Cochabamba, Bolivia, Domingo 20 de enero de 2019
Revista Así

El calvario de los animales exóticos

Son diferentes los casos de cada una de estas especies, pero con el común denominador del dolor en cada historia. <BR>
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TEXTO: NICOLE ANDREA VARGAS FOTO: JORGE L. MERUVIA URIONA | 20/01/2019



Con las extremidades atadas con fuerza y las alas rotas, los golpes marcados en sus cuerpos, viajan alrededor de ocho horas en completa oscuridad, dentro de bolsas de yute, sin aire y en un estado de shock que queda marcado, como huella indeleble, el resto de sus vidas. Esa es la penuria que pasan decenas de animales exóticos cada día, su belleza inusual los convierte en víctimas de cazadores furtivos que solo buscan lucran con su cuerpo.

En Cochabamba, la situación es crítica. En los últimos años de este tipo de casos se ha hecho más frecuente, pero eso no quiere decir que la situación no exista desde hace mucho.

Uno de los refugios más importantes a nivel regional es Agroflori, cuyo fundador es el reconocido diseñador Marcelo Antezana y tiene como socia a Soledad Vargas. Junto a un equipo de cuatro trabajadores y 15 voluntarios, reciben todo tipo de animales que llegan en condiciones lamentables, ya sea por entrega voluntaria o por rescates de diferentes instituciones a cargo del cuidado de las especies silvestres.

El refugio inicialmente era solo un aviario pero, debido a la gran cantidad de casos comenzaron a recibir a otras especies. Sin duda, una de las tareas más difíciles a las que se enfrentan a diario es mantener a flote este sueño. Sin ningún tipo de financiamiento, luchan para que el refugio siga vigente.

En esta ocasión, la revista Así hace un recuento de 20 animales que pasaron por maltrato extremo y hoy intentan continuar su vida a pesar de las dificultades y marcas profundas que les quedaron, no solo en el cuerpo, sino también en el alma.

Amazona

frentiazul

Nombre científico: Amazona aestiva

Llegó con una quemadura en toda la cabeza, lo que hizo que perdiera parte

de su plumaje. Su pico se va descascarando poco a poco y ahora volvió a entrar en cuarentena después dos años fuera.

Debido al accidente que sufrió, notaron que tenía una coloración amarillenta que no era normal en la piel, entonces encontraron otros problemas internos más: ella sufre hígado graso y cirrosis, debido a la mala alimentación que recibió.

Esta es la especie más traficada de Bolivia. “Les pusieron de nombre común ´lorito hablador´. Eso los ha condenado, la gente cree que parte de su naturaleza es hablar y les dan vino o cerveza para que lo hagan”, cuenta Marcelo Antezana.

La cirrosis es irreversible, por lo que esta lorita muere lentamente día que pasa. Además, le cortaron la primera falange del ala por lo que no podrá volar nunca más.

Al igual que ella, existen muchas aves

más que sufren silenciosamente mientras esperan su hora de morir.

Mono nocturno

Nombre científico: Aotus Trivirgatus

Se cree que es macho debido al instinto paternal que demuestra al cuidar

a sus dos compañeros de jaula. Pasa el día somnoliento, pero, por la noche la figura cambia. Él es Diego, un mono nocturno que se encuentra hace poco más de dos años en el refugio. Llegó lastimado y con desprendimiento de retina en el ojo derecho, por lo que perdió la visión de ese lado.

Esta especie de primate es utilizada comúnmente para realizar experimentos farmaceúticos, así que existe una licencia para su tenencia. Según cuenta Soledad Vargas, el gran problema radica durante la captura, debido a que

en la mayor parte de los casos los golpean con palos en la cabeza para desmayarlos, lo que les ocasiona daños irreparable.

“Por mil monos que se venden, 10 más salen lastimados en la captura.

A esos se los desecha. No se calcula el impacto ambiental”, asegura Vargas.

Guacamayo rojo

Nombre científico: Ara Chloroptera

En animales silvestres la edad se define entre pichón, juvenil y adulto. Este guacamayo rojo pertence a la última categoría. Fue encontrado

con un serio problema en el ala izquierda: está rota y caída. Se desconocen los detalles del trágico momento que sufrió el animal, pero al parecer pasó mucho tiempo así hasta ser rescatado, por lo que la dislocación se consolidó y ya no tiene solución. No puede extender totalmente sus alas, así que perdió toda posibilidad de volver a volar.

Como él, existen muchos más que quedaron con lesiones graves, ya

sea por maltrato o por problemas de estrés, algo muy frecuente en los psitácidos.

Zorro patas amarillas

Nombre científico: Lycalopex Gymnocercus

Se convirtió en uno de los primeros mamíferos en ser acogido por el refugio. Cuando llegó su estado era lamentable. Debido a tradiciones culturales, en ciertas regiones del país, se corta la cola de los zorros para realizar limpias y curaciones, luego los dejan a la deriva

dejando que se desangren y, posteriormente, en algunos casos, mueren.

Este pequeño animal fue encontrado por inmediaciones del río Huayculi, lleno de sangre

y con la herida infectada, por lo que tuvieron que someterlo a una cirugía para limpiarlo.

Hace poco llegaron a Agroflori dos zorritos grises andinos (Lycalopex Griseus) de tres meses de edad aproximadamente, que corrieron la misma suerte que el anterior. Son una hembra

y un macho, este último se encontraba en mal estado por lo que tuvieron que cortarle una vertebra más de la cola en una cirugía. Estos animales son muy pequeños, así que mientras crezcan se relacionarán con los humanos, lo que dificulta su liberación posterior.

En el caso de estos dos bebés solo fue la punta. Llegaron hace muy poco. Ellos son pequeños para soltarlos, pero ya se domesticarán, así que no pueden reinsertarse. Esos son zorros grises andinos.

Flamencos andinos

Nombre científico: Phoenicoparrus Andinus

En 2015 se anunció la sequía del lago Poopó, el segundo más grande

de Bolivia. Fruto de esa catástrofe, entre las principales víctimas quedaron los flamencos andinos. La primera ocasión, llegaron a Agroflori 10 ejemplares de esta especie de los cuales solo pudieron sobrevivir cinco.

En una segunda oportunidad, se rescató a otros 10 flamencos que viajaban con las patas atadas, en bolsas de yute y dobladas en dos para que ocuparan menos espacio. Debido a todo el estrés que pasaron enfermaron con salmonella y cinco más murieron.

En este momento, entre los dos grupos suman 10 flamencos sobrevivientes al dolor de alejarse de su hábitat natural y soportar la maldad humana.

Se conoce que una de las principales causas de las muertes de los animales capturados son las pésimas condiciones en las que son transportados.

Ocelote

Nombre científico: Leopardus Pardalis

Esta felina fue encontrada hace dos años durante una inspección en un motel del municipio de Quillacollo cuando aún era una cachorra de seis meses aproximadamente.

Un familiar del dueño del motel cazó a la madre, ella tenía dos cachorros,

una hembra y un macho. Al último le dieron comida inapropiada lo que le provocó una severa diarrea y murió. La pequeña sobreviviente fue hallada

encadenada, la rescataron y se la llevaron a un refugio.

Ante la presencia de las personas, la ocelote solo atina a ronronear con dulzura, mientras espera recibir caricias.

“Está completamente domesticada. Si la sueltas a la vida silvestre lo primero que hará es buscar un humano para que le de comida. No sabe cazar”, explica Marcelo Antezana.

Boa

Nombre científico: Boa Constrictor

Esta especie de serpiente llegó a Agroflori a través de una entrega voluntaria al igual que las dos más que existen en el lugar. Las personas que la tenían en cautiverio, para calentarla utilizaban un foco, pero, debido al mal uso, le quemaron la cabeza y perdió sensibilidad por lo que ahora no puede comer sola. Lo que deben hacer los encargados del refugio es introducirle

la comida (ratones) a la garganta para que pueda tragar y alimentarse.

“Existen muchos casos como este, de gente que las tenía en su poder, se aburrieron y las llevaron al refugio”, relata Soledad.

Agroflori cuenta con un bioterio de ratas, específicamente destinadas a

la alimentación de los mamíferos que existen ahí. El propósito de esto

es cuidar que las ratas estén libres de enfermedades, así que no podrían cazarlos externamente.

Lechuzas

Nombre científico: Tyto Alba

Estos peculiares animales nocturnos de mirada profunda, muy comunes

en la zonas aledañas de Agroflori, llegaron de diferentes formas al refugio.

Observando la foto de izquierda a derecha, la segunda lechuza es una de las que aún se encuentra en recuperación. Llegó sangrando, muy debilitada y con el ala completamente rota. Poco a poco y gracias al contacto con las otras fue mejorando, aunque todavía le falta un largo camino hasta quedar en perfecto estado.

En la actualidad, son 12 lechuzas. Hay una familia completa que incluso ya pone huevos pero, existen políticas que prohiben que en el refugio se realice la reproducción de animales.

Paraba frente roja

Nombre científico: Ara Rubrogenys

Esta especie de loros es endémica de Bolivia y se encuentra en peligro

de extinción. La mayoría vive en los valles secos interandinos.

En el parque existen varios ejemplares que llegaron con las alas rotas, cuadros de estrés y otros problemas más.

En la foto se puede ver a la última en integrar esta familia, una lora que llegó con la pata fracturada y tuvieron que enyesarla hasta que se recupere.

Otra grave lesión que presenta esta ave es que le cortaron las alas por lo que no puede volar. Se estima que pasaran dos años hasta que puedan crecerle de nuevo, aunque esto no significa que volverá a su hábitat natural.

Esta lora comparte un vínculo muy especial con su veterinaria, una de las pocas que puede acariciarla sin ningún problema.

“Se habla del tema de liberación de una forma romántica”, dice Soledad Vargas cuando explica las diferentes peticiones que reciben a diario para que liberen a los animales que ya están

recuperados.

El problema va más allá de curarlos, el tema de reintroducirlos

a su lugar de origen en la mayoría de los casos es imposible,

debido a que todos los que pasaron por el refugio quedan con

secuelas de las diferentes experiencias traumáticas que pasaron.

“A la mayoría de ellos le falta algo. Además de que no pueden

defenderse u obtener su comida, son animales de grupo, necesitan su bandada para sobrevivir. Si no tienen un grupo están sujetos

a que los capturen o que los de su misma especie los asesinen”, asegura Marcelo Antezana.

Un detalle importante es que todos estos animales ya han estado en contacto con humanos así que, incluso, podrían ser portadores de enfermedades y contagiar a los demás de su tipo.

En la gran parte de los casos solo les queda adaptarse a su nueva situación y, con el amor que reciben, intentar olvidar todo el daño que sufrieron. l





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