Cochabamba, Bolivia, Domingo 8 de octubre de 2017
Revista Así
Cultivo, germinación y maduración de plantines

 Viveristas, creadores de naturaleza

Primavera. Diseñar un jardín de plantas no es una tarea sencilla, al contrario se requiere de cuidado y control. <BR>Una labor que los viveros facilitan al ofrecer plantas saludables, listas para trasplantar y dar vida al hogar. <BR>
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TEXTOS: JIMENA NÚÑEZ LARRAÍN/// fotos: NoÉ portugal/// | 08/10/2017



Crear y mantener un jardín no es una tarea sencilla, ya que las plantas requieren de varios cuidados para mantenerse saludables, como lograr un equilibrio del sustrato, la preparación del suelo, el riego, el trasplante y la poda de las ramas. Además, dependiendo de cada especie, necesitan un cuidado diferenciado. Por ejemplo, algunas son de sol, otras de semisombra y hay las que viven solo en el interior de una casa.

En fin, solo en estas cuantas líneas el lector se puede dar cuenta de que cultivar una planta, más si es desde la semilla, no es para tomarlo a la ligera y como decía mi abuela: “No todos tienen buena mano para la jardinería”.

En este contexto, hay personas aman- tes de las plantas y entendidas en la materia que se dedican a la producción y venta de plantines de flores u otro tipo de especies ornamentales.

Incluso algunas importan nuevas especies para introducirlas al mercado progresivamente y así brindar al aficionado a la jardinería la posibilidad de comprar un plantín diferente, climatizado y listo para trasplantar.

Un vivero- de acuerdo a la definición del agrónomo Lutheran World Relief, en su portal, fundesyram.info- “es el lugar donde se siembran las semillas, se cuidan hasta que se convierten en plantas y se garantiza la cali­dad de los florecimientos para ser comercializadas”.

Actualmente, en Cochabamba hay más de una centena de viveros, tanto en la ciudad como en las localidades cercanas, especialmente en Tiquipaya y Quillacollo, que se encargan de producir y traer al mercado sus plantas.

El presidente de la Asociación de Viveros de Cochabamba, José Masmani, explicó que de los 350 expositores que participan de las diferentes ferias de plantas y flores, solo un porcentaje son productores, el resto son revendedores.

vasquezi orquídeas y más

Cochabamba, el jardín de Bolivia, cuenta con un clima favorable para el cultivo de todo tipo de plantas, por lo que la oferta de especies se va incrementando cada vez más. La orquídea es una de las más novedosas.

María Isabel Vásquez Molina, ingeniera agrónoma de profesión, es la propietaria del vivero “Vasquezi Orquídeas y más”, que abrió las puertas hace un poco más de un año.

En un terreno de cinco hectáreas, ubicado en la zona de “El Paso”- Tiquipaya, en el cantón Pandoja, a 20 minutos de la ciudad, Vásquez mandó construir dos viveros de 340 metros cuadrados, que albergan a 1.400 plantas.

“Empecé el negocio importando plantas a raíz pelada del Brasil y ahora ya estoy produciendo la planta desde la semilla. Trabajo con híbridos de alta genética, que se adecúan perfectamente a nuestro tipo de clima”, afirma.

Los tipos de orquídeas que tiene son: Colombia, Phalaenopsis, Cattleya, Oncidium y Phalaenopsis”.

“Estamos cultivando orquídeas comerciales, que tienen calidad de flor (tamaño y carnosidad)-, en varios colores”, señala Isabel, quien heredó el amor por este tipo de plantas de su padre, Roberto Vásquez Chávez, quien llegó a describir más de 200 especies de orquídeas en Bolivia.

El cultivo de esta flor no es sencillo, se requiere de cuatro años de cuidados, para verla desarrollar desde la semilla hasta que sea una planta.

“Es una planta que florece entre tres y cuatro meses al año y que tiene un periodo de vida de 10 años; por lo cual, desde este punto de vista, la adquisición es una buena inversión, ya que tiene una buena expectativa de vida”.

Un nuevo factor se suma a favor del cultivo de este tipo de flores; al parecer, todo indica que las especies híbridas cultivadas en este vivero llegan a florecer en dos ocasiones. “Se están aclimatando muy bien y podría tener sorpresas en adelante”, asegura la agrónoma.

“Es verdad que las orquídeas no son económicas, se invierte entre 180 a 300 bolivianos, dependiendo si se trata de una varilla en flor o más, también la especie y el color de la flor; pero, valen la pena”, añade.

BASTANTE CUIDADO

Al ser un nuevo producto en el mercado, la propietaria del vivero explica que al margen de los recursos que se generan por la comercialización de las orquídeas, su empresa propicia que otros negocios también incrementen su ingresos.

Cada mes, Vásquez compra portamacetas elaboradas en diferentes materiales, como ser: Vidrio, cerámica, madera, latón y otros; además de macetas y sustratos para la tierra”.

Con relación al cuidado que requieren las orquídeas, ella asegura que no es complicado, solo que hay que aprender a conocerlas. Actualmente muchas personas que tienen una planta de este tipo y no saben cómo cuidarla acuden a su vivero en busca de soluciones.

Ante esta demanda inusitada habilitó el servicio de “Clínica de Orquídeas”, donde el cliente puede dejar su planta para que sea diagnosticada, trasplantada y, de ser necesario, internada hasta que se recupere.

CActus bolivia

La crianza de plantines de cactus, desde las semillas hasta que estén listas para su comercialización, dura unos dos años. Jhonny Cabrera, propietario de “Cactus Bolivia” es un hombre cuya perseverancia están dando sus frutos.

“Trabajo con cactus desde hace 25 años. Esa pasión surgió gracias a una colección privada que tenía en mi época de universitario en la Facultad de Agronomía de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS)”, explica.

Su vivero de cactus, de una hectárea de extensión, se encuentra en Quillacollo, en la zona de Chojnacollo, un kilómetro al norte de la avenida Antofagasta.

El productor afirma que tiene más de tres mil especies, entre variedades exóticas nativas y extranjeras, muchas de ellas “cactus enanos”, cuyas semillas fueron importadas de México, Argentina, Perú, Chile, Estados Unidos, Ecuador y otros países.

“Hoy por hoy, hay un amplio mercado de clientes que demanda este tipo de plantas. Debe ser porque son fáciles de cuidar, requieren poca agua y liberan de las malas energías”, dice el viverista.

Entre las especies o los nombres de cactus que hay en este vivero se encuentran: el zapallito, colmena, ferocactus, asiento de suegra, colas de mono y cascabel, cresta de gallo, ulala, abuelo, rosa verde, arrepollada, magnífico, globo, bonete de cura, etc.

Este vivero es uno de los pocos, a nivel nacional, que exportan sus plantas a países de la Unión Europea.

A nivel local, la producción de cactáceas y las plantas suculentas, con o sin flores, se comercializa en las ferias.

ZONA VErde

Cochabamba cuenta con el vivero más grande, a nivel nacional, de plantas carnívoras o insectívoras, llamadas así porque consiguen la mayoría de su necesidades alimentarias a través de la captura y el consumo de insectos.

“Zona Verde” está ubicado en pleno corazón de Quillacollo, en la calle Beni # 22, entre General Pando y Primero de Mayo.

A simple vista, es una casa común pero, al traspasar la puerta, se visualiza un jardín extenso y profundo, donde se escucha el trinar de las aves que hay en el lugar.

A la mitad del segundo patio hay un pequeño vivero distribuido en una área de cinco metros de largo por tres de ancho, con una plataforma central y varias laterales, que resguardan a los cinco mil plantines listos para se comercializados en macetas y a los 10 mil plantines en almácigo.

Óliver Bolaños junto a su hermano Rodrigo, son los encargados del negocio de plantas carnívoras, las cuales importaron hace dos años y medio, aunque ya hace ocho años son viveristas. Anteriormente su fortaleza era los cactus, los que siguen comercializando.

Los hermanos aseguran que la idea de armar una empresa de estas características nació después de un viaje que reañizaron a España, de donde importan las semillas. “Estábamos de paseo y visitamos el mayor vivero de plantas carnívoras que -en ese entonces- tenía siete mil especies. Decidimos que sería interesante probar suerte en ese mercado”, asegura Óliver.

Actualmente, su vivero tiene 35 variedades de plantas, las cuales han tenido gran aceptación a nivel nacional, especialmente la Venus atrapamoscas, Pinguicula, Drosera y Nepenthes.

“Hace poco nos presentamos en La Paz, llevamos 500 plantas. El primer día, en media mañana, vendimos todas”, asegura el viverista.








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