Cochabamba, domingo 17 de diciembre de 2017
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La historia de terror que Jopper soportó y calló hasta su muerte

Damiana Lamas Castro era una mujer violenta que reproducía lo vivido en su niñez. Ella atentó contra la vida del padre de sus hijos tres veces, hasta que en 2014 acabó matándolo. El caso ya está en fase de acus
| darynka sÁnchez a. | 19 nov 2017

Jopper Goitia Terrazas, sus niños y su esposa Damiana Lamas Castro. 

Una mujer con un terrible historial de violencia contra su esposo terminó matándolo la noche del 7 de julio de 2014 en el local Eddy Palace de Jaihuayco, al sur de la ciudad.

Con una certera puñalada en el corazón, Damiana Lamas Castro, que también era conocida como Daniela, le arrebató la vida al padre de sus tres hijos, Jopper Goitia Terrazas, de 36 años, en presencia de los dos menores y de su cuñado, quien no pudo evitar el crimen.

Vanos fueron los esfuerzos del hermano de Jopper por salvarle la vida llevándolo de inmediato a un hospital. En el trayecto, la víctima falleció mientras la responsable de su muerte dejaba a sus hijos en el puente Kyllmann y se daba a la fuga.

Según narran los familiares, la historia de la pareja es de terror. Se conocieron 15 años antes del homicidio cuando Damiana Lamas ya tenía un hijo. Jopper Goitia se enamoró de ella y amó al niño al que reconoció como suyo. La pareja tuvo tres hijos más, Joselyn de 14 el día de la tragedia, Naydelin de 10 y Jonathan de 6. Empero, su relación siempre fue tormentosa debido a la conducta violenta de Damiana Lamas.

Primero comenzó ejerciendo un control obsesivo sobre él, sus horarios, sus llamadas al celular, sus salidas. “Mi hermano veía por los ojos de ella, jamás le dio motivos para que dude, pero él era simpático y ella le revisaba el celular, olía su ropa, leía cada papelito de su billetera y llamaba a los teléfonos que él anotaba, aunque tuvieran nombre de hombre. Era muy desconfiada, una enferma de celos”, contó Charles, el testigo del crimen.

Los ofensas y la violencia psicológica, expresada en amenazas de que no vería más a sus hijos si acaso salía con sus amigos o si no le contestaba el teléfono a la primera llamada, fueron soportadas por Jopper estoicamente, con la esperanza de que su actitud la convenciera de que él le era fiel.

Pero, los insultos pronto abrieron paso a la violencia física. Se convirtieron en pellizcos, jalones de cabello, golpes de puño y patadas sin mucha fuerza y que no le hacían gran daño a Jopper que era mucho más alto y fuerte que Damiana.

Entonces, la mujer recurrió a los cuchillos para expresar su ira. “Una vez lo apuñaló en la ingle mientras lo amenazaba con cortarle los testículos. En otra oportunidad, lo apuñaló en el pulmón y tuvo que ser hospitalizado por mucho tiempo”, relató Martha S., una familiar lejana de Jopper Goitia.

El hombre fue sometido a una intervención quirúrgica para salvar su vida y reparar el pulmón. Jopper no quiso denunciar a su esposa. En medio de otra discusión, Damiana Lamas roció a su esposo con alcohol e intentó prenderle fuego. Otras personas lo impidieron y le rogaron a Jopper que sentara una denuncia, pero él se negó a acudir a la Policía y les prohibió a todos que lo hicieran. “Es que él amaba demasiado a sus hijos, él decía que si la denunciaba Damiana entraría a la cárcel y sus hijos crecerían sin madre, pero ahora crecerán sin padre ni madre porque él está muerto y a ella le tendrían que dar 30 años de prisión”, expresó Martha S. Según otros parientes de la pareja, la mujer tenía un carácter violento con todos. “Atacó a su cuñada con la tijera de un cortauñas e intentó apuñalar a otra familiar que salió en defensa de Jopper”.

La familia tuvo que mudarse varias veces de los departamentos o casas que tomaban en anticrético porque Damiana trataba de incendiar las viviendas en sus arranques de ira.



EXIGENCIAS Y ROLES Jopper Goitia era un artesano y se dedicaba a hacer peroles chicheros.

Damiana vendía anticuchos, los días jueves, frente al local La Felicidad del puente Kyllmann.

“Jopper ganaba como mínimo 800 bolivianos a la semana, pero su esposa se descontentaba y decía que no alcanzaba para mantener a cuatro hijos. Le exigía más dinero, peleaban por eso y por los celos, por todo”.

Charles Terrazas, hermano de la víctima, presenció el crimen. “De mucho tiempo fuimos a tomar con Jopper al local Eddy Palace y me encontré con una amiga a la que saludamos. Damiana llegó ese rato con su comadre y sus dos hijos de 10 y 6 años. Mi hermano le fue a invitar una tutuma de chicha y ella lo echó de su lado, insultándole. Estábamos sentados en otra mesa cuando apareció y directamente lo apuñaló en el pecho”, contó. Sus hijos menores vieron la escena y lloraban a gritos al ver a Jopper caer al piso ensangrentado. La mujer tomó a los niños y los dejó en su puesto de anticuchos del puente Kyllmann y luego se dio a la fuga. Jopper Goitia perdió la vida en el trayecto al hospital. La pareja y su familia soportaron un historial de violencia de 15 años, sin buscar ayuda ni sentar ni una sola denuncia. Familiares de la pareja relataron que Damiana creció en un ambiente muy violento, en el que la madre solía atacar a palos al padre, al descubrir sus constantes infidelidades y el hombre la golpeaba a ella y a sus hijos en respuesta. Este caso ya está en etapa de acusación, a cargo de la fiscal Ivette Rocabado. Sin embargo, se desconoce si Damiana está detenida. La fiscal dijo que tiene 2.500 expedientes y no lo recordaba. La psicóloga clínica forense del IDIF, Lorena Cox, explicó que las personas que padecieron violencia en sus hogares, pueden convertirse en agresoras o en víctimas sumisas ante el maltrato, luego de formar sus propias familias, si es que no se someten a terapias para cambiar sus conductas.

Cíclico

Las personas, ya sean mujeres o varones que siendo niños padecieron maltrato, pueden convertirse en agresores o en víctimas sumisas de la violencia al formar nuevas familias.

3 Intentos de homicidio

padeció Jopper Goitia, antes de ser asesinado. La primera vez, Damiana quiso cortarle los testículos y lo apuñaló en la ingle. La segunda vez, le perforó un pulmón y tuvo que ser hospitalizado meses. La tercera vez, lo roció con alcohol y trató de quemarlo.





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