Cochabamba, lunes 18 de diciembre de 2017
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NOSOTRAS LAS MAESTRAS Y MAESTROS

| | 20 nov 2017



La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño es un instrumento necesario, siendo que muchos países tenían leyes que protegían a la niñez, algunos no las respetaban, generando formas de violencia y desconociendo derechos como el de la educación, como esencia primaria y de responsabilidad de los países. Desde que fue aprobada la Convención, el ejercicio de los derechos humanos de las Niñas, Niños y Adolescentes ha mejorado, aunque todavía falta mucho por trabajar.

Por ello las educadoras y educadores deben celebrar que en la lucha constante por proteger a la niñez y adolescencia, hayan sido aprobadas en el año 2000 dos Protocolos Facultativos, en relación a la vulneración de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, como la venta, la prostitución infantil y su utilización en la pornografía, y el otro relativo a la participación de niños en los conflictos armados, cuyos propósitos son evitarlas y erradicarlas. Los Protocolos Facultativos deben interpretarse siempre a la luz del tratado original como un todo, que en este caso se rige por los principios de la no discriminación, el interés superior del niño, la participación infantil y la supervivencia y desarrollo, que también se convierten en principios rectores de todo el avance curricular de sus materias respectivas.





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