Cochabamba, Bolivia, Sábado 8 de abril de 2017
Salud

“Gosthing”, cuando la pareja desaparece

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08/04/2017


El “gosthing” es un nuevo término que se lo emplea para aquellas situaciones en las que uno de los miembros de la relación decide desaparecer sin dar ninguna explicación a la otra. Se supone que entre dos adultos esto no debería pasar, pero sucede. Cuando comienza una relación de pareja, ambos asumen que esta continúa hasta que alguno de los dos quiera terminar. Lo razonable es que en ese momento quede marcado en el tiempo mediante una comunicación abierta, para que el otro entienda que el vínculo acabó y que ya cada uno es libre para gestionar su vida sentimental con total independencia.

En el portal lamenteesmaravillosa.com se explica que terminar una relación no es fácil. Ambos suelen salir lastimados, pero un poco más, generalmente, el que no toma la decisión o no la manifiesta, “el dejado” o “la dejada”. Sin embargo, por desagradable que sea ese momento se entiende que lo mínimo que se puede hacer es comunicarle al otro que el vínculo se ha roto.

Esto no es claro para muchos adultos. Estos se alejan y con su alejamiento pretenden que el otro entienda que es una forma de ponerle punto final a la relación. Además, para ellos es muy cómodo, ya que evita las explicaciones, las escenas y los malos ratos.

El problema está en que esta situación, por sí misma, encierra una paradoja. Al no terminar directamente, sino elegir desaparecer, este “desaparecido” también perpetúa, de una manera u otra, el vínculo con su ex. Y lo perpetúa porque el afectado tendrá algún grado de incertidumbre, que durante algún tiempo no le permitirá cerrar el tema.

El “desaparecido” finge que no lo sabe, pero sí lo hace. Sin embargo, lo suyo es cerrar una puerta y abrir una ventana. Es una manera de manipular para manejar más fácilmente su propio duelo. No terminar las relaciones complica el duelo. Por duro que sea, es más sano terminar una relación directamente que dejarla en suspenso y así abrir paso a todo tipo de interpretaciones y conjeturas. Cuando se sabe que se perdió a alguien, comienza el proceso para asumirlo. Eso implica sufrir la pérdida, llorarla y buscar una manera de reorganizar el mundo emocional.

Si la relación ha sido intrascendente, desaparecer puede ser una conclusión obvia y digerible. Pero si en la pareja han existido sentimientos intensos, planes conjuntos, expectativas formadas, la situación se torna mucho más complicada. En estos casos, desaparecer equivale a abandonar en el sentido estricto del término. Y para quien es abandonado, implica un duelo impreciso, que no estará exento de esperanzas fallidas y rabia por haber sido ignorado como parte activa de la relación.

Las personas “desaparecen” porque no tienen la claridad o la fortaleza psicológica para terminar y saben que están haciendo daño. Pero no les importa. Resuelven el tema causándole una gran herida al otro, pues esto les otorga cierto poder sobre la situación y los protege de sufrir su duelo, porque más bien deciden ignorarlo y seguir adelante.

El “ghosting” es una práctica propia de personas egoístas e inmaduras, que se sienten inferiores a las circunstancias. No confían en sus propios recursos y probablemente también han sido abandonados en el pasado, por eso no quieren darle la cara a un duelo. Sin embargo, al pasar por encima de los sentimientos del otro faltan sobre todo a la honestidad consigo mismos. Y esto, más temprano que tarde, minará también sus relaciones posteriores.






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