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Irrgarten

| Rodrigo Beltrán Galdo | 19 nov 2017



¿Algo curioso, cierto? Empezar con una palabra alemana en el título, sobre todo si la autora de la que hablaré hoy es húngara. Terézia Mora es una escritora europea (ella prefiere ese adjetivo pues es algo quisquillosa con las nacionalidades) nacida en Hungría, pero que emigró a Berlín a sus 19 años, después de la caída del muro que dividió la ciudad durante la Guerra Fría. Luego de que los soviéticos dejaran de tener control sobre Europa del Este, las pequeñas naciones orientales, como Hungría, volvieron a emerger independientes pero abandonadas a su suerte, y este, llamémosle, primer hecho fue lo que influyo en una de las más bellas novelas que haya leído.

Alle Tage o Day in day out (traducción inglesa) o Todos los días (traducción española) fue la primer novela que escribió esta autora y, en sus palabras, fue el paso de escribir relatos cortos a una etapa más madura de su trabajo literario; ¡y fue un logro colosal! La historia de Abel Nema, un genio lingüista de 23 cuya madre ayuda a escapar de su país para que así no pueda ser reclutado, comienza en el momento de su divorcio; desde ahí, todo lo que se narra son los pasajes de la vida de Nema que lo han llevado hasta ese preciso momento. Dicho de esa forma, parece un relato fácil de imaginar o digerir: está Ilia, el mejor amigo de la infancia de Abel, a quién éste intenta seducir pero es rechazado; su esposa Mercedes, a quién no ama, y su hijastro tuerto Omar, a quién si ama; Kinga, su madre-novia-protectora-sanguijuela, y su banda; Konstantin, solo una sanguijuela, Kosma, un joven muy parecido al joven que era Nema. Mmm…De acuerdo, quizás no es tan fácil. Y se pone peor. La novela constantemente hace el cambio de voz narrativa, de primera pasa a tercera persona y luego a segunda y de nuevo a tercera. Los diálogos a veces interrumpen párrafos descriptivos, a veces es el propio narrador el que interrumpe la descripción para opinar sobre algo. La manera en que se narran los hechos de la vida de Abel Nema están fragmentados, dispersos; si se narra cómo Nema llega tarde a la reunión para oficializar su divorcio, eso remite a otros momentos en que también fue impuntual. Y así, la historia empieza por desgranarse a sí misma.

Es una novela que no es sencilla de abordar por la forma en que está escrita y por eso invita a la relectura, a indagar, a conquistar. Es un libro coqueto, siempre guiñando el ojo, siempre insinuando, nunca revelando. Y cuando descubres las pautas, migas, patrones que Mora va dejando por el camino que construye su narración, descubres lo poderoso y bello del texto: no hay nada que sobre o falte en el relato, todo lo que se dice está en función de hacer notar tal o cual aspecto de la historia.

Nema, en particular, con su estado neutro y apático, funciona como una caja de resonancia en cuyo interior se vierten las voces de los demás y se magnifican hasta el punto en que esas personas con las que “uno nunca hubiera pensado encontrarse”, terminan por parecernos fascinantes y hermosos y podemos identificarnos con ellos. Nema “es como un imán que suele atraer todo lo que es extraño [extranjero, como él], ridículo y trágico”. Esta es una novela especialmente dirigida a aquellos que no encuentran su lugar, que se sienten expatriados. Que deambulan por las calles buscando dónde pertenecen. También es una novela que refleja la situación caótica de las personas durante la guerra, dejadas a su suerte, buscando como sobrevivir en tierras extranjeras.

Para Mora, la estructura de la obra siempre debe estar en función de lo que se narra. La forma del testo que describimos antes, insinúa que la intención de la autora era crear una historia donde conviven lo íntimo y lo público. Importan como se sienten los personajes tanto como lo que ocurre a su alrededor y los problemas que surgen por sus encuentros: el lenguaje, el amor, el sexo, el rechazo, el dolor, el desprecio, la fraternidad, etc. Todas estas situaciones son caóticas y complicadas, todas son parte de la vida. Irrgarten puede traducirse como “laberinto”, pero también como “jardín de locos”; creo que esta novela es un poco de ambos…y mucho más.

Escritor - chuletonpicante@gmail.com





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