Cochabamba, Bolivia, Domingo 21 de enero de 2018
Revista Así

Lecturas sutiles Consideraciones para prevenir relaciones tóxicas en pareja

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Por: Francisco Cortés Abad | 21/01/2018
Existen dos maneras de funcionar en pareja,

sin importar el estrato económico ni social que se tenga. Las personas se pueden unir ya sea de manera dual o de manera armónica.

Estas dos formas generan comportamientos particulares. En la relación dual, ambos están constantemente en fricción, existen discusiones, amarguras y, en general, la convivencia se carga de discusiones, amarguras e insatisfacciones, impidiéndoles el beneficio fecundo característico de la segunda relación.

Así, en la relación armónica las dos personas están felices de estar junto al otro porque ambos logran desarrollarse plenamente en la relación. La forma de cada tipo de relación tendrá por consecuencia que nos sintamos a gusto o bien desencantados en pareja y de la vida en general.

Todos en la vida fantasean con una relación feliz, sin embargo, no se dan cuenta que mucho de lo que hacen no los lleva a conseguir la felicidad. De esta forma, también nos damos cuenta que existe una gran cantidad de personas que hacen lo imposible para continuar viviendo un verdadero infierno en su vida afectiva.

Lo característico de las relaciones tóxicas es que caen en situaciones turbias y de chantaje. Esta toxicidad suele darse cuando existe poco equilibrio en la pareja, por ejemplo, uno quiere comprometerse y el otro no, o bien, cuando uno ama profundamente y el otro lo ve como un placer pasajero. Lo que ocurre es que hay una profunda brecha entre los sentimientos de uno y el otro.

De esta manera, uno de la pareja utiliza los conocimientos que tiene del otro y sus debilidades para hacer presión y llevarlo a aceptar la relación que desea, puerta abierta para el chantaje efectivo.

Una de las trampas más comunes para que la relación se torne un infierno es cambiar totalmente a partir de la relación. Es normal que una pareja se vea influenciada por la persona con quien comparte o con quien viva, por lo que es importante considerar y tomar conciencia de este hecho.

Así, estaremos más atentos a la manera en

que cambiemos y seamos capaces de evaluar si ese cambio es positivo o negativo para no- sotros mismos. Mientras más profunda sea

la relación de pareja, mayor será el cambio en nosotros.

Si estamos con alguien que nos hace bien, podremos estar más cerca de nuestro desarrollo, esta es la gran virtud del amor. Si por el contrario, no permitimos ser influenciados por nuestra pareja, es imposible realizar una relación armónica, ya que no estaríamos verdaderamente en estado de apertura y confianza.

Nuestra libertad consiste en entender lo que está en juego en una relación de pareja y utilizar nuestro discernimiento y nuestra sabiduría para saber escoger la persona con quien esta influencia recíproca resulte positiva para ambos.

Otra clave importante es considerar que nuestro cuerpo tiene memoria, saber que nuestro psiquismo y cuerpo funcionan esencialmente sobre la memoria. Existe una memoria afectiva y otra corporal que actúan de manera autónoma. La idea básica es que ciertos impactos de estrés psicológico han sido literalmente inscritos en el cuerpo y causan estrés muscular que tiende a persistir en el tiempo, es decir, que los traumatismos psicológicos han podido ser guardados en la memoria de ciertos lugares precisos del cuerpo. Por ejemplo, una persona que ha estado a punto de ser estrangulada, cualquier roce o caricia

en el cuello le pondrá en un

estado de estrés inconsciente

o de pánico.

Esto es importante considerar al momento de conocer a otro y establecer una relación con esa persona. El cuerpo va registrando sensaciones que experimenta y si nos gusta como nuestra pareja nos toca, nuestro cuerpo tenderá a responder cada vez más.

Si sucede lo contrario nuestra sensibilidad se verá disminuida

y resultará necesario una reeducación de nuestra sensibilidad, incluso la piel para estimularla de nuevo.

Dentro de las trampas más dañinas cabe mencionar cuando uno se deja atrapar y arrastrar por las proyecciones del otro. Es decir, que si el otro te ve como estúpido, tomes por cierto

la forma que tiene de verte. Es así como nos

dejamos de valorar a nosotros mismos, nos

faltamos el respeto y comenzamos a sentirnos inferiores.

En casos más graves algunas veces se ven sumergidos en miedo, parálisis, ansiedad crónica, crisis de angustia, entre otros síntomas.

Por otro lado, hay algunas dificultades que considerar al momento de estar en pareja, como el hecho de abandonarse a relaciones sentimentales bajas, es decir, cuando uno queda fascinado por algún aspecto de la personalidad del otro, en la medida que se establece la amistad, poco a poco degradar el respeto que se le debe a la otra persona y ya no estar atento por acostumbrarte a su presencia, caer en la rutina, hacerse avalar por el medio familiar, dejar que los objetos y cosas materiales tomen demasiada importancia, encerrarse en la pareja y dejar de tener contacto con el mundo exterior.

Resulta necesario hacer el ejercicio de preguntarse entonces: ¿Cómo hacen algunas parejas para ser felices? Por lo general, se cree que la felicidad proviene del exterior y que por mala suerte no les ha tocado la persona correcta. En ningún momento estas personas hacen el intento de comprender cómo funcionan las parejas felices. En todas las relaciones, incluso las más armónicas, existen divergencias de comportamientos o ideas.

La armonía no se refiere a que los dos sean totalmente iguales, sino por el contrario, siendo ambos diferentes sean capaces de comprenderse y amarse a la vez, en todo lo que tienen en común y en lo que los diferencia. Es por

tanto, en virtud de la apertura al otro y de la aceptación de la diferencia que existe la armonía y que se pueda resolver la tensión que

puede nacer de las diferencias. Esto marcará

el porvenir de la relación.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio, responsable de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com

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