo Medinaceli y la abuela de Ximena Medinaceli, invitada al acto.

Los organizadores resolvieron acopiar retratos de los integrantes de Gesta Bárbara para editar un almanaque y escribir la historia del grupo literario. Anunciaron la nominación de una plaza y un monumento colectivo a Gesta Bárbara, además de la edición de revistas que dirigían sus integrantes y un facsimilar de los 10 números de la revista que consagró al grupo literario.

Escritor - rochamonroy@gmail.com





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