Cochabamba, Bolivia, Domingo 20 de enero de 2019
Revista Así

Dos notas sobre Queen

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Por: Luis Darío Salamone Psicoanalista Buenos Aires-Argentina | 20/01/2019
EL ROMANCE DE FREDDIE Y EL MICRÓFONO

Comienzos de la historia de Queen, fines de 1969. Todo lo que podía salir mal se coordinó para hacerlo en aquel desastroso concierto: luces, sonido, equipos. Hasta el micrófono parecía haberse puesto de acuerdo en el complot. Freddie Mercury lo agarró bruscamente para balancearlo, como solía hacerlo; y, como estaba montado en un pesado pie, la base se desprendió y cayó al suelo. Freddie siguió cantando como si nada hubiera sucedido; acababa de nacer el partenaire escénico de Mercury.

El soporte del micrófono sin la base le permitía a Freddie poner en escena esos movimientos que lo caracterizaban: bailaba con él, lo zarandeaba, lo tocaba como si fuera una guitarra, lo elevaba en lo alto para que acompañara su voz. Pasó a ser parte de su imagen en el escenario.

Jacques Lacan nos habla de lo que implica saber hacer con la imagen. Algo sobre esto puede enseñarnos el artista. Esta historia es recreada en una escena de Bohemian Rhapsody, la película. Todo comenzó con un tropiezo. Puede ocurrir que ese momento pase desapercibido o bien transformarse en una escena traumática. Freddie no se detuvo, ni dejó pasar ese episodio. Utilizó esa contingencia haciendo que ese accidente pase a formar parte de su estilo. Nunca abandonó en su trayectoria esa manera de relacionarse con el micrófono. Decía que para él resultaba necesario. Lo contingente se había tornado en algo necesario. Como suele ocurrir también con el amor.

BRIAN MAY Y LA INVENCIÓN DE SU GUITARRA

¿Cuántos grandes guitarristas conoces en la historia del rock, que hayan construido su propia guitarra? Brian Harold May desde niño tocaba el ukelele de su padre. A los siete años le regalaron una guitarra acústica. Más tarde, la modificó para conectarla a un amplificador. A los 16 años se dio cuenta de que, aun así, no le servía para interpretar esas canciones que pasaban en la radio y tanto le gustaban.

Su padre era ingeniero electrónico y decidieron fabricar juntos su guitarra eléctrica. Esa que lo acompañó durante toda su carrera, con la que regó de riffs y melodías los discos de Queen y con la que tocó en todas las giras de la banda.

No eran luthiers, por eso sostengo que no solo fabricaron una guitarra, la inventaron. Para lograrlo, una habitación de la casa se transformó en taller. Para el mástil utilizaron una madera de caoba de la chimenea de un amigo. También usaron agujas de coser, dos resortes de válvulas de motocicleta y botones de madreperla que sirvieron de marcadores del diapasón. Las cuerdas tuvieron que comprarlas, al igual que los micrófonos que, de todas formas, modificó para obtener el resultado que quería. Tras un año y medio de trabajo nació una guitarra única. Solo restaba bautizarla: la Red Special.

Con esta historia no resulta extraño que tenga ese sonido tan particular. Además, en el lugar de una púa convencional Brian May utiliza una moneda de seis peniques, que le permite obtener un sonido rico en armónicos, por el material y el dentado

de la moneda.

Compositor de muchísimos de los mejores temas de Queen, le aportó a la banda

su pulso rockero, pero también escribió baladas inolvidables. Alguien dijo que lo

que Mercury es capaz de hacer con la voz, May podía hacerlo con la guitarra; ambos se complementaban.

Más allá de su carrera musical, fue nombrado comendador de la Orden del Imperio Británico, obtuvo un Doctorado en Astrofísica en el Imperial College y se le otorgó

el título de Rector Honorífico de la Universidad John Moores. Pero él prefiere ser recordado como un hombre que salvó animales. Para eso, convirtió su casa de campo en un refugio para animales silvestres y la llamó Save Me.

Para conseguir lo que desean, muchas personas saben procurarse una herramien-ta, pero muy pocos son capaces de inventarlo.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Thamer Prieto

-responsable de la revisión del texto- al correo thamer.prieto@gmail.com o con

Claudia Méndez Del Carpio, encargada de la columna, al teléfono/whatsapp 62620609. Visítanos en Facebook como LECTURAS SUTILES.



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