Cochabamba, Bolivia, Domingo 10 de septiembre de 2017
Revista Así
Prócer de la gesta libertaria de Cochabamba

Francisco del Rivero, el héroe olvidado

Historia. Su nombre está en la lista de los líderes de la revolución cochabambina; pero, por tradición histórica, solo se recuerda y rinde homenaje a Esteban Arze, como protagonista del 14 de septiembre de 1810.<BR>
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 TEXTOS. JIMENA NÚñez Larraín /// FOTOS. Dico solÍs, benjamín james y archivo opiniÓn/// | 10/09/2017



Cuando se preguntó a unas 50 personas que nombren a los líderes de la revolución del 14 de septiembre de 1810, día en que los valerosos cochabambinos se levantaron en armas contra el ejercito español para alcanzar la independencia, la mayoría nombró únicamente a Esteban Arze, quedando en el olvido otros patriotas como Francisco del Rivero, quien también asumió un rol protagónico y se movilizó junto con el ejercito de los caudillos vallunos, para otorgar libertad a esta tierra.

Pero, ¿por qué su nombre se fue diluyendo de la memoria histórica?, a tal punto que cada 14 de septiembre, muy pocos se acuerdan de su rol protagónico, y ni siquiera le colocan un ramo floral en su busto ubicado en la primera cuadra del paseo de El Prado.

En esta edición, la revista Así narra algunos de los pasajes históricos -apoyada en bibliografía nacional-, para recordar y homenajear a los hombres que ofrendaron sus vidas en busca de la libertad e independencia.

Para que así, este jueves 14 de septiembre, al rememorar los 192 años de la gesta libertaria de Cochabamba se los recuerde con gratitud y respeto.

LA CHISPA de libertad

Los levantamientos del 25 de mayo de 1809 en Chuquisaca, -encabezado por la generala Juana Azurduy de Padilla a lado de su esposo Manuel Ascencio Padilla, los hermanos Zudáñez y otros-, y del 16 de julio del mismo año, liderado por Pedro Domingo Murillo, además del triunfo de los patriotas revolucionarios en Buenos Aires, Argentina, en mayo de 1810, encendieron la tea de la libertad en América.

En Cochabamba también se fue gestando la semilla de la libertad y, al año siguiente, un grupo de revolucionarios reunió coraje, valentía y determinación para luchar por la emancipación.

De acuerdo a la publicación de Augusto Guzmán en su libro “La gesta valluna” estos levantamientos aunaron voluntades de patriotas para continuar la lucha en esa guerra a muerte. En Cochabamba había un grupo que trabajaba sigiloso, eran los conspiradores que habían mantenido relación estricta con los sucesos del año anterior.

El entonces gobernador de esta ciudad, José Gonzales Prada y el comandante de Armas, coronel Gerónimo de Marrón y Lombera, expidieron órdenes de captura contra el teniente coronel Francisco del Rivero, el teniente Esteban Arze y el alférez Melchor Guzmán (alias el Quitón), quienes formaban parte de la guarnición militar de Cochabamba.

No había manera de apresarlos, los españoles estaban temerosos, en parte, por su condición de patriotas. No obstante, en julio de 1810, el Gobernador de Cochabamba recibió una orden del entonces presidente de la Real Audicencia de Charcas en Alto Perú, Vicente Nieto, para enviar un destacamento a la Villa de Oruro, con el objetivo de “proteger y resguardarla de la sublevación de indios, provocada por el caudillo Titichoka”.

Es así como ven la oportunidad de deshacerse de Del Rivero, Arze y Guzmán, enviándolos a esa misión. El 7 de agosto de 1810 salió de Cochabamba.

un piquete con 300 soldados, 100 de infantería y 200 de caballería, bajo el comando de los tres. En Oruro fueron bien recibidos por los pobladores.

el valle de los hÉroes

Estos tres hombres, hijos de españoles pero de corazón patriota, conocedores de la verdad, decidieron apoyar a la junta de Buenos Aires e ignorar la orden de Nieto. En Oruro se gesta la revolución cochabambina; a partir de entonces, su misión sería estorbar las operaciones del ejército realista.

Esa fue una de las razones para que la noche del 6 de septiembre de 1810, su ejército desertara en masa, a través de un forado abierto en uno de los muros del cuartel, sin que quede ni un oficial ni soldado en el cuartel de Oruro.

De acuerdo a la publicación “Historia de Bolivia”, obras completas de Augusto Guzmán, los desertores se dirige- ron a Tarata, que se encontraba a seis leguas de Cercado y, desde allí, se contactaron con los agentes de la causa patriótica.

El único que se quedó en Oruro fue Francisco del Rivero, quien se alojaba en un local distinto. Este se limitó a dar parte al Cabildo de la fuga y una comisión investigadora constató la deserción colectiva.

Pasado unos días, Francisco del Rivero, impaciente por juntarse con su ejército, comunicó al Cabildo orureño que el 10 de septiembre, a las 12 de la noche, recibió una orden urgente de constituirse en Cochabamba para un asunto de servicio real; le concedieron permiso sin objeción alguna.

Salió de Oruro el 11 de septiembre, con el tiempo preciso para ponerse a la cabeza de la revolución cochabambina.

TOMA DEL CUARTEL

El 14 de septiembre de 1810 ocurre el primer levantamiento. Jaime de La Fuente Patiño, investigador de la historia, revisionista y crítico, hace referencia a este hecho en el capítulo IV de su obra “Polémica sobre la toma del cuartel realista el 14 de septiembre: una versión inédita y otras desconocidas sobre esta acción”, donde sostiene que cuatro oficiales cochabambinos encabezaron esta revolución: el teniente coronel Francisco del Rivero, los tenientes Bartolomé Guzmán y Esteban Arze, y el alférez o subteniente Melchor Guzmán.

De acuerdo a un fragmento en el libro de “Historia de Bolivia” de Augusto Guzmán, “la mañana del 14 de septiembre de 1810, seis años después de que la capital y su provincia habían soportado hambre y enfermedades por una sequía sin precedentes, los hombres alistados bajo las banderas de la revolución invadieron la ciudad... de modo que en una acción fulminante tomaron el cuartel y derribaron el gobierno de Gónadas Prada”.

Se dice que Del Rivero, con sus 52 años, ingresó cabalgando y les habló a los sorprendidos soldados: “Hijos míos -les dijo con enérgica dulzura- os quieren mandar a combatir contra la Patria. No saldréis de aquí sino conmigo y para defenderla con vuestras armas. ¡Viva la Patria!” y en el local invadido de soldados y del pueblo, todos contestaron “¡Viva la Patria!”.

De acuerdo a los datos de investigación del historiador Juan Edmundo Arze, la mayoría de los hombres se que unieron al ejército rebelde, lo hicieron bajo el grito: ¡Viva la Patria!.

En uno de los artículos del historiador se hace referencia a que tanto Del Rivero como Arze se dividieron el trabajo político revolucionario y militar, y así organizaron el primer ejército popular de liberación con criollos, mestizos e indios, infligiendo la primera derrota al ejército real español en la Batalla de Aroma, el 14 de noviembre de 1810.

El 19 de septiembre se realizó un cabildo abierto, con una amplia muchedumbre que rebasó los ámbitos de la Plaza Principal, donde se delega el mando político militar a Francisco del Rivero, ilustre criollo, hijo del general del mismo nombre.

Luego se organizó la Junta de Guerra Militar, presidida por Del Rivero e integrada por Esteban Arze, Isidro Marzana, Melchor Guzmán Quitón, Bartolomé Guzmán, Antonio Allende, Manuel de la Vía y otros. Los dos primeros fueron designados al comando supremo de la revolución. “uno por estratégico y otro por táctico”, afirma Augusto Guzmán.

Ambos patriotas juraron el 23 de septiembre, en un acto solemne y ante una nueva concentración popular.

PARTICIPACIÓN MILITAR

Posterior a los tiempos de gloria y de brillo, Del Rivero llegó a asumir en calidad de Gobernador Intendente. En ese entonces se lo mencionaba como “Presidente de la Patria y general del ejército patriota”.

Posteriormente, coadyuvó al primer ejército auxiliar argentino en la campaña de Guaqui y Desaguadero, salvó a La Paz de un inminente descalabro de una insurrección armada indígena.

También actuó en el desastre de Sipe Sipe y Hamiraya. Después de esa batalla Goyeneche se disponía a entrar en la ciudad solicitando cesación de hostilidades, con el único propósito de conseguir la pacificación y liberar al pueblo de Cochabamba de la venganza del “Fiero Conde de Guaqui” y gracias a ella el militar español mostró una conducta indulgente con los vecinos. Esta adhesión en favor del Virrey de Perú creó cierto rechazo a Francisco del Rivero y tal vez hasta su olvido.

Su vida no duró mucho, ya que el 14 de junio de 1813 cayó enfermo de fiebre palúdica a los 55 años y se quedó en su finca de Sucusuma. De acuerdo a los historiadores, él partió de este mundo lleno de tristeza y melancolía. Sus restos mortales fueron sepultados en el templo de San Francisco.

Augusto Guzmán finaliza su relato de manera poética, señalando lo siguien- te: “la posteridad justiciera le ha reconocido sus méritos. Y su pueblo, el que mejor derecho tiene para juzgarle y mayor capacidad para comprenderle, no hallando en Rivero más que abnegación por la causa de los libres, ha inscrito su nombre en la página inmortal de la Columna de los Héroes, símbolo de sus veneraciones cívicas.

Francisco del Rivero será reconocido como caudillo máximo de la Revolución de Septiembre. Anticipado promotor de la Independencia del Alto Perú - Bolivia”.

Datos

Juan Francisco del Rivero, con ese nombre está inscrito en su partida de Bautismo en la parroquia de Santo Domin- go, folio 204. Nació en la Villa de Oropeza, el 16 de abril de 1758, como hijo del General español Francis-co del Rivero y Marcela Mugertigue, su padrino fue Gregorio Martines.

Dato clave

La Junta de Buenos Aires resuelta a defender al Alto Perú del sometimiento al que lo sujetó el Virrey Abascal, envió en 1810, un ejército auxiliar que marchaba hacia el norte. Los pueblos del Alto Perú tenían que decidirse a actuar sin demora.

Monumento

El Club Social de Cochabam-ba, en ocasión del bicentenario del levantamiento del 14 de septiembre de 1810, entregó una plaqueta de reconocimiento a Francisco de Rivero, como máximo conductor del levantamiento.





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