Cochabamba, Bolivia, Sábado 12 de agosto de 2017
Salud

La sonrisa crea empatía y hace lucir atractivo

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12/08/2017


Desde pequeños se nos enseña que la madurez tiene que ver con la seriedad y la responsabilidad. Así, cuando crecemos, creemos que somos maduros porque nos ponemos serios, somos realistas y nos olvidamos de soñar. Y poco a poco, acabamos aprendiendo a reprimir cualquier atisbo de sonrisa.

Para el psicólogo José Mariano Biaus, a excepción de nuestro entorno, son pocas veces las que le sonreímos a un desconocido. Casi todos hemos olvidado que las sonrisas son como un “virus bueno” que se contagia y alivia tensiones, que nos hacen bien.

De acuerdo al artículo del profesional publicado en el portal lamenteesmaravillosa, cuando le sonreímos a otro, le estamos diciendo muchas cosas, entre ellas que nos gusta que comparta el espacio con nosotros. La otra persona, por su parte, lo decodifica y también sonríe. Es justo en ese momento cuando los pensamientos negativos quedan a un lado.

La sonrisa tiene un poder mágico. Es una herramienta que proporciona alivio de una manera natural. Sonreímos cuando nos sentimos bien, cuando sucede algo gracioso, cuando estamos contentos o emocionados por alguna noticia, y así hay infinidad de situaciones que nos hacen sonreír.

Lo más importante que tiene la sonrisa cuando va dirigida a otra persona es la transmisión de una sensación de compañía. Algo tan simple como sonreír hace que la otra persona sienta que no está sola en el “hormiguero” de gente que va y viene en medio de las calles de una gran ciudad. Pero además, nosotros, al recibir una sonrisa de vuelta, sentimos que tampoco lo estamos.

Muchas conversaciones con personas que no conocemos comienzan con un intercambio de sonrisa. Porque la sonrisa es un puente perfecto para la comunicación. Esta también es una parte de la magia, otra parte es la sensación de bienestar que causa sonreír, como lo es su importancia en momentos de acompañamiento de otra persona que no pasa por buenos momentos.

La sonrisa tiene muchos más efectos, como proyectar una imagen más segura de quien la ofrece y aumentar la confianza en uno mismo. Es optimismo y alegría, nos ayuda a establecer vínculos sociales y a mantenerlos. Es, por tanto, un arma muy poderosa.

Tanto que incluso puede ayudarte a ti mismo a superar un momento difícil. No importa las adversidades que estén haciendo acto de aparición en tu vida. Una sonrisa puede darte las fuerzas necesarias para seguir adelante, para motivarte cuando todo te inste a no salir ni de la cama. Es la mejor de las medicinas que puedes regalarte a ti mismo y, también, a los demás.

Muchas veces en momentos en los que las palabras no pueden cubrir el espacio, lo puede hacer la sonrisa. Es capaz de comunicar que estoy con el otro y para el otro en su momento de dolor y, al ser contagiosa, hace que el otro por un momento olvide el dolor que tiene e inconscientemente, sonría.

Regalar sonrisas es algo efectivo que podemos hacer para desconectar de la rutina. Nos saca la negatividad de los problemas y nos cambia el punto de vista para enfrentarnos al día a día. Es como si cambiaras los polos de negativo a positivo, y no requiere de ningún esfuerzo.

Si te animas a regalar sonrisas en tu vida cotidiana, adelante. Verás que los resultados son infalibles y realmente mágicos. Sonríe al panadero, al cajero del supermercado y hasta a tu compañero de asiento. Te darás cuenta en breve de que la sonrisa es un motor de buenas emociones y que contagia el buen clima a tu alrededor.

Sonreír disminuye el dolor físico y mental. Aunque parezca mentira, la teoría de la retroalimentación facial nos indica que cuando el cerebro percibe una sonrisa, este emite las señales de recuperación.

La sonrisa es contagiosa. Por lo tanto, si tú transmites tu buen humor a través de una risa los demás se contagiarán y responderán amigablemente.

Sonreír incrementa tu atractivo físico. Tu físico es el espejo del alma así que sonríe. Cuando sonreímos tendemos a atraer la atención de los que nos rodean.

La sonrisa te acompaña en el camino a la felicidad. Cuando lo hacemos, nuestro cerebro ya está produciendo serotonina y endorfinas que nos dan bienestar y alargan nuestras vidas.






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