Cochabamba, Bolivia, Sábado 7 de octubre de 2017
Salud

Tuberculosis extra pulmonar, un mal discreto y peligroso

Pese a los esfuerzos para erradicar esta enfermedad, sigue siendo una de las más letales del mundo; ya sea en su forma más común, la pulmonar, o bien, atacando otras áreas del cuerpo humano, casos en los que es más difícil detectarla.
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REDACCIÓN | 07/10/2017


¿La tuberculosis aún es una amenaza en el mundo? Sí. ¿En Bolivia? Más aún. ¿Y cómo está Cochabamba? En el tercer lugar, a nivel nacional, respecto a índices de personas con algún tipo de TBC, de acuerdo al responsable de la Unidad de Tuberculosis del Servicio Departamental de Salud (SEDES), Amílcar Apaza.

¿Por qué –más de tres siglos después de haber causado su primera epidemia, con todas las medicinas y medidas preventivas desarrolladas para eliminarla– seguimos a la merced de la tuberculosis?

El doctor Víctor Hugo García, neumólogo de la Caja Nacional de Salud (CNS), explica que “hay factores que, tradicionalmente, han mantenido la tuberculosis en todo el mundo, factores de riesgo”. Puntualizando, García señala:

4 La pobreza: “Aliado de esta enfermedad, desde su aparición”. Aún presente en nuestro país.

4 La emergencia del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), que favoreció la capacidad mortífera de esta enfermedad.

4 Los movimientos migratorios, que ayudan a diseminarla territorialmente.

4 Las limitaciones de los programas de tuberculosis –en aspectos como la prevención, detección de casos, tratamiento y seguimiento de los pacientes.

4 La falta de continuidad del tratamiento entre los pacientes, quienes, a veces, lo abandonan antes de terminarlo.



TUBERCULOSIS EXTRAPULMONAR

La tuberculosis es una enfermedad que se origina a partir del contagio del Mycobacterium tuberculosis o o Bacilo de Koch (bacteria identificada por Robert Koch en 1882), que se transmite por el aire, adonde llega por efecto de la tos de sus afectados. Una vez en el organismo, el bacilo suele atacar a los pulmones –causando tuberculosis pulmonar, su forma más frecuente–, pero también puede dañar otros órganos, ocasionando tuberculosis extrapulmonar (TBE).

“En nuestro medio, la forma más frecuente [de TBE] es la tuberculosis pleural, que afecta a la pleura, la membrana que cubre y protege a los pulmones”, indica García.

Esa apreciación es apoyada por el reconocido neumólogo Alfredo Maldonado Rossetti, quien continúa, señalando a la tuberculosis meníngea (que daña las meninges, membranas que cubren el sistema nervioso central) como la más grave. “Al comprometer el estado general de la persona afectada, puede presentar síntomas comunes a otras dolencias no originadas por el bacilo, como disminución de peso, sudoraciones o fiebres, etc.; pero en una segunda etapa, generalmente después del primer mes, el paciente comienza a mostrar manifestaciones neurológicas (...) cuando esto no corresponde a otras enfermedades, en este caso neurológicas, el paciente debe ser sometido a una punción del líquido cefaloraquídeo; pero cuando el caso es tardío –pasa los tres meses– el paciente comienza a perder la lucidez, la consciencia y puede terminar en coma, aún sin diagnóstico”, describe Maldonado.

De acuerdo a ambos especialistas, después de la pleural, los tipos de TBE más vistos son: ganglionar, renal, meníngea, ósea y pericárdica.

El caso de la tuberculosis genitourinaria, también conocida como renal (afecta a los riñones), presenta retos particulares, especialmente en cuanto a su detección, que muchas veces se retarda, lo que se traduce en más daño a los órganos comprometidos.

“Los diagnósticos generalmente son formulados y confirmados por pruebas de los médicos de cada especialidad, casi siempre estamos vinculados los neumólogos, porque dispensamos mayor experiencia en el campo de la tuberculosis en general”, precisa Maldonado, respecto a la dificultad de detectar el bacilo de Koch en órganos fuera de los pulmones, donde la “habilidad” del médico, para seguir indagando hasta dar con el verdadero problema.






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